El Nuevo Herald cumple 30 años
El Nuevo Herald cumple 30 años de vida. ¡Como pasa el tiempo! La frase, aunque manida, refleja justamente lo que sus lectores sienten: incredulidad y asombro. “No lo puedo creer: treinta años, wow!” En realidad, son muchos más. Quizás algunos ni siquiera lo sepan, pero en 1976, antes de que se convirtiese en el segundo diario en español más leído de Estados Unidos, se llamaba El Herald a secas y era solo un suplemento de The Miami Herald.
Recuerdo la primera vez que, recién llegado a este país en 1980, lo compré en una máquina dispensadora de periódicos de color amarillo situada en el parqueo de un supermercado Boogaards en Hialeah. Y recuerdo también la emoción con la que volví a leer en sus páginas los nombres de los artistas y escritores de la Cuba republicana que habían escapado de la isla en los primeros años de la Revolución y de los que nunca había vuelto a saber. Para mi sorpresa, la mayoría de ellos no solo habían logrado continuar con sus carreras sino que también habían alcanzado el éxito: Celia Cruz triunfaba en Nueva York con la Fania All Stars; Marta Pérez seguía cantando María la O con Pro Arte Gratelli; Álvarez Guedes había inventado el Ño y grababa discos de chistes; Armando Roblán continuaba dibujando caricaturas y burlándose de Fidel Castro en los teatros de la Pequeña Habana. Y sí, Guillermo Cabrera Infante todavía escribía y había ganado el Premio Biblioteca Breve con su novela Tres tristes tigres.
Pero no fue solamente la cultura de la Cuba de antes lo que descubrí en el Nuevo Herald, sino la manera de enfrentar una nueva vida. En las diferentes secciones del periódico lo encontraba todo. Por ejemplo, Rafael Casalíns sugería restaurantes y René Jordán recomendaba películas. Con el primero aprendí que la ensalada debe ordenarse antes que el entrée; y con el segundo que las películas indies no eran de indios sino filmes independientes producidos al margen de los grandes estudios cinematográficos. Pero no todo era aprendizaje. Los sábados, las columnas de Fausto Miranda me permitían regresar, envuelto en la nostalgia, a la Cuba que habíamos perdido.
En aquellos años la mayoría de los que compraban el Nuevo Herald eran cubanos. Sin embargo, algún tiempo después, otros conflictos políticos provocaron nuevos éxodos y en Miami hubo una mayor y enriquecedora diversidad. Así llegaron los salvadoreños huyendo del Frente Farabundo Martí, los nicaragüenses de los “sandinistas”, los peruanos de Sendero Luminoso y los venezolanos, primero, de Chávez, y después, de Maduro. También llegaron otros que huían de la violencia y de la falta de oportunidades en sus respectivos países. Y al igual que hacíamos los cubanos, ellos también leían el Nuevo Herald; no solo para saber lo que ocurría en sus países de origen sino para aprender a vivir en el que ahora residían.
Por esa misma fecha, para que los recién llegados pudiesen aclarar sus dudas en materia de inmigración, el Nuevo Herald creó una columna en la que Manfred Rosenow, un abogado especializado en el tema, contestaba las cartas de los que le escribían pidiendo consejo. Recuerdo que el señor Rosenow siempre tenía una respuesta amable para todos, a veces jocosa, pero siempre honesta y justa.
El camino recorrido por el Nuevo Herald ha sido largo y no siempre exento de polémicas políticas, como cuando en 1992 el periódico fue acusado de anticubano por Jorge Mas Canosa. No fue la única controversia de ese tipo; hubo otras. Sin embargo, afortunadamente, a pesar de que todavía algunos se sienten agraviados, todo ha ido quedando atrás y ahora el Nuevo Herald se enfrenta a nuevos retos. Y es que la tecnología móvil y en especial la Internet han cambiado la forma en que se produce y distribuye la información. Es por eso que su versión digital ha sido enriquecida con una pantalla más atractiva y los artículos enriquecidos no solo con links para quienes quieran ampliar la información sino también con videos incorporados para proporcionar imágenes de los sucesos.
Treinta años después de su primera edición como un periódico independiente y con varios premios en su haber, entre ellos el Ortega y Gasset de periodismo, el Nuevo Herald sigue ofreciendo, como el primer día, un periodismo informativo y veraz, comprometido con la libertad y orientado a servir a las distintas comunidades latinas que conviven en la ciudad. ¡Felicidades!
manuelcdiaz@comcast.net
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de noviembre de 2017, 8:42 p. m. with the headline "El Nuevo Herald cumple 30 años."