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El necesario espíritu emprendesarial

El espíritu emprendesarial es lo que impulsa… todo.

(Recuerden que inventé esta palabra, “emprendesario,” hace años para adecuadamente describir el emprendedor empresarial ya que no todos los emprendedores emprenden empresarialmente y no todos los empresarios toman el resiego de ser a la vez emprendedores)

Cuando mi abuelo comenzó su negocio de diseño y construcción en los años 40 en Cuba, forjó un nicho para sí mismo como especialista en proyectos industriales, específicamente en el diseño, fabricación e instalación de estructuras de acero. Pero no era el único en ese campo.

Aunque como ingeniero registrado estaba ciertamente más calificado para diseñar que muchos de sus competidores, y a pesar de que su experiencia práctica de trabajo en fábricas de acero como joven aprendiz, lo que le dio ciertas ventajas prácticas que otros no tenían, mi abuelo tenía algo más. Tenía (y sigue teniendo a los 93 años) el don de la curiosidad. Le encantaba buscarles soluciones a los problemas que enfrentaban sus clientes en necesidades de construcción y expansión y ofrecerles soluciones que a otros no se les ocurrían. Ese espíritu emprendesarial que agitaba a mi abuelo en asuntos de negocio en las décadas de los 40 y 50 le ayudaría a enfrentar desafíos mucho más ominosos en los 60 y 70.

En un esfuerzo por salvar a su familia de las cadenas del comunismo, mi abuelo decidió salir de Cuba en 1960 y trasladarse a España, donde vivieron durante ocho años. Una vez más, su espíritu emprendesarial le llevó a iniciar su propio negocio en Europa que fue echando raíces, mientras que su familia creció. Luego, en 1968 mi abuelo se mudó con su familia por última vez a Miami donde finalmente se estableció y en 1979 cofundó Lemartec con mi padre y uno de mis tíos. Sin lugar a dudas, Lemartec nació de ese mismo espíritu emprendesarial que impulsaba a mi abuelo – excepto que era mi padre quien debe haber heredado ese espíritu porque fue él quien se acercó a mi abuelo con la idea de poner en marcha la empresa. No estoy calificado para decir si este espíritu emprendesarial de hecho es hereditario, pero estoy feliz de informarles que en mi caso, como tercera generación de nuestro negocio familiar, no puedo dejar de pensar en maneras de mejorar y crecer nuestra empresa.

Lo que encuentro relevante de esta historia es que el espíritu emprendesarial es lo que nos ayuda avanzar en todos los sentidos, tanto personal como profesional, y en el mundo de negocios, no está limitado a la creación de nuevas ideas y empresas – sino también funciona perfectamente bien en situaciones multigeneracionales. Considere lo siguiente:

▪  El espíritu emprendesarial siempre ha sido y continúa siendo el mayor generador de riqueza en este país. Según el Dr. William Green, vicerrector y decano de estudios de la Universidad de Miami y cofundador del “Launch Pad,” el centro emprendesarial de la universidad, aproximadamente la mitad de las actuales compañías de Fortune 500 se iniciaron en un mercado bajista. Eso es debido a que en momentos de desafíos económicos, muchas personas se encuentran desempleadas o subempleadas y esos son dos motivadores muy poderosos que pueden despertar el espíritu emprendesarial. Como resultado, las pequeñas empresas y la creación de nuevas pequeñas empresas tienen un efecto tremendo en la conducción de nuestra economía.

▪  Dicho esto, uno no tiene que iniciar un nuevo negocio para ser emprendesario. El espíritu emprendesarial se trata tanto de mejorar lo existente como iniciar lo nuevo. Esto aplica a todos los componentes necesarios de cualquier negocio existente. No existe una industria, una empresa o un departamento que no pueda ser mejorado. Todas las empresas y todas las personas dentro de las empresas tienen espacio amplio para mejorar, ser más eficiente, más eficaz y más productivo. A nivel personal, considero que es una bendición ser parte de una compañía de casi cuatro décadas que piensa y actúa como una empresa nueva.

▪  El espíritu emprendesarial nutre la esperanza. No importa qué tan baja esté la economía o difícil que sea la situación actual, el espíritu emprendesarial siempre busca soluciones y nos mantiene en el camino de la productividad. Cuando enfrentados con problemas, los emprendesarios buscan las soluciones. Cuando enfrentados con retos, los emprendesarios buscan las oportunidades detrás de ellas. Si existe la más mínima posibilidad de una solución o una oportunidad, el emprendesario la tomará. Eso es exactamente el tipo de actitud luchadora que ha construido este país – y necesitamos más de esta actitud para el futuro.

Y no olvidemos el componente social del espíritu emprendesarial. Cada nueva idea, innovación, invención y organización creada para satisfacer una necesidad trae consigo la oportunidad de crear valor para los demás y, al mismo tiempo, creamos valor para nosotros mismos. Esa es la belleza de los negocios. Ese es el poder del espíritu emprendesarial.

Manny García-Tuñón es columnista de el Nuevo Herald y presidente de Lemartec, una firma de diseño y construcción radicada en Miami, Florida.

manny@mgtunon.com

www.mgtunon.com

www.twitter.com/mgtunon

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de abril de 2015, 4:31 p. m. with the headline "El necesario espíritu emprendesarial."

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