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Servidumbre humana

¿Acaso no es una desgracia extrema la de estar sometido a un amo del que jamás podrá asegurarse que es bueno porque dispone del poder de ser malo cuando quiere? ¿Y obedeciendo a varios amos, no se es tantas veces más desgraciado?

Etienne De La Boétie, Discurso de la servidumbre voluntaria (1552, aprox.)

Nuestras vidas serían otras si supiéramos intuitivamente que el más terrible de los amos lleva nuestro nombre, y no para allí. Servimos también los nombres de las cuatro generaciones que nos precedieron, cinco con nosotros. Ese es el origen del requinto, cinco generaciones unidas en un carácter, 32 nombres que confluyen en el nuestro.

Nuestra herencia no es voluntaria. Somos el resultado de padres, abuelos, bisabuelos tatarabuelos, etc. Vivimos una herencia de múltiples vidas, corrales dentro de corrales, y es muy difícil quitarse de un quíntuple corral, sobreponerse a muchos pasados.

Más atrás de la quinta generación nos volvemos herederos de la humanidad, con demasiados factores para identificar el origen de los rasgos que llegaron hasta nosotros. A 20 años por generación, en veinte generaciones, 400 años, descendemos de 1,048,576 personas. En 600 años descendemos de mil setenta y tres millones, la humanidad entera del 1400.

Todos hoy descendemos de Gutenberg, Juana de Arco, Tamerlán, Enrique el Navegante, Confucio y Enrique VIII de Inglaterra, asesinos, ladrones, etc.

Somos una familia interconectada desde la Edad de Piedra, pero para todo efecto práctico nuestro carácter es moldeado en las últimas 5 generaciones incluyendo la nuestra, 32 nombres más el tuyo, 33. Interesante número, 33, ¿verdad?

EL Dr. Edgar Mendizábal, guatemalteco, se especializa en psico-genealogía. Escribe algo que leí recientemente:

“La familia es lo permanente, estaba antes de que llegáramos, le pertenecemos mientras vivamos y seguirá existiendo después de nosotros. Es una generación de vivos que caminan como mínimo con dos generaciones de muertos a la espalda hasta la línea de meta, donde le toca subirse a la espalda de la siguiente generación de vivos”.

“En mi concepto tú, quinta generación, cargas 4 generaciones de herencia caracterológica…” Sigue el Dr. Mendizábal:

¿…Qué trascendencia tiene esto para las generaciones futuras? Si elevo mi nivel de consciencia, eso repercutirá no sólo en mis hijos, también en los hijos de mis hijos”.

Lo primero para quitarse de los nombres es sobreponernos a nuestra niñez. No es tan simple, tenemos también que sobreponernos a las niñeces irresueltas de las cuatro generaciones que servimos sin darnos cuenta.

Nuestra servidumbre es antigua, estamos al servicio de esquemas de muy atrás. ¿Por qué no resuelven sus diferencias los israelitas y palestinos? Porque vienen de muy atrás.

Somos siervos de nuestros demonios. Cuando nos sale una rabieta hay veces que no sabemos pararla. Nos excusamos con eso de que ‘cuando me da rabieta no la puedo controlar’. Eso hacen los bebés cuando se ponen a chillar por su leche, y a quienes más les soltamos nuestras rabietas son los más cercanos, esposa, esposo, hijos, y extendemos en ellos la línea de servidumbre que llegó hasta nosotros… en la ignorancia de lo que acarreamos.

La ignorancia de nosotros mismos nos lleva a encerrarnos en celdas de protección solitaria, corrales de aislamiento unipersonal, el ‘yo’ nuestro. Necesitamos airear nuestro interior, exponerlo a la luz. La liberación de nuestra servidumbre –dejar la celda propia– implica exponernos, el significado del desnudo en el paraíso, y la desnudez la consideramos anatema. Necesitamos practicar ‘nudismo espiritual’.

En Génesis se dice que Adán y Eva vieron su desnudez y no les gustó. Allí empieza su encierro en ‘celdas de ropa’ para ignorar su disgusto. Es una ignorancia ‘voluntaria’ que no vemos… por algo es ignorancia.

Cuando has iniciado el camino tu ser entero está presente para respaldarte. Es curioso ¿no? En los corrales no somos más que una fracción de nuestro ser, la fracción del instante, pero en el camino, fuera de ellas, está nuestro ser entero. Hay que salir a nuestro encuentro, salir de las celdas en las que nos protegemos con la ignorancia de nuestra servitud.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de diciembre de 2017, 1:40 p. m. with the headline "Servidumbre humana."

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