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Miami, una Venecia sin góndolas que se ahoga con una tormenta platanera

Una calle inundada en la zona de Brickell después de las secuelas de la tormenta tropical Emily, el 1 de agosto, en Miami.
Una calle inundada en la zona de Brickell después de las secuelas de la tormenta tropical Emily, el 1 de agosto, en Miami. cjuste@miamiherald.com

El martes llovió con ganas. Las calles se inundaron no solo en Miami Beach, que ya está acostumbrada a convertirse periódicamente en la Venecia del siglo XXI, sino también en muchas otras partes de Miami y Miami-Dade. En Brickell, el centro financiero, las lluvias torrenciales que nos trajo la tormenta tropical Emily convirtieron las calles en piscinas. El estadio de los Marlins se transformó de repente en el Marine Stadium rodado de agua. Y para qué hablar de la pesadilla del tráfico en un mar de carros varados.

Después del diluvio llegaron los políticos, entre ellos el ex vicepresidente Al Gore, quien desde hace años predica el evangelio ecológico, y que debuta este fin de semana la secuela de An Inconvenient Truth, su emblemático documental sobre los peligros del cambio climático. Calzado con botas de caucho, Gore caminó por las calles inundadas de Miami Beach para demostrar que los efectos del cambio climático ya son reales y palpables.

Durante su periplo por la playa Gore estuvo acompañado por el alcalde Philip Levine.

Levine tiene mucho que explicar después del diluvio. ¿Qué paso con el sistema de bombeo instalado hace poco para batallar estas inundaciones? ¿Por qué no se les ocurrió instalar generadores de emergencia permanentes para que las bombas siguieran funcionando? Levine le echa la culpa a la “parálisis burocrática” en la ciudad. Después de gastarse $500 millones en este proyecto que supuestamente es un modelo nacional esa no es una gran excusa.

Del otro lado de la Bahía otro alcalde vio llover esa tarde. El alcalde de Miami, Tomás Regalado, aprovechó los tiempos de lluvia para hacer campaña por la emisión de bonos para la ciudad que estará en la boleta electoral de noviembre.

La semana pasada la comisión de Miami aprobó 3 a 2 llevar a votación una propuesta emisión de bonos de $400 millones. Regalado nos explicó que $200 millones de esos bonos irían a mejorar los sistemas de bombeo (Miami tiene 11 bombas) y alcantarillado y a la construcción de muros de protección contra la subida del nivel del mar. Según el alcalde estas inundaciones no ocurrían en barrios de Miami hace cinco años. Regalado nos dice que este es el momento idóneo para esta emisión de bonos, no solo por la urgencia que se hizo patente el pasado marte sino porque en estos momentos la situación financiera de Miami es excelente, y por tanto, pagar la deuda de los bonos no requeriría nuevos impuestos.

La emisión de bonos también dedicaría unos $100 millones para invertir en la construcción de viviendas para residentes de bajos ingresos, otra necesidad apremiante. El resto se utilizaría paulatinamente en mejoras a la infraestructura como arreglos de calles.

Me parece que el alcalde Regalado tiene toda la razón en promover esta emisión de bonos. Pero antes de noviembre hay que presentarles a los votantes de Miami un plan detallado de cómo se invertirían estos fondos. Ya vimos lo que pasó con la inversión de $500 millones en Miami Beach, algo así como comprar lámparas y no ponerles bombillos.

El comisionado de Miami Frank Carollo votó en contra de poner la propuesta emisión de bonos en la boleta. Carollo, que es contador, le presta gran atención a los números y a los detalles. Nos dice que votó en contra porque piensa que “vamos a seguir pagando más impuestos”. Los contadores que conozco son muy cautelosos. Hay momentos en que vale la pena pedir prestado para hacer una buena inversión.

Carollo también se opuso a la emisión de bonos porque considera que no hay planes concretos para el proyecto para batallar inundaciones. Nos dice que el plan maestro del 2012 para hacerle frente a la subida del nivel del mar ya está obsoleto y que el nuevo plan que él ha pedido no se ha hecho todavía. Según el comisionado, “no se puede estar pidiendo más dinero sin saber cómo se debe gastar”. Me parece que es el momento ideal para esta emisión de bonos, pero estoy de acuerdo con el comisionado en que antes de hacerlo hay que poner los puntos sobre las ies.

De no ser así quizás sería mejor invertir la plata en comprar góndolas para los residentes. Al menos sería más romántico.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de agosto de 2017, 5:55 p. m. with the headline "Miami, una Venecia sin góndolas que se ahoga con una tormenta platanera."

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