PADRE ALBERTO: Dios está aquí
Durante la Semana Santa los cristianos recordamos los días más importantes de nuestro calendario: la pasión, muerte y resurrección de Cristo. También el pueblo judío celebra la pascua, conmemorando el fin de la esclavitud del pueblo de Israel en Egipto. En ambos casos, el tema es que Dios nunca está lejos de nosotros, sino aquí.
Es increíble pensar que, a pesar de que durante 20 años he dirigido las celebraciones de la Semana Santa, cada año Dios me dice algo nuevo sobre los mismos textos bíblicos, los mismos rituales y las mismas ceremonias de siempre. Este año, mientras leía y escuchaba las lecturas de la Pasión, recordando como a Jesús le escupieron a la cara, lo azotaron, maltrataron y acusaron injustamente, me vino a la mente que todos esos personajes de la Pasión somos nosotros –que aun somos muchas veces indiferentes a las cosas de Dios. Y pudiéramos decir que la humanidad no ha cambiado mucho en 2,000 años.
Por ejemplo, cuando vamos por cualquier autopista, muchas veces nos encontramos con una situación inexplicable de gran congestión en el tráfico. Casi siempre vamos apurados y con el tiempo justo para llegar adónde vamos. Enseguida deducimos que es por algún gran accidente que ha ocurrido y nos atrasamos llegando a donde queremos llegar, y nos frustramos. Cuando nos acercamos, la gran mayoría de las veces nos damos cuenta de que realmente no ha pasado gran cosa. Son dos autos que apenas se han dañado un poco las defensas y lo que causa la congestión es la gente curiosa, mirando a ver qué ha pasado. Pocos se preocupan por los afectados y siguen su camino, sin pestañar.
En la época de Jesús, también había muchos curiosos. Personas que vieron la pasión y todo lo ocurrido desde la distancia. Incluso, aquellos que tenían que estar cerca por su amistad y cercanía a Jesús, huyeron como cobardes y hasta lo negaron. Pocos fueron capaces de reconocer que Aquel que iba por el camino era realmente el Hijo de Dios, el Salvador del mundo. Pocos actuaron como verdaderos amigos de Jesús, en los momentos más importantes.
Esa indiferencia, esa curiosidad desde la distancia sigue estando de moda hoy. Pero Dios está aquí. La pasión de Jesús sigue siendo vigente hoy, especialmente cuando ignoramos el sufrimiento del pobre, el desamparado, el que vive solo y el que no tiene quien le escuche. La pasión de Cristo está presente en cada niño abusado, desamparado y abandonado, en cada anciano enfermo, triste y solo. La pasión de Cristo sigue estando presente en el adicto que no encuentra una salida y en las victimas de un sinfín de enfermedades mentales y físicas. La cruz es real –incluso Dios nos habla a través de todas esas cruces– que también son Suyas.
La buena noticia es que, aunque el sufrimiento humano es muy real, no hemos sido creados para el sufrimiento. Al igual que no podemos conformarnos con ser “observadores”, tampoco podemos caer en la trampa de pensar que Dios no conoce nuestro dolor. Dios está aquí. Está presente en el sufrimiento y en los triunfos de la vida. Está presente en la oscuridad de la tumba y en la luz de la resurrección. Y para ser verdaderos amigos de Dios en este mundo, solo tenemos que evitar caer en la trampa de ser “espectadores desde la distancia” de las realidades duras que nos rodean. Un verdadero amigo de Dios está llamado a luchar por la solución a los problemas de nuestra sociedad con nuestro servicio y amor hacia la humanidad. Cristo está vivo y resucitado –y se manifiesta en nosotros cuando luchamos por la justicia y nos entregamos a las obras de la luz. Dios está aquí. •
El Padre Alberto Cutie es sacerdote episcopal/anglicano en la Diócesis Episcopal del Sureste de la Florida y sirve como rector de la Iglesia St Benedict en Plantation, FL. Visite su pagina: www.padrealberto.com
Siga a Padre Alberto en Twitter: @padrealberto
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de abril de 2015, 8:00 a. m. with the headline "PADRE ALBERTO: Dios está aquí."