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La guerra polar

Roy Moore, candidato al Senado, tuiteó:“Estamos en (medio de) una guerra espiritual… …con las fuerzas del mal”. El auditor de Alabama, Jim Ziegler, defendiéndolo de acusaciones sexuales con una menor de 14 años sugirió que “si José, un adulto, estuvo con María, una adolescente, y tuvieron a Jesús…” ¿Por qué ha de estar mal lo del juez Moore? No lo piensen dos veces, propone a Moore como San José. ¿Y se le olvidó lo de virgen? Parecerá una aberración, pero encaja en el momento que atravesamos.

Un lado reclama el derecho de Dios a legislar la vida con principios cristianos para un ejercicio moral del poder, una especie de democracia teocrática. ¿Cuáles principios, de acuerdo a quién? Principios con la moral de la derecha cristiana.

Parecerá contradictorio, pero el partido republicano que alberga a la derecha religiosa tiene una gran holgura moral cuando se trata de juzgar el comportamiento de los suyos. La izquierda la ve como moralidad de conveniencia.

La izquierda tiene su propia línea, un humanismo muchas veces también de conveniencia… electoral. Humaniza con interés y componendas poco democráticas como las que nos dieron a Hillary Clinton. Es como si viviéramos entre ‘religionistas’ y ‘humanistas’ en una guerra de los polos izquierdo y derecho por el poder en el país.

Poder: lo tiene quien puede hacer algo y hay cada vez menos gente con capacidad de hacer. Hubo un momento, lo viví, en que la mayoría de la izquierda ‘abajo’ se movía hacia la derecha ‘arriba’, mientras arriba los atraían cuidándolos abajo. Eso ha quedado en el pasado, hemos perdido la facilidad con que cualquier hijo de vecino podía trasladarse de un lado al otro. Ahora es ‘no los malcríes cuidándolos’.

Independencia y libertad: La independencia controla, cierra, tiene fronteras. La libertad permite, abre, ama, relaciona. Esa cosa anímica del ser americano, nuestra libertad, está desapareciendo en el centro mismo de nuestra independencia en esta lucha polar con moral divina y humanismo político.

La pérdida de libertad en el medio, la pérdida de la capacidad de hacer tiene al gran centro estancado en esta guerra donde se disputa el control del comportamiento, la economía, la sociedad y la política, el poder en una palabra.

La guerra polar no es entre ricos y pobres, no exactamente. En términos económicos es más entre ahorro y deuda. Ayer se alentaba el ahorro, hoy el crédito, que no es otra cosa que deuda. No hay más ‘lay away’, separar artículos que se pagan poco a poco. Ahora hay ‘charge it’, cárguenlo, endeudamiento individual que ha llegado a la sociedad en general y al gobierno en particular. Tenemos la mayor deuda del planeta, promovida por grandes emporios de capital enriquecidos en base a ella. El endeudamiento les conviene, viven en base a ello.

La reforma monetaria de Nixon permitió la evaporación del dólar sin respaldo en un proceso sistémico de agujeros negros de crédito de tal magnitud, que resulta casi imposible escaparse. Salir de deudas hoy es cosa de titanes.

La polarización económica es notoria en la propuesta impositiva (de impuestos) que favorece más a las corporaciones que a la gente, y a los adinerados más que al resto.

La Unión Soviética, Cuba y Venezuela son desastres del polo izquierdo. La Alemania Nazi, Italia Fascista, las juntas militares de la Argentina fueron desastres del polo derecho. Algo así, increíblemente, buscan nuestros extremos, monopolizar el gobierno justificándose mientras anulan la libertad en las zonas habitables entre los polos.

Dicen que quien no es liberal de joven no tiene corazón, y adulto que no sea conservador no tiene cabeza. Debiesen amarse, el liberal y el conservador, porque viven en la misma persona, son etapas del mismo hombre y mujer.

Vivimos en una interminable sucesión de etapas. La próxima también se polarizará, y todo acabará en el mismo pozo de etapas cuando los extremos resquebrajen sus columnas y se aplaste el medio entre ellos.

La guerra polar nos debilita y la mayoría no lo nota, metida como está en el escapismo de una tecnología de ficción cibernética nunca antes vista. Eventualmente abriremos los ojos porque nos dirigimos hacia una poda social a nivel mundial antes de que acabe el siglo. No es política, es verdad de vida.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de noviembre de 2017, 8:57 p. m. with the headline "La guerra polar."

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