Cómo contrarrestar la avanzada socialista en Estados Unidos | Opinión
El filósofo Gramsci sostenía “controlando la educación y la cultura, lo demás viene solo”.
Ideas y planteamientos como este son la razón de ser de Teaching Anticommunism in America, un movimiento que iniciamos hace años en Miami con la intención de contrarrestar con una táctica inversa la avanzada del comunismo a través de su penetración en los centros educativos.
Antonio Gramsci fue un teórico Marxista italiano fallecido en 1937, cuyas doctrinas han tenido una marcada influencia en las estrategias adoptadas por los socialistas para tomar y mantener el poder en las sociedades democráticas.
Estas estrategias han estado basadas principalmente en explicar que actualmente no hay que llegar al poder mediante una revolución, sino a través de un combate cultural que permita ganar procesos electorales, los cuales son inocentemente ofrecidos por un sistema democrático que no se percata de esta acción concertada.
Las teorías de Gramsci esparcen la idea de la “Hegemonía Cultural” que ejercen las clases dominantes mediante el control del sistema educativo, las instituciones religiosas y los medios de comunicación. De allí parte su principio de controlar estas instancias.
Y para ello Gramsci toma ventaja de Maquiavelo argumentando que con un “príncipe moderno” se creará un partido revolucionario que será la fuerza, para que la clase obrera desarrolle “intelectuales orgánicos y una hegemonía alternativa dentro de la sociedad civil”.
Esta semilla que plantó Gramsci hablaba en su época sobre la necesidad que el campesinado “creara alianzas con fuerzas progresivas burguesas”, para lograr su objetivo. Esta semilla ha dado sus frutos en los regímenes cubano y venezolano, por citar solo dos casos.
En el caso cubano, los potentados en su gran mayoría apoyaron la revolución de Fidel Castro. En Venezuela, grandes industriales financiaron la candidatura de Hugo Chávez.
Las enseñanzas marxistas de Gramsci han permanecido y se siguen aplicando a través de sus discípulos, como ha sido en el caso del filósofo y pedagogo brasileño Paulo Freire, fallecido en 1997.
Freire, después de publicar su primer libro “La educación como práctica de la libertad” en 1967, fue invitado como profesor asistente a Harvard. Posteriormente, empezó a explorar su “pedagogía crítica” donde planteaba que la educación en cada país debe convertirse en un proceso político ya que “todos hacemos política y el aula de clases no es una excepción”.
Es así como en 1970 es publicado su libro “Pedagogía del Oprimido”, donde básicamente Freire enseña a los estudiantes cómo sentirse oprimidos por el capitalismo, pasando así el alumno de ser un ente pasivo a un ente socialmente activo.
Freire también divulga su teoría sobre “educación bancaria” a la que también llamó “pedagogía tradicional de los opresores” ya que cuando el maestro transmite sus conocimientos al estudiante, este se convierte en un sujeto pasivo y por lo tanto es un “sujeto oprimido”. En otras palabras, el saber es un regalo de quienes se consideran sabios a quienes son juzgados como ignorantes.
Freire, quién llegó a ser ministro de Educación en su país (vaya influencia marxista), también teorizó sobre la “pedagogía de la pregunta” y la “alfabetización crítica”. En la primera afirma que tanto el alumno como el profesor pueden beneficiarse mutuamente a través de preguntas. En la segunda señala que esta es su propuesta “liberadora” para la alfabetización de adultos.
Después de conocer apenas sobre dos de las auténticas influencias marxistas planetarias en la educación, no cabe ninguna duda sobre la necesidad que tenemos en nuestro sistema de implantar, veloz y eficazmente, un proceso educativo que divulgue los beneficios de la democracia versus los males que disimuladamente esconde el comunismo, los cuáles usualmente salen a flote una vez que los jerarcas están instalados en el poder, reprimiendo a la población y hundiéndolos en la más abyecta miseria.
En este sentido, en Florida estamos orgullosos de haber sido el primer estado de EEUU en poseer un proceso de educación anticomunista bajo la ley aprobada en la legislatura estatal “Civic Education Curriculum”.
Ahora empezará el proceso de reunir miles de testigos que han sufrido los horrores del comunismo a fin de recopilar sus testimonios videograbados con traducción simultánea, que deberán ser presentados a los estudiantes a fin de educarlos sobre el verdadero significado de esta perversa ideología.
A su vez, los miles de textos alusivos a esta temática teorizarán por escrito, solidificando así a Florida como la pionera en la importante defensa de la democracia.
Benjamín F. DeYurre es un economista y periodista. Twitter: @DeYURRE.