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Dos visiones del país

Un grupo de manifestantes en Los Angeles, el 3 de enero, exhorta al Partido Demócrata a proteger la Ley de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).
Un grupo de manifestantes en Los Angeles, el 3 de enero, exhorta al Partido Demócrata a proteger la Ley de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA). AP

Los Ángeles – Las discrepancias entre republicanos y demócratas han provocado 17 paralizaciones del gobierno federal a través de los años. Pero ninguna como la del fin de semana había enfrentado tan claramente dos visiones de Estados Unidos. Una asume su diversidad étnica y cultural, alimentada por la inmigración, y la proyecta hacia el futuro. La otra evoca un pasado étnica y culturalmente homogéneo en el que las minorías eran eso, minorías, “conocían su lugar” y permanecían relegadas en lo político, lo económico y lo social. Esta segunda visión mira hacia el pasado. Y ha cobrado fuerza debido a los impulsos nativistas que desencadenó la candidatura primero y la presidencia después de Donald Trump.

Demócratas y republicanos, desde luego, también discrepaban sobre aspectos del presupuesto. Pero los recientes comentarios despectivos de Trump sobre África, Haití y El Salvador atrincheraron a ambas partes. El vacilante liderazgo demócrata del Congreso finalmente decidió librar la pelea por los 800,000 dreamers a quienes desean deportar el presidente, sus asesores y legisladores extremistas, a pesar de declaraciones públicas en las que el mandatario ha expresado lo contrario. Después de todo, hace seis meses los privó de un plumazo de la protección migratoria que les había otorgado el presidente Obama, atendiendo al hecho de que los trajeron o enviaron sus padres y que son ciudadanos productivos que estudian, trabajan y sirven en las fuerzas armadas. Y el liderazgo republicano y el GOP en general decidieron abrazar el nacionalismo étnico y cultural –excúsenme el eufemismo– que tan buenos resultados electorales le dio a Trump.

Una tras otra las encuestas sugieren que un amplio sector de estadounidenses –probablemente la mayoría– demócratas y republicanos, mira con compasión y generosidad a los dreamers y desea que permanezcan entre nosotros. Por eso Trump y dirigentes del GOP fingen simpatizar con ellos. Pero durante la batalla del cierre parcial pusieron en evidencia el desdén que sienten por ellos y por muchos otros inmigrantes. “Los demócratas”, tuiteó Trump, “están mucho más preocupados por los Inmigrantes Ilegales que por nuestros Militares o la Seguridad en nuestra peligrosa Frontera Sur” (sic). “No negociaremos el status de 690,000 (sic) inmigrantes ilegales”, tronó su asesor Marc Short. Y Mitch McConnell, el líder de la mayoría republicana en el Senado, declaró: “el pueblo norteamericano no puede entender por qué los líderes demócratas creen que el gobierno entero debe permanecer cerrado hasta que se acuerde lo que quieren sobre inmigración ilegal”.

Durante la confrontación, Trump rechazó de manera intempestiva una propuesta bipartidista que le llevaron seis senadores encabezados por el republicano Lindsey Graham y el demócrata Dick Durbin. Y publicó un anuncio político en el que acusó a los demócratas de ser “cómplices de todos los asesinatos que cometen los inmigrantes ilegales”, reduciendo a los dreamers a meros asesinos. El senador independiente Bernie Sanders dijo que es “realmente increíble y triste que un presidente de Estados Unidos haga comentarios tan indignantes”. Y la representante republicana, Ileana Ros-Lehtinen, declaró: “confundir a los dreamers con inmigrantes ilegales criminales no ayuda a abrir nuestro gobierno. Es horrible en cualquier momento”. No en vano Ros-Lehtinen, cuya estatura política ha crecido durante el trumpismo, no aspira a la reelección.

Las visiones que miran hacia el pasado y hacia el futuro de Estados Unidos, la que resiente y la que celebra la diversidad, han convertido en enemigos al gobierno de Trump y a California. Este estado ha desafiado al presidente con 24 demandas judiciales en defensa de los inmigrantes – incluyendo a los dreamers–, el medio ambiente y la neutralidad en internet; legalizando el uso medicinal y recreativo de la marihuana; y dándole las riendas del gobierno estatal a demócratas. Trump ha respondido con redadas contra los indocumentados y quienes los emplean, anunciando una batida contra productores y consumidores de marihuana y autorizando la búsqueda de petróleo en las prístinas costas californianas.

Esta semana dos candidatos trumpistas a la gobernación y cuatro demócratas debatirán los méritos y deméritos de ambas visiones de Estados Unidos. Su debate se verá en vivo por Univision.com el jueves a las 9 pm, E.T y en Al Punto de Univisión el domingo a las 10 am, E.T. Será como para reservar palco.

Periodista cubano.

Siga a Daniel Morcate en Twitter: @dmorca

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de enero de 2018, 1:15 p. m. with the headline "Dos visiones del país."

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