Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Columnistas & Blogs

Una mayoría inmoral

El presidente Donald Trump habla sobre la reforma tributaria en una reunión bicameral el 13 de diciembre en la Casa Blanca.
El presidente Donald Trump habla sobre la reforma tributaria en una reunión bicameral el 13 de diciembre en la Casa Blanca. Getty Images

¿Recuerdan eso de ‘moral majority’, la mayoría moral de la época de Reagan? Pues los republicanos en el senado y la cámara constituyen una mayoría inmoral con su adopción de la realidad de acuerdo a Trump.

Para darles una idea de esta moral, el CDC (Centers for Disease Control) recibió una lista de palabras prohibidas en sus reportes, entre ellas: ‘feto’, ‘transgénero’ y ‘diversidad’. ¿Serán peligrosas? También prohíbe escribir ‘basado en ciencia’, seguramente para satisfacer a lo más intransigente del evangelismo. ¿Predicarán creacionismo? Nunca se ha visto tal oscurantismo en el gobierno federal.

El partido se ha rendido a este presidente, arrastrado por la ilusión de su falsedad a sabiendas de que usa ‘verdades’ funcionales en las que vale cualquier cosa que le sirva. Para eso está la explicación de Kellyanne Conway, su consejera, de una ‘realidad alternativa’. La representación republicana aguanta ese descaro.

Es difícil creer lo que su ‘realidad’ fomenta. Un periodista de FOX sugirió que el FBI prepara un golpe de estado. Hannity dice que el golpe ya está en curso, que estamos en medio de él. La ‘jueza’ Jeanine’ dijo que no se trata de preguntar si despedirán a Mueller, que lo que queda por preguntar es si lo sacarán esposado.

Eso fomenta Trump, y los comentaristas ‘alternativos’ fomentan a su vez a Trump en un sistema de retroalimentación que se diría siniestro pero es de la diestra, la ultraderecha filo-nazi de los Estados Unidos, la ‘alt-right’ con los moderados del partido rendidos a ella.

El acomodo ha llevado a que la mayoría republicana descarte sus estándares y defienda la moral presidencial, una aberración del tamaño del Everest en el desierto helado de su frustración.

La explicación del alarde sexual de Trump –que fue cosa de machos en el camerino y nada más– es un ejemplo de su realidad, la de un presidente tóxico no solo por lo que sale de su boca, también por sus acciones. Ataca las instituciones, habla pestes del FBI, critica los órganos de inteligencia, nombra gente contraria a los departamentos que dirige, lleva cocodrilos al pantano que prometió secar y se burla de la justicia llegando al borde mismo de la obstrucción… quizás más allá. Ataca a la prensa, hace un arte de la mentira, rechaza y niega la manipulación rusa, fraterniza con Putin, etc.

Más apabullante es la genuflexión a él por parte de la mayoría congresional con un descaro que revela el cinismo a la orden del día.

La presidencia se dirige a un enfrentamiento con la justicia y Trump apunta al jefe del departamento, Sessions, y al FBI para desarticular el Rusiagate. ¿Irán los senadores y congresistas del partido a hacer lo mismo? Muchos ya lo hacen.

Otro capítulo de esta ‘moral’ está en el logro republicano bajo consideración al momento de esta columna, su reforma tributaria, un problema para ellos si la aprueban y un problema si no lo hacen. Va, para empezar, contra la ideología del partido, contra su principio de un presupuesto balanceado. Deja un déficit de un trillón y medio de dólares, 1,500,000,000,000 en terminología inglesa, con 12 ceros (en español se le expresa con 18). Es 1 trillón 500 mil billones en reducción permanente de impuestos para las corporaciones (las más beneficiadas) y las grandes fortunas (segundas en beneficio) mientras a los más pobres les reduce cero –0– de su tasa impositiva… aunque duplica la deducción estándar. La reducción de la clase media para abajo se va esfumando hasta el 2027.

El 42% de los ‘ahorros’ de esta reforma van a una décima (1/10) del 1% más adinerado del país. Es un regalo, dicen, que deja a millones sin seguro de salud. Debe ser algo como que ‘te pego porque te quiero’ con el trickle down, un descaro de pajaritos que quieren volar alto sin alas para hacerlo.

¿Qué pasará cuando se le impute cargos en el Congreso? Más relevante es preguntarse si la mayoría los imputará, y más preocupante es el daño que causan a nuestro sistema con su servidumbre tan al fondo del barril. Es ‘admirable’ que haya gente que no vea el desmán de un gobierno salvaje.

La lealtad de Trump es unidireccional, lealtad a él, la suya la otorga de acuerdo a su conveniencia, lealtad –como lo demás– utilitaria, y debe preocupar a sus genuflexos porque es capaz de voltearse contra ellos para exonerarse. Que no se quejen después en los aprietos de su reelección porque la mayoría no es boba y en los distritos no hay colegio electoral que les voltee la tortilla.

Periodista, escritor y filósofo peruano.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de diciembre de 2017, 2:04 p. m. with the headline "Una mayoría inmoral."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA