BERNADETTE PARDO: El chip de la responsabilidad
Hace solo unos días, en un centro nocturno de Miami, cientos de balas se cruzaron al filo de la medianoche. La mayoría de los 15 heridos en esa balacera eran niños o adolescentes. Es un milagro que no hubiera muertos. El tiroteo comenzó dentro del club The Spot y luego se trasladó a plena calle poniendo en peligro las vidas de todos en el vecindario. La presencia de tantos menores en un bar es una de las cosas que están bajo investigación. También deberíamos preguntarnos cómo llegaron esas armas a manos de los que sembraron el caos esa noche entre tantos inocentes.
No se preocupen. No pienso discutir con los 100 millones de personas que son dueños legítimos de armas de fuego en esta gran nación, entre otras cosas porque tienen todo su derecho a serlo bajo la segunda enmienda de la Constitución. Solo quiero recordarles que las armas que poseen legalmente nos afectan a todos de forma dramática. ¿Dónde obtienen las armas estos adolescentes? Ciertamente no las compran en una armería ni en el mercado negro. Las encuentran en casa, en la mesita de noche o en el clóset de sus padres.
Veintisiete estados en Estados Unidos requieren por ley que las armas se guarden bajo llave y en un lugar seguro cuando no están con sus dueños. La Florida es uno de ellos. Aquí también tenemos leyes estatales que castigan a aquellos cuya negligencia les permite acceso a peligrosas armas a menores de edad. La mitad de las armas con las que los criminales cometen crímenes violentos son armas robadas. Sin embargo solo 7 estados requieren que los dueños reporten armas robadas.
Obviamente etas leyes preventivas deben ser implementadas con más coordinación y asiduidad. Pero no hacen falta más leyes de control de armas, de hecho, ya existen más de 22,000 de ellas a nivel local, estatal y federal. Lo que hace falta es crear más conciencia entre los dueños de armas legales.
Esa es la alternativa que sugiere el amante de las armas Dan Baum en un reciente artículo en el Wall Street Journal titulado “Why Our Gun Debate is Off Target”. Según Baum, en vez de aprobar más leyes controversiales hay que crear un clima en el que la mayoría de los dueños de armas asuman una mayor responsabilidad en su defensa de la segunda enmienda. Insiste en que para ello es necesaria una campaña social para avergonzar a los dueños de armas irresponsables, una similar a la que se ha llevado a cabo con tanto éxito contra los fumadores en todo el mundo. Sabemos que el humo de segunda mano hace daño. Las armas de segunda mano también.
La policía de Miami, donde ocurrió la última balacera, periódicamente trata de sacar armas de la calle comprándolas a través de programas comunitarios conocidos como “Buy Backs”. Lamentablemente esta estrategia no es muy efectiva, menos del 2 por ciento de las armas ilegales son recuperadas de esta forma y la gran mayoría de ellas son viejas e inservibles. La mitad de las armas confiscadas a adolescentes tienen menos de tres años.
Una alternativa futurista que algunos contemplan para lograr una utopía donde solo los dueños legales de armas podrían dispararlas es el uso de un chip electrónico como el que ya se usa para ubicar mascotas perdidas. Ese chip RTID haría que un arma se active solo cuando la esgrima su legítimo dueño. Pero esa posible solución es algo de ciencia ficción con miras hacia el futuro.
Por ahora lo mejor sería implantar el chip de la responsabilidad en todos los que compren un arma.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2014, 7:09 p. m. with the headline "BERNADETTE PARDO: El chip de la responsabilidad."