Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Columnistas & Blogs

Cuando un pueblo se obstina, derriba a los tiranos. Ese es el ejemplo de Sri Lanka | Opinión

Un manifestante ondea una bandera nacional y grita consignas exigiendo la renuncia del presidente electo Ranil Wickremesinghe durante una protesta en la sede de la secretaría presidencial en Colombo, Sri Lanka, el miércoles 20 de julio de 2022. El primer ministro de Sri Lanka fue elegido presidente el miércoles por legisladores que optaron por un líder experimentado y veterano para sacar al país del colapso económico, a pesar de la oposición pública generalizada. (AP foto/Rafiq Maqbool)
Un manifestante ondea una bandera nacional y grita consignas exigiendo la renuncia del presidente electo Ranil Wickremesinghe durante una protesta en la sede de la secretaría presidencial en Colombo, Sri Lanka, el miércoles 20 de julio de 2022. El primer ministro de Sri Lanka fue elegido presidente el miércoles por legisladores que optaron por un líder experimentado y veterano para sacar al país del colapso económico, a pesar de la oposición pública generalizada. (AP foto/Rafiq Maqbool) AP

La perspicaz periodista cubana Yoani Sánchez escribió: “Ahora se ha asumido a Sri Lanka como un espejo soñado, como un símbolo de poder de un pueblo cuando se une…”.

Sri Lanka, antigua Ceilán británica, es una pequeña nación insular en el océano índico. Desde que logró la independencia en 1948 se atascó en una cruenta guerra civil, entre cingaleses (budistas) y tamiles (cristianos e hindúes), que se prolongó por cuatro décadas.

Al cabo de esa guerra devastadora ocupó el mando el caudillo de los cingaleses budistas, Gotabaya Rajapaksa. Su gestión fue incapaz de reconciliar el país, produjo inflación, desabastecimiento de alimentos y medicinas, quiebra de los servicios públicos y privados, caída de las reservas de divisas, desenfreno de la corrupción y atropello a los derechos humanos.

Tal escenario horrísono provocó una multitudinaria rebelión popular que lo aventó del poder hace algunos días, junto a su primer ministro, Ranil Wickremesinghe, quién, curiosamente, asumió el gobierno interino en espera de elecciones programadas para muy pronto.

La defenestración de Gotabaya demuestra que un pueblo unido e indignado puede, en un masivo e imparable movimiento, sacar del poder a un gobierno totalitario, incluso si está teñido de teocracia como el de Sri Lanka.

Ejemplos tenemos: París 1789 (inicio de la Revolución Francesa), Rumania 1989 (derrocamiento de Nicolae Ceaucescu), Caracas 2002 (renuncia de Hugo Chávez), Bolivia 2019 (expulsión de Evo Morales). En esos casos la gente en la calle derrotó a los tiranos, aunque algunas veces regresó el oprobio por la inconsistencia de los líderes democráticos de los procesos.

Pero tal como lo registra Yoani Sánchez, llega un día en que los pueblos hambrientos y oprimidos se obstinan de la opulencia, arrogancia represiva y continuismo de los déspotas y, como en Sri Lanka, toman el Palacio de Gobierno.

Alexis Ortiz es un escritor, periodista y político venezolano. Twitter: @alexisortizb. Email: jalexisortiz@gmail.com. http://alexisortiz.com/.

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA