Las víctimas del frenesí de vetos de Scott
El gobernador Rick Scott debería tomar clases de baile, o al menos de zumba. Así perdería algo de su tiesa imagen robótica y encontraría algo de ritmo en su ton ni son. Pero una vez más, a Scott se la ha ido la musa y esta semana en vez de bailar decidió vetar, para dolor de muchos en la Florida.
Sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, y a puerta cerrada, el gobernador firmó el presupuesto de $78,000 millones aprobado por la Legislatura y eliminó de un plumazo $461 millones aprobados por la misma Legislatura para proyectos locales que habrían beneficiado a millones de residentes del estado. Scott firmó un número récord de vetos, superado solo por su propia marca de más de $600 millones en el 2011.
La movida del gobernador dejó atónitos a muchos legisladores estatales, entre ellos a José Félix Díaz, quien representa al distrito de Doral y Westchester. “El gobernador nos sorprendió”, dijo Díaz. “Trabajamos duro por estos proyectos y es algo devastador”.
Es devastador para los ancianos que dependen de las comidas y servicios que ofrece el Centro de Actividades de La Pequeña Habana. Luego de coquetear con ellos en años electorales, Scott decidió cortar los $100,000 en fondos estatales para el centro. También cortó $200,000 para servicios similares en el centro comunitario de La Pequeña Haití.
Entre las víctimas de la pluma alegre del gobernador están también el Fideicomiso de los Desamparados de Miami Dade, que perdió $189,000 en fondos estatales, y el Miami Proyecto para curar la parálisis que perdió $1 millón. En la ciudad de Miami eliminó los fondos estatales para una iniciativa destinada a crear 500 nuevos trabajos a través de inversionistas extranjeros en busca de visas. Por si fuera poco, el gobernador también dejó a la Universidad Internacional de la Florida en la calle y sin llavín al vetar los $5 millones que necesita FIU para expandirse hacia el Tamiami Park.
Tomas Regalado, el alcalde de Miami, está indignado. Según él, “la lectura es que el gobernador solo piensa en Miami Dade como un condado donante que enriquece las arcas estatales y genera votos cuando le hacen falta”. El comisionado Frank Carollo, en cuyo distrito está el Centro de Actividades de La Pequeña Habana, lamentó los vetos y afirmó que eran innecesarios porque había suficiente dinero en el presupuesto estatal.
El gobernador está en su pleno derecho de ejercer el veto, que es uno de los pocos poderes que ostenta. Scott dijo que su motivación para el frenesí de vetos fue la prudencia fiscal, lo cual es loable. Pero muchos sospechan que también hubo algo de venganza política. El presidente republicano del Senado estatal, Andy Gardiner, dijo que considera “desafortunado que la agenda política del gobernador sea a costa de las personas más vulnerables del estado”. Gardiner tiene un hijo con Síndrome de Down y Scott vetó $8 millones para un proyecto que patrocinó para ayudar a niños discapacitados
Si bien algunos de estos proyectos eran frívolos y fueron aprobados a puerta cerrada por los legisladores, Scott se ensañó con aquellos patrocinados por legisladores a favor de una expansión del Medicaid. Lo peor es que el gobernador no se tomó la molestia de consultar con los interesados.
Esto deja muy mal parado al vicegobernador Carlos López Cantera, cuya oficina queda a solo pasos de la de Scott y quien pronto anunciará su candidatura al Senado federal. ¿Dónde estaba el vicegobernador cuando Scott decidió desplumar tantos proyectos en Miami Dade? ¿Por qué no hizo nada para impedirlo?
“Ya no puedo más”, como dice la canción. Insisto en lo de las clases de baile para el gobernador. Solo así podrá aprender a moverse a un ritmo más popular y al menos aprenderá a tener en cuenta los pasos de su compañero de boleta.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de junio de 2015, 8:14 p. m. with the headline "Las víctimas del frenesí de vetos de Scott."