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El año del cannabis en California

Varios clientes observan productos de marihuana en un expendio de cannabis en Los Angeles llamado MedMen, el 21 de diciembre.
Varios clientes observan productos de marihuana en un expendio de cannabis en Los Angeles llamado MedMen, el 21 de diciembre. AP

El año nuevo se inicia con un golpe severo al terco prohibicionismo de la marihuana que tanto sufrimiento innecesario ha causado en este país y en el resto del mundo. California, con sus 39 millones de residentes, se sumó a los estados que han autorizado el uso recreativo del cannabis. Fue el resultado de una larga lucha por aplicar la razón y desistir de la fuerza en el manejo de la hierba. Y llega solamente después que el estado sufriera un sinfín de muertos, cientos de miles de prisioneros y mafias brutales que medran a la sombra de la prohibición oficial, emponzoñando las relaciones con los vecinos mexicanos, de cuyo territorio proviene como contrabando parte de la marihuana.

La legalización es un largamente postergado reconocimiento de un mercado negro que ascendía ya a $13 mil millones anuales en California. Una diferencia clave es que, a partir de ahora, el negocio se irá alejando de la esfera de influencia de las mafias que lo controlan. Se espera que, durante 2018, el mercado legal aumente a $3,700 millones. Y que para el año que viene sobrepase los $5,100 millones. En comparación, la producción y venta de cerveza alcanzó los $5000 millones en California en 2017. Las autoridades estatales esperan una auténtica bonanza de impuestos provenientes de las ventas de la hierba.

Por el proverbial temor a las novedades y por inercia, sectores conservadores hacen todo lo que pueden por retrasar lo inevitable. En consecuencia, el arranque de la legalización enfrenta escollos. Muchas ciudades, incluyendo Los Ángeles y San Francisco, aún no han adoptado las normas que exige la nueva ley para la venta recreativa de la marihuana. El precio probablemente se disparará debido a impuestos que podrían ascender hasta el 15%. Y desde los púlpitos de foros retardatarios se está tratando de culpabilizar a los promotores de la despenalización. ¿Pero qué mayor culpa que la de una obstinada prohibición que ha costado un sinnúmero de vidas, llenado las cárceles californianas y enriquecido a mafiosos oportunistas durante décadas?

Si las cosas salen como se han planeado, el nuevo “relajo” de la marihuana en California será con orden. La despenalización que por mayoría aprobaron los votantes californianos en 2016 estipula que solo los adultos de 21 años o más pueden poseer, consumir en privado, regalar hasta una onza y cultivar un máximo de seis plantas de cannabis en sus residencias. Y autoriza su venta comercial en establecimientos que supervisará el estado. Es otra ventaja ostensible de la despenalización: permite ensayar esquemas diferentes, ampliamente debatidos en público, para administrar en forma racional el cultivo, la venta y el consumo de la marihuana.

Todo esto no significa que la despenalización vaya a ser un camino sembrado de rosas. Así como el consumo legal de bebidas alcohólicas conduce a excesos individuales y provoca retos sociales, es de esperarse que el consumo legal de marihuana también los cause. Por ejemplo, es previsible que algunos conductores manejen bajo la influencia excesiva de la marihuana. Para casos así las autoridades estatales también deberán tener listo un plan de acción. Y en algunas ciudades californianas ya lo han trazado. Incluye campañas de información y concientización para disuadir a algunos del consumo de la hierba y enseñar a otros cómo usarla responsable y saludablemente. Y ese es otro beneficio importante de la despenalización: reconoce el derecho que tiene el ciudadano a decidir sin coacción gubernamental si desea o no ser un consumidor responsable y educado de marihuana.

Antes que California, otros ocho estados y el Distrito de Columbia habían despenalizado la marihuana. De ellos Colorado, Oregon, Nevada, Alaska y Washington tienen mercados. Además, 29 estados han legalizado su uso con fines médicos, incluyendo la Florida. Poco a poco el sentido común se va abriendo paso en lo que respecta a una hierba de baja toxicidad que solo generó delirio persecutorio a partir del momento en que la adoptaron jóvenes contestatarios como símbolo de su rebeldía precisamente en California en los años 1960. Algunos de esos jóvenes son hoy los líderes curtidos que este año le abrieron las puertas de la legalidad a la marihuana en el estado.

Periodista cubano.

Siga a Daniel Morcate en Twitter: @dmorca

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de enero de 2018, 7:06 a. m. with the headline "El año del cannabis en California."

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