Medidas de Trump sobre Cuba
Las esperábamos. Lo extraño es que han demorado tanto. Ya hace unos meses el presidente Donald Trump había anunciado que cambiaría las reglas en cuanto a los viajes a Cuba. Sus motivos son destruir todo lo hecho por la administración de Obama, y complacer a algunos políticos y a una porción de la comunidad cubanoamericana. Piensa que así contará con el apoyo de los primeros en el Congreso, y de los segundos en las urnas. Sus propósitos nada tienen ver que con ayudar al pueblo cubano. Es una ironía que las nuevas reglas que anuncian la intención de perjudicar a los militares cubanos y favorecer a los cuentapropistas se dieran a conocer el mismo día que Trump se encontraba en China, y pasaba por alto tanto las violaciones de derechos humanos así como las prácticas poco éticas en el comercio de ese país, que había denunciado a menudo en su campaña.
Las relaciones entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado no son buenas. Este año han renunciado un 60% de los embajadores estadounidenses, y las solicitudes para buscar empleo en el servicio exterior han disminuido un 50%. Hay varias posiciones importantes vacantes. No sé si ésa sea una de las causas por las que las nuevas medidas sobre los viajes a Cuba sean tan disparatadas, pues aunque las emite el Departamento del Tesoro, lo lógico es que tomen en cuenta los consejos de los expertos en relaciones exteriores. Lo primero que salta a la vista es que, por una parte, se ofrece una lista detallada de hoteles donde los estadounidenses no deben hospedarse, y productos, incluyendo hasta refrescos gaseosas, que no deben consumir porque alegan que beneficiarían los intereses económicos de los militares y ex militares. Por otra parte, acepta y estimula una serie de servicios controlados por el estado cubano. Cuando el turista estadounidense podía viajar solo, tenía muchas más oportunidades de interactuar con el pueblo cubano que las que tendrá de ahora en adelante al hacerlo en grupos. De la forma que están escritas las disposiciones oficiales, el resultado será todo lo contrario al que pretende obtener.
Cuando los turistas de cualquier país gastan dinero en Cuba, parte va irremediablemente al estado y parte circula entre los cubanos. Sin duda el gobierno se beneficia desde el momento que una casa de cambio convierte los dólares o euros en moneda convertible. Pero se favorecen así mismo los dueños de paladares, taxistas, camareros, músicos, quienes alquilan habitaciones en casas privadas y un largo etcétera. Incluso si alguien se hospeda en un hotel de los ahora prohibidos, podrá ayudar a los militares ahora convertidos en tecnócratas, pero también a los empleados del lugar, que reciben mejores salarios, propinas y el beneficio de leer alguna revista que quede olvidada, o de escuchar de algún huésped historias de cómo se vive en su país.
Mientras más personas viajen a Cuba más prosperarán los cuentapropistas. Estos beneficios económicos separan al individuo del estado, pues ya no depende del mísero salario del puestecito que tenía antes, y se siente más libre, en todos los sentidos. Lo repito: las actuales medidas, lejos de beneficiar al pueblo cubano, lo perjudica.
Hay más. Mientras que los cubanoamericanos podemos viajar libremente a la Isla, los estadounidenses no. Creo que es una discriminación que ha perdurado por años y que debería enfurecer a cualquier ciudadano de este país. Me temo, sin embargo, que pronto vendrán nuevas regulaciones que limitarán asimismo los viajes de los nacidos en la Perla de las Antillas.
Desearía que los lectores de esta columna también meditaran sobre qué objetivo pueden tener unas medidas tan engorrosas, difíciles de implementar, que limitan los derechos de los estadounidenses y que perjudicarán más que a nadie -y en eso no caben dudas- al propio pueblo cubano, que ya de por sí sufre demasiadas carencias.
Tal vez los políticos cubanoamericanos que han impulsado al presidente Trump a hacer estos cambios no le han tomado bien el pulso a la comunidad que los eligió. Bastaría que leyeran las encuestas hechas por la Universidad Internacional de la Florida (FIU). Por ejemplo, el año pasado, el 67% de los votantes cubanoamericanos favorecían los viajes sin restricciones de los estadounidenses a Cuba. Tengo la esperanza de que se los electores se lo hagan saber a los candidatos en las próximas elecciones.
Escritora y periodista cubana.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de noviembre de 2017, 5:18 p. m. with the headline "Medidas de Trump sobre Cuba."