Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Columnistas & Blogs

La ira que nos dejó el calor y las reclamaciones a FPL

Un grupo de trabajadores se concentra en restaurar la electricidad después del paso del huracán Irma.
Un grupo de trabajadores se concentra en restaurar la electricidad después del paso del huracán Irma. AP

El paso feroz de los huracanes en esta terrible temporada nos hace valorar lo más importante, la vida, claro está. Pero después de la tormenta, con el consabido apagón, aprendimos a apreciar como nunca el más importante invento en la historia de la Florida, logrado por un médico en la ciudad portuaria de Apalachicola hace más de un siglo. En 1852, el doctor John Gorrie, tratando de hacer algo por aliviar a sus pacientes con fiebre amarilla, inventó el aire acondicionado. Gorrie murió pobre y en bancarrota, otros comercializaron su maravilloso invento, pero solo él tiene una muy merecida estatua en el Capitolio.

Las consecuencias de no tener aire acondicionado en el calor infernal de nuestro estado pueden ser trágicas, como vimos la semana pasada en el asilo de ancianos de Hollywood Hills, en el que murieron al menos 10 personas. Según los funcionarios del Departamento de Salud, las víctimas presentaban temperaturas corporales de hasta 108 grados Fahrenheit. La sangre, literalmente, les hervia. Lo que ocurrió en ese asilo sigue bajo investigación y será litigado largo y tendido en las cortes.

La investigación más amplia que reclama mucha gente es la de nuestro monopolio favorito, FPL. Irma la no tan dulce no fue una tormenta de categoría aquí en el sur de la Florida. Sin embargo más del 90 por ciento de los hogares perdió la electricidad. Miles quedaron a oscuras y sin aire acondicionado por más de una semana. Entre los afectados estaban cientos de personas mayores que se ahogaban en edificios de vivienda pública.

El calor fomenta la ira y hay muchos consumidores iracundos que quieren saber por qué FPL no hizo más antes de la tormenta para evitar daños mayores y después de la tormenta para restablecer el servicio eléctrico más rápido.

Estatua de John Gorrie, inventor de la refrigeración y el aire acondicionado que representa a la Florida, en el Capitolio en Washington.
Estatua de John Gorrie, inventor de la refrigeración y el aire acondicionado que representa a la Florida, en el Capitolio en Washington. Cortesía Arquitectura del Capitolio

La ciudad de Coral Gables montó en cólera y amenazó con demandar a FPL y cobrarle multas por cada día que sus residentes siguieran sin luz. La FPL tenía lista su brigada de respuesta rápida que respondió con un comunicado hostil que, entre otras cosas, calificaba las demandas, de frívolas absurdas y elitistas y a los funcionarios de la ciudad de hacer politiquería.

En ese comunicado la FPL insiste en que por años la ciudad de Coral Gables “se ha resistido a esfuerzos de la compañía por podar árboles y fortalecer el sistema eléctrico”. Según FPL, los usuarios en Coral Gables están pagando el precio de la ineficiencia de su ciudad.

Como residente me consta que la ciudad pudo haber sido mucho más proactiva en la poda de sus preciados árboles y mucho más prudente en la siembra de árboles que no sean los primeros en quebrarse con un viento platanero. Dicho esto, la ciudad tuvo toda la razón en exigir que fueran las cuadrillas entrenadas de FPL y no los empleados de la ciudad los que removieran lo antes posible los árboles y ramas enredados en el tendido eléctrico. Las imágenes de esta selva amazónica me dejan claro que lo más lógico sería soterrar esos tendidos. FPL dice que eso sería hasta 10 veces más caro y que le pasaría el costo a las ciudades y usuarios que quieran hacerlo. Yo digo que llevamos 10 años pagando un sobrecargo mensual de entre $2 y $10 por concepto de huracán y que la FPL ganó $1,700 millones el año pasado. La compañía insiste en que ha invertido $3,000 millones para evitar y mitigar lo que hacen los huracanes. ¿Dónde fue ese dinero cuando hemos visto postes carcomidos por el comején y tendidos tapados por las matas? Eso es lo que hay que averiguar ahora.

Llegó el momento de la verdad. El abogado Gonzalo Dorta ha planteado una demanda colectiva a nombre de los usuarios de FPL. Eso obligaría a la compañía a revelar con pelos y señales cómo invirtió nuestro dinero para protegernos antes del paso de Irma.

Dicen que los huracanes limpian. Hace falta una buena limpieza y una mayor transparencia en estas prácticas corporativas que tanto nos afectan a todos. Hágase la luz.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de septiembre de 2017, 2:04 p. m. with the headline "La ira que nos dejó el calor y las reclamaciones a FPL."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA