Prisión y arte contra los criminales en 2017
Para las víctimas de abusos a los derechos humanos, la justicia a veces tarda, otras veces nunca llega. Pero cuando se hace nos reconcilia con la humanidad. Este año el Tribunal Criminal Internacional, con sede en La Haya, sentenció a cadena perpetua a Ratko Mladic, el despiadado asesino serbio bosnio. Fue el resultado de 530 días de juicio, más de 500 testimonios y 10,000 pruebas. “Su declaración de culpabilidad”, manifestó Zeid Ra’ah Al Hussein, Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, “es ejemplo de la valentía y determinación de víctimas y testigos que nunca perdieron la esperanza de verle ante la justicia”.
La misma corte estableció procedimientos para encausar a otros criminales, especialmente a líderes del Ejército de Liberación de Kosovo que asesinaron a prisioneros serbios y otros civiles durante la encarnizada Guerra de los Balcanes. Legisladores de Kosovo crearon un tribunal para juzgarles. Procesada será Efeta Veseli, de 57 años, acusada del asesinato cruel de un niño serbio de 12 años en 1992. Veseli se había refugiado en Suiza. Pero allí la alcanzó este año el largo brazo de la justicia y la extraditaron a Sarajevo, donde aguarda juicio.
En Chile un juez sentenció a 35 exagentes de la policía política de Pinochet por el secuestro, detención y desaparición de Reinalda Pereira, asistente de médico de 29 años quien tenía cinco meses de embarazo cuando se cometió el crimen en 1976. Los criminales recibieron entre siete y 10 años de prisión, dependiendo de sus delitos. En Estados Unidos una corte de Filadelfia declaró culpable de fraude migratorio a Mohammed Jabbateh, de 51 años, liberiano que en realidad era un facineroso líder rebelde llamado Jungle Jabbah, cuyos soldados asesinaron a civiles. Se convirtió en el primer culpable en el sangriento conflicto de Liberia entre 1989 y 1997. Una pizca de justicia no tanto por violar nuestras leyes de inmigración sino para sus víctimas. Y en Alemania encausaron a dos exguardias de la SS nazi, de 93 y 92 años, respectivamente, a quienes la justicia no ha identificado por sus nombres. Se les acusa de haber servido en el campo de concentración de Stutthof, Polonia, donde asfixiaron en la cámara de gas o fusilaron a 65,000 prisioneros.
También en Alemania, el gobierno aceptó compensar a mil sobrevivientes de la persecución nazi en Rumania. Las víctimas vivieron para contar lo sucedido en un pogromo en la ciudad de Iasi donde en 1941 los nazis asesinaron a 15,000 judíos. Y las autoridades chilenas abrieron una caja de Pandora al desclasificar documentos, fechados entre 1937 y 1944, sobre una conspiración nazi en Valparaíso para destruir el Canal de Panamá.
La memoria histórica habló como de costumbre a través del arte. En Polonia se inauguró “Cara a Cara: el arte en Auschwitz”, exposición de obras hechas por prisioneros de ese campo de concentración nazi. Incluye el letrero original correspondiente al cínico lema nazi “Arbeit Macht Frei” (“El trabajo os hará libres”) que se habían robado de Auschwitz en 2009. En Eslovaquia se inauguró el primer museo del Holocausto de ese país en el mismo sitio donde estuvo un campo de concentración nazi por el que pasaron muchos judíos. Y en Berlín se expuso “Más allá del Muro”, reveladora retrospectiva que incluye fotos de soldados comunistas que patrullaban la antigua frontera entre la Alemania totalitaria y la libre y de las historias de quienes fueron perseguidos por tratar de cruzarlo. Uno es Mario Rjollig, quien declaró: “Es un fenómeno que continúa. Ha habido muros desde el comienzo de la humanidad y desafortunadamente continuarán existiendo”.
“Detrás del muro” se titula uno de los mejores libros de memoria histórica de este año, del escritor chileno Roberto Ampuero, secuela de su ya clásico “Nuestros años verde olivo”. Narra su vida luego de que se esfumara de Cuba hacia Alemania del Este y expone un ajuste de cuentas con su propia conciencia por haber apoyado el comunismo mientras vivía en países donde lo padecían millones de inocentes. “Mis hijos”, escribe Ampuero, “no me preguntan por qué dejé de ser comunista sino cómo fue posible que lo fuera”. Pregunta clave que deberían hacerse todos los que abrazaron esa ideología embrutecedora y cruel.
Periodista cubano.
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Esta historia fue publicada originalmente el 19 de diciembre de 2017, 7:30 p. m. with the headline "Prisión y arte contra los criminales en 2017."