Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Columnistas & Blogs

De Carmen y de Caperucita

La soprano Veronica Simeoni interpreta a Carmen en una audaz versión de la ópera de George Bizet en la cual la protagonista no muere.
La soprano Veronica Simeoni interpreta a Carmen en una audaz versión de la ópera de George Bizet en la cual la protagonista no muere. AP

En días pasados, se divulgaba la noticia de que el director de escena Leo Muscato le había cambiado el final a la ópera Carmen en una puesta dirigida por él en Florencia, ya que le resultaba “inconcebible” que se aplaudiera el asesinato de una mujer aunque fuese en el teatro. Con esto la corrección política invade un nuevo espacio: el de las artes escénicas consagradas que pueden alterarse a capricho para avenirse con un criterio moral o una agenda social.

En la obra de Bizet, Carmen, una gitana de Sevilla, primero se hace amante de un soldado (el cabo Don José) a quien más tarde suplanta por un torero, dando lugar a que Don José, enloquecido por los celos, la asesine en el último acto. Se trata de una tragedia común, que se ha repetido mucho a lo largo del tiempo —el amante celoso que se torna criminal— enaltecida en este caso por una expresión artística tan rica y completa como es la ópera. Desde luego, el público no aplaude el asesinato de una mujer, sino el desempeño de los actores, la música y el canto.

¿Cómo se puede llegar a estos límites de gazmoñería? ¿No podrá, entonces, Otelo estrangular a Desdémona, también por celos, aunque en este caso infundados? ¿No podrá Orestes asesinar a Clitemnestra que, horror de horrores, es además su madre, ni Agamenón sacrificar en Táuride a su propia hija núbil para aplacar la furia de Artemisa? Por este camino tendrán que reescribirse muchas obras de teatro y no pocas novelas en las que, como reflejo de la realidad, la mujer es víctima de la violencia del hombre. El que esa violencia se destaque en una obra de ficción o en la escena no significa, sin embargo, que el autor así como sus lectores o espectadores intenten legitimar los abusos que han padecido las mujeres a través de los siglos. Llegar a esa conclusión es sencillamente algo ridículo.

Por el contrario, el reflejo de esa triste realidad que sigue conviviendo con nosotros y que da lugar a millares de mujeres muertas todos los años a manos de sus parejas, de sus parientes e incluso de sus hijos debe servir para hacernos más sensibles a esa violencia y más dispuestos a condenarla en la vida real y en nuestro entorno social y familiar. Intentar suprimirla del ámbito del arte equivale a querer negar su incómoda existencia, del mismo modo que excluir la esclavitud, el racismo, la xenofobia o el abuso infantil de la literatura o del cine sólo conseguiría enmascarar lacras presentes en la vida del mundo.

Hay antecedentes a esta actitud del director Muscato. Pienso, por ejemplo, en la versión que muchos conocimos de niños del famoso cuento “Caperucita roja”, el cual concluye con la llegada de un cazador que mata al lobo, le abre el vientre y extrae vivas a Caperucita y a su abuela. No sé a quien se le debe ese happy ending, pero en la versión original que publicó Charles Perrault en Francia a principios del siglo XVIII, el relato termina cuando el lobo se come a la niña ingenua. A lo que sigue una moraleja en verso en que el autor explica que los jóvenes y en especial las muchachas bonitas deben estar prevenidas contra la voracidad de los lobos. La versión edulcorada suprime esta lección y nos deja un cuento pasado por agua más cercano al gusto bobalicón de las tiras cómicas.

Denunciemos este empeño de subvertir el arte para no resaltar una realidad fea o incómoda, cuando en verdad debemos luchar por cambiar esa realidad, no su reflejo.

Escritor cubano, autor de poesía, ensayos y relatos.

©Echerri 2018

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de enero de 2018, 5:53 p. m. with the headline "De Carmen y de Caperucita."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA