El año de las farsas en Cuba
Durante casi todo el año pasado, cubanólogos de andar por casa nos dieron la paliza con un sinfín de reportajes y comentarios sobre los supuestos planes de Raúl Castro de abandonar el poder. Las dictaduras cuentan con nuestra ingenuidad y nuestra ignorancia –y la complicidad de algunos, que también abunda– para propagar sus falsedades. Este año los cubanólogos de salón volverán a la carga, sumándole a aquel embuste el de las elecciones que ha convocado Castro II para el 11 de marzo. El régimen dice que el vano ejercicio dará paso a una nueva Asamblea Nacional del Poder Popular que, a partir del 19 de abril, “propondrá y votará” a los principales cargos. O sea, 2018 será un año de grandes farsas políticas en Cuba.
En realidad, Castro II nunca prometió que abandonaría el poder este año ni nunca. Lo que anunció fue que abandonaría la presidencia del consejo de ministros y del consejo de estado. Pero en todo momento dejó claro que se mantendría como primer secretario del Partido Comunista de Cuba, cargo en el que históricamente ha descansado el poder real en el castrismo. Después de todo presidentes también fueron el pobre Manuel Urrutia Lleó y Osvaldo Dorticós Torrado. Al primero Fidel Castro lo privó de todo poder mediante un subterfugio llamado la Ley Fundamental de 1959 que le confirió a él, a Castro I, todo el mando. Y el segundo, cansado de hacer el mal y el ridículo, se suicidó de un pistoletazo en 1983. Por lo menos se hizo un poco de justicia.
En cuanto a la nueva convocatoria electoral, será el acostumbrado sainete para mantener mareados a los cubanos de la isla y darles a Estados Unidos y la Unión Europea la sensación de que allí las cosas se mueven hacia la institucionalidad democrática. Los mandamases del régimen necesitan escenificar de vez en cuando pantomimas de este tipo para no aburrirse y para picar dinero. Me refiero al dinero del que precisan para continuar su existencia parasitaria que dura ya 59 años. Después de todo, la ubre venezolana se ha ido secando. Los negocios con Washington no marchan como se había planeado durante el gobierno del presidente Obama. Pero aún quedan los europeos, a quienes les gusta guardar las formas antes de aflojar guita. Ergo, las elecciones.
Serán, como de costumbre, de un solo partido y entre incondicionales del régimen, aunque algunos adversarios como los del Movimiento Opositores por una Nueva República, pudieran presentar candidatos como hicieran en el pasado. Sería un gesto quijotesco al que el régimen responderá con su habitual brutalidad. El MONR postuló previamente a un centenar de aspirantes. Pero la policía política los hostigó y se cercioró de que no obtuvieran suficientes votos para ganar escaños, porque la dictadura está decidida a impedir que en Cuba surja un movimiento como el de Solidaridad en Polonia. Irónicamente, para imaginar un futuro de democracia y libertad en Cuba es preciso seguir de cerca los pasos que dan los opositores internos, quienes, haciendo enormes sacrificios y corriendo numerosos riesgos, procuran abrirse espacios políticos. Así han surgido la Comisión Cubana de Defensa Electoral, que desde el año pasado estudia el desarrollo del proceso de elecciones convocado por el régimen; el proyecto Cuba Decide, mediante el cual la valiente hija de Oswaldo Payá, Rosa María Payá, promueve los derechos de los cubanos; el Foro por los Derechos y Libertades y el Instituto por la Libertad de Expresión, entre otros esfuerzos que plantan las semillas de los cambios verdaderos que anhela la mayoría de los cubanos.
Raúl Castro dejará el poder solo cuando la muerte los separe. O una enfermedad degenerativa como la que incapacitó a su hermano mayor. Mientras tanto lo seguirá ejerciendo como primer secretario del Partido Comunista de Cuba en lo fundamental. Algunas funciones las delegará en los alabarderos de turno, cuyos nombres y cargos conoceremos en este año de farsas políticas en la isla. Y cuando no pueda más apostará por una sucesión dinástica, preferiblemente con miembros de su familia, definitivamente con integrantes de la familia del poder, gente comprometida con mantener vivo el desastre que ha sido y será siempre la revolución cubana.
Periodista cubano.
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Esta historia fue publicada originalmente el 10 de enero de 2018, 6:13 a. m. with the headline "El año de las farsas en Cuba."