2018, deseos y resoluciones políticas
Por el frío y las fiestas se me han quedado en el tintero varios deseos y hasta resoluciones para este año que recién debuta. Lo de las resoluciones no creo que dure mucho pero intentaré de nuevo. La mía personal es meditar al menos 15 minutos cada día para centrar la mente y el espíritu. No es fácil pero a veces funciona.
Pasando del plano personal al político que es el que nos incumbe en esta columna tengo varios deseos.
El primero, uno de los más urgentes es que el Presidente y el Congreso se pongan de acuerdo este mes en cómo resolver la encrucijada de los Dreamers o Soñadores, cuya protección temporal está en el limbo. En su última negociación el Presidente insistió en que la suerte de los Dreamers tiene que venir como parte de un acuerdo para construir un muro fronterizo con México. Todos saben, incluso los republicanos, que la mayoría de los indocumentados que viven aquí llegaron a través de un aeropuerto y no cruzando la frontera. Cerca de 100 mil de estos jóvenes que no tienen la culpa de haber nacido donde nacieron y que se criaron aquí viven en la Florida.
Algunos congresistas de ambos partidos quieren que un remedio legislativo para los Dreamers sea parte del paquete presupuestario que tiene que ser aprobado antes del 19 de enero para mantener el gobierno funcionando.
A través de tuits el presidente Trump insiste en que la construcción del muro es irrevocable y que hay que parar la llamada “migración en cadena”. Dicho de otra forma, la migración en cadena es la reunificación familiar, algo que ha ocurrido en todas las migraciones porque en este país la familia es uno de los pilares de la sociedad.
En otro tuit el senador republicano de Arizona Jeff Flake pronosticó que “una propuesta de ley bipartidista llegará al pleno del Senado en enero”.
Mi deseo es que se cumpla el pronóstico de Flake y que se proteja a los Dreamers sin recurrir a un muro absurdo y costoso que solo alienta la xenofobia.
Acabamos de ver cómo en Virginia la falta de un solo voto para lograr un desempate electoral terminó en un desenlace al azar. El ganador fue el candidato republicano cuyo nombre fue seleccionado a ciegas de un jarrón. Ese juego de azar determinó que partido tiene el control de la cámara estatal. Aquí en la Florida hemos tenido desenlaces igualmente reñidos y dramáticos. Solo hay que recordar el de las elecciones presidenciales del 2000, decididas por solo 537 votos en la Florida.
Por eso es inconcebible que aquí tengamos un total de más de un millón y medio de votos perdidos, como destaca esta semana un editorial del New York Times.
Un millón y medio es el número de residentes de la Florida que no puede ejercer su derecho al voto por haber sido convicto de un delito grave, aunque esta consista en manejar con una licencia vencida. La prohibición se aplica a todos, incluso a los que han cumplido plenamente sus sentencias y trabajan y pagan impuestos.
El ex gobernador Charlie Crist consideraba que los que habían pagado su deuda deberían poder reincorporarse plenamente a la sociedad. Crist le restauró el derecho al voto a miles de residentes que lo solicitaron. El gobernador Rick Scott ha hecho todo lo contrario.
Una petición ciudadana para eliminar esta prohibición escrita en piedra en la Constitución del estado permitiría poner en la boleta una propuesta para permitirle votar a todo ex convicto que no haya cometido un asesinato o un crimen sexual. Esta petición ya tiene más de un millón de firmas.
Mi segundo deseo es que esta propuesta llegue a la boleta. Si es así tendría que ser aprobada por un 60% de los votantes. Me parece que no ganamos nada y perdemos mucho reprimiendo el voto en una democracia.
Mi tercer deseo para este 2018 es que se siga multiplicando como los panes y los peces el número de candidatos al escaño del Congreso que deja vacante después de décadas la congresista republicana Ileana Ros Lehtinen. Entre los que están a punto de decidir si se lanzan está el comisionado condal Xavier Suárez y la periodista y presentadora María Elvira Salazar.
Finamente mi resolución colectiva es que todos salgamos a votar en un año electoral que promete ser interesante, como dicen los chinos.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de enero de 2018, 4:04 p. m. with the headline "2018, deseos y resoluciones políticas."