Almodóvar revive los fantasmas del pasado con su filme ‘Madres paralelas’
Madres paralelas, la película más reciente de Pedro Almodóvar, inauguró en septiembre el Festival de Cine de Venecia y Penélope Cruz, su intérprete, ganó la Copa Volpi a la mejor actriz.
Un mes después, el 8 de octubre, cerró el de Nueva York con un gran despliegue de entrevistas y fotos en la prensa. En ambos eventos, el filme recibió elogiosas críticas. Nada de qué asombrarse. No es la primera vez que una película de Almodóvar genera titulares y obtiene premios en un festival.
Sin embargo, como se sabe, el verdadero éxito de una cinta no se mide en las alfombras rojas ni en las portadas de las revistas, sino en las taquillas. Y es ahí donde a Madres paralelas no le ha ido bien.
Sobre todo, en España, donde apenas ha recaudado 2.5 millones de euros, no solo por la pandemia sino también, como el mismo Almodóvar ha reconocido, por haber incorporado en el libreto —de una manera forzada, pudiéramos decir— el tema de la polémica Ley de Memoria Histórica: “Presentía que habría una frialdad respecto a la película por parte de la mitad del país. España siempre ha sido un país dividido, pero me parecía que era más necesario que nunca contrarrestar el revisionismo de la extrema derecha”.
Pero, ¿por qué esa frialdad hacia la película? La respuesta —que Almodóvar conoce bien— es esta: una parte del pueblo español piensa que no todos los combatientes republicanos fueron unos revolucionarios inmaculados y que no todos los nacionales fueron unos asesinos sin alma. Piensa, además, que no solo los nacionales fusilaron prisioneros, sino que los republicanos también lo hicieron.
Sí, el pueblo español, es un pueblo dividido. Y es que la Guerra Civil Española fue una contienda fratricida en la que se cometieron crímenes por ambos bandos, significó la fracción moral del país y provocó heridas que todavía no han cicatrizado. Sobre todo, después de que comenzaran las exhumaciones de fosas comunes, justamente una de las subtramas del filme.
El argumento de Madres paralelas podría resumirse así: dos mujeres embarazadas se conocen cuando ambas coinciden en el mismo hospital. Janis (Penélope Cruz), que siempre quiso ser madre, espera un hijo de Arturo (Israel Elejalde), un arqueólogo que está casado con otra mujer. Ana (Milena Smit), es una adolescente que fue violada por compañeros de estudios, no sabe quién es el padre y vive con su madre, Teresa (Aitana Sánchez-Gijón), una actriz más preocupada por su carrera que por su hija. Las dos madres se hacen amigas y Janis, mientras trata de encontrar en las fosas de su pueblo los restos de su bisabuelo fusilado por los franquistas, ayuda a la joven Ana a salir adelante.
Lo que sigue es puro Almodóvar. Por una parte, como siempre, personajes femeninos fuertes, textos melodramáticos, provocación, extravagancia, lenguaje vulgar y humor irreverente. Y por otra, más directamente que nunca, rechazo a la familia tradicional y condena de la religión, con el añadido en esta ocasión de un polémico reclamo político.
Esta fórmula fílmica, empleada una y otra vez de diferentes maneras, es la que le ha hecho ganar a Almodóvar muchísimos premios, entre ellos dos Oscar y dos Globos de Oro y que parecía, por las reacciones de la crítica al filme durante el Festival de Cine de Nueva York, que volvería a ocurrir.
Sin embargo, no será así. La Academia de Cine española ya anunció que El buen patrón, un filme de Fernando León, representará a España en la preselección de las finalistas para competir por un puesto en la categoría de Mejor Película Internacional.
Esto no quiere decir que Madres paralelas no pueda ser tomada en cuenta para otras categorías, como ocurrió en 2003 cuando la Academia decidió enviar Los lunes al sol, también de Fernando León, en lugar de Hable con ella, de Almodóvar, que terminó alzándose con la estatuilla de mejor Guión Original.
Y es posible que eso sea lo que ocurra otra vez. El pueblo español puede estar dividido por los fantasmas del pasado; pero Hollywood no lo está. Y Almodóvar tampoco. Ya lo veremos con el Oscar en sus manos.
Mientras tanto, con cada fosa excavada, la verdad está saliendo a la luz: en ellas yacen víctimas de ambos bandos.
Manuel C. Díaz es un escritor cubano: manuelcdiaz@comcast.net. Su libro más reciente es “Escritores cubanos exiliados: sesenta reseñas literarias”, publicado por Ediciones Universal.