El sol se alza en el oriente
A la muerte de mi madre en el 2010 fui a Caravelí a dejar parte de sus cenizas. Es un pequeño pueblo de 4 mil 200 habitantes en un cañón a dos kilómetros sobre el nivel del mar, en el Perú donde ella nació en 1919. Allí nos iluminábamos a vela y farol, ahora tiene una planta hidroeléctrica con una placa de “Donativo de la República Popular China”.
La China hoy está en el mundo entero, no hay lugar que escape su presencia. Quienes antes venían a hacer negocio en Estados Unidos ahora van allá.
El capital se ha vuelto tan chino que Washington se presta dinero mayormente de Beijing a ritmo de un millón por minuto, 60 millones la hora, 1,440 millones al día.
El presupuesto americano dedica 7% de su total a servir el interés de la deuda con la que infla nuestra burbuja de sostenibilidad. Es un horror aumentado por una ideología estrecha y nacionalista en Washington.
El planeta se ha volteado, el pragmatismo que antes era americano hoy es chino, y la ideología que era china hoy es americana. Beijing es comutalista, de un inédito comunismo capitalista que crece en relación inversa al colapso de la autoridad económica, política y moral de Estados Unidos, acelerado con el retiro del mundo perseguido con ahínco en la Casa Blanca.
Recuerdo los años cincuenta en Lima donde estaba de moda ir al “Cultural Americano” y la “Alianza Francesa”. Hoy en el Perú hay cuatro “Institutos Confucio” que, a diferencia de los anteriores, operan en universidades y escuelas secundarias y primarias alrededor del mundo, subvencionando la educación y promoviendo el poder blando del Partido Comunista Chino.
Trump, de visita en Davos, Suiza, en el Foro Económico Mundial, amenazó con quitar su multimillonaria contribución anual a la Autoridad Palestina si no negocia con Israel. Beijing, si Trump retira ese dinero, asumirá el rol americano sin condiciones dada su nueva maleabilidad en el mundo… a medida que compra los recursos del planeta.
La iniciativa geopolítica ha pasado de Washington a Beijing. Los chinos en Davos promovieron una ‘Belt Road Initiative’, Iniciativa de Circunvalación Global que competirá con las organizaciones basadas en Estados Unidos, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el World Trade Organization, Organización Mundial de Comercio.
Los grandes proyectos de infraestructura hoy son chinos. En Davos anunciaron una Ruta de Seda Polar, la “Polar Silk Road” para el comercio con Europa, África, el Medio Oriente y las Américas, un corredor marítimo que aprovecha el deshielo del Polo Norte para acortar las distancias.
China ya tiene la estructura para reemplazar a Estados Unidos en la cabeza de la economía, industria y comercio mundiales. La política exterior americana, mientras tanto, ha desmantelado el Departamento de Estado y aprieta las instituciones transnacionales que construyó con gran esfuerzo después de la Segunda guerra mundial. Está destruyendo en meses lo que le tomó todo el siglo XX en construir, y lo curioso es que el conservadorismo americano apoya esto.
Se fortalece el yuan. La semana pasada se elevó cinco puntos en el mercado internacional mientras el secretario del Tesoro americano hablaba de un dólar débil para promover las exportaciones. Estaría bien si fuesen exportaciones netamente americanas, pero los principales productos estadounidenses, como los icónicos celulares y computadoras Apple, son producidos en China.
Hoy los rezagos del histórico liderazgo americano se basan en supremacía militar. Trump, mientras tanto, ‘corrige’ la economía nacional en beneficio de las corporaciones y el mercado de valores, lo que provocó nerviosismo en Davos. No ven cómo se sostendrá la burbuja americana sin aumentar la producción y reducir el ritmo de su endeudamiento.
La Unión Soviética colapsó por insostenibilidad. ¿Podrá pasar algo por el estilo en la economía americana? El dólar sube y baja con los vaivenes de la economía, ya no es la moneda fuerte de antes, un presagio de cambio en el mercado monetario internacional.
La moneda estable hoy es el yuan, fortalecido por la producción china. Disputará el rol del dólar en un futuro no muy lejano. Proyéctense al 2050 e imagínense cómo será, verán que el sol se alza en el oriente.
El predominio de la China producirá uno de los grandes dramas del siglo y está por verse si cambiará el orden actual o se volverá parte de este. Tampoco está claro si Washington mantendrá su posición a medida que se afiance la China, o si esta pondrá la cruz en lo que hoy conocemos como el siglo americano.
Periodista, escritor y filósofo peruano.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de enero de 2018, 0:57 p. m. with the headline "El sol se alza en el oriente."