Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Columnistas & Blogs

Los sacerdotes robots llegan a los templos | Opinión

El avance de la tecnología llega a una nueva categoría: la religión. Los apps y robots religiosos son una realidad, una nueva manera de expresar la fe.
El avance de la tecnología llega a una nueva categoría: la religión. Los apps y robots religiosos son una realidad, una nueva manera de expresar la fe. Unsplash

Las nuevas tecnologías, como sabemos, nos han cambiado la vida. Nos despertamos con el celular en las manos y lo primero que hacemos -después de mirar los mensajes y los posts de Facebook- es leer las últimas noticias sobre la invasion rusa a Ucrania y el COVID-19.

Enseguida, mientras desayunamos, leemos el periódico digital y de paso chequeamos el Weather Channel: “Qué bueno; solo un 20 por ciento de lluvia en Miami”

Ya en el auto nos conectamos a Waze y una agradable voz femenina nos aconseja, mucho antes de que nos enteremos de un grave accidente en el Palmetto, que tomemos como ruta alterna el Turnpike North.

Pero eso no es nada. Si usted es de los que cree que ya lo había visto todo en materia de tecnologías, le tengo una noticia: lo mejor -o quizás lo peor- está por llegar. Me refiero a la expansión de la Inteligencia Artificial (computadoras pensando como humanos), que acaba de irrumpir en uno de los espacios más sagrados de nuestra existencia: la religión.

Sí, los sacerdotes robots han llegado a los templos. Según The Guardian y The Vox, son varios los que existen. Uno de los primeros, llamado Mindar, ya oficia en un templo budista de Kioto, Japón, utilizando sermones sobre el Sutra del corazón, uno de los textos más populares de todas las escrituras budistas. Hecho de aluminio y silicón con más de seis pies de alto, está diseñado para parecerse a Kannon, la deidad de la misericordia y puede, mientras mueve su torso, cabeza y manos, recitar los cinco preceptos éticos aceptados por los seguidores de Buda.

Otro de ellos, con el comercial nombre de BlessU-2, ha comenzado a otorgar la bendición a los fieles de una pequeña iglesia luterana en Wittenberg, Alemania, justamente donde el teólogo Martín Lutero vivió y donde en 1517 escribió sus Noventa y cinco tesis, que dieron comienzo a la Reforma Protestante.

En la Iglesia San Juan Pablo II de Varsovia, Polonia, un sacerdote robot, sin rostro pero que se asemeja a las estatuas de los santos católicos, responde preguntas de los fieles sobre la fe, pronuncia sermones y enseña a rezar.

Las noticias de la llegada de estos robots a los templos (en las que se destacan trivialmente sus dimensiones, movimientos, voces y las luces que emanan de sus aureolas) ha hecho que muchas personas crean que la conexión divina de los hombres con Dios puede estar en peligro.

En realidad, no lo está. Al menos, no por ahora. Las religiones y sus liturgias seguirán siendo, por usar una expresión de moda, presenciales. Es decir, los sacerdotes estarán en sus templos celebrando bautizos, confirmaciones, misas y bodas. También en las cárceles ofreciendo asistencia espiritual a los reclusos y en los hospitales signando con óleo sagrado a los enfermos terminales mediante el sacramento de la extremaunción.

Lo que pasa es que ahora todo está en el ámbito del llamado metaverso. O lo que es lo mismo: la idea de que una vida virtual futura será tan importante como nuestra propia realidad física. Lo cual quizás sea cierto en algunos aspectos de nuestra cotidianeidad, pero no en los de nuestra fe.

Como quiera que sea, es posible que estos sacerdotes robots, más atracción de feria que amenaza, sigan apareciendo en algún que otro templo; pero creo que será una tendencia pasajera. Es cierto que las religiones han comenzado a ver un descenso en el número de creyentes, sobre todo entre los jóvenes, pero, aun así, estas seguirán desempeñando un importante papel moral y social en las naciones.

Y eso no podrá cambiarlo ningún robot. Pero, por si acaso: no se confiese con ellos.

Manuel C. Díaz es un escritor cubano: manuelcdiaz@comcast.net. Su libro más reciente es “Escritores cubanos exiliados: sesenta reseñas literarias”, publicado por Ediciones Universal.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de marzo de 2022, 0:42 p. m..

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA