Atropello a la expresidenta Jeanine Áñez en Bolivia | Opinión
Contra la expresidenta democrática de Bolivia, Jeanine Áñez, el castrochavismo ha perpetrado unas canalladas descritas de esta manera por el exiliado boliviano Guido Añez Moscoso: “Los acusadores son los que cometieron los delitos”.
La señora Áñez ha sido imputada de golpista por el cocalero Evo Morales. La verdad es que él se vio obligado a renunciar por el rechazo multitudinario del pueblo en las calles durante 21 días, en octubre de 2019, después que Evo intentara un nuevo fraude electoral para perpetuarse en el poder.
Después de la renuncia de Morales la senadora Áñez asumió con toda la legalidad la presidencia de la República para un período de transición. Convocó a elecciones y al resultar electo el candidato de Morales, le entregó el gobierno, en perfecto respeto al texto constitucional.
A pesar de esa conducta legalista de la expresidenta Áñez, hoy la mafia cocalera de Bolivia acaudillada por Evo Morales, con el apoyo de los gobiernos de Argentina, Cuba, México, Nicaragua y Venezuela, la mantiene presa y humillada, en expresión del más descarado abuso de poder.
Para llamar la atención sobre los maltratos que sufre por la bellaquería de Morales y su jauría, la expresidenta Áñez se ha visto obligada a declarar una huelga de hambre, poniendo en riesgo su vida. Desafortunadamente, la conocida indolencia de los gobiernos democráticos del orbe le ha escatimado solidaridad a esa mujer que, independientemente de la opinión que se pueda tener de su gestión pública, se ha convertido en emblema de la resistencia contra el narcosocialismo.
Si los atropellos que recibe la expresidenta ocurrieran en Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania, Japón o Taiwán, es decir en una nación democrática, el escándalo mediático y digital resonaría en los cuatro costados del planeta.
¡Pero se trata de la olvidada Bolivia!
Alexis Ortiz es un escritor, periodista y político venezolano. Twitter: @alexisortizb. Email: jalexisortiz@gmail.com. http://alexisortiz.com/.