La frágil libertad que disfrutamos
Al igual que con todos los 4 de julio, durante el tiempo que puedo recordar, las celebraciones patrióticas de este fin de semana han reavivado en mí la llama de agradecimiento por esta, nuestra gran nación, y la bendición inestimable de ser un ciudadano en la tierra de la libertad y la oportunidad.
En realidad es difícil verdaderamente poder apreciar lo que tenemos cuando nos damos cuenta lo que se necesitaba para hacer este gran experimento americano una realidad. Pero debemos tratar de apreciarlo al máximo –y no sólo en las fiestas nacionales, sino cada día– o de lo contrario corremos el riesgo de perder lo que somos y lo que tenemos.
En 1863, tras el fin de la Guerra Civil, el presidente Abraham Lincoln terminó su célebre discurso de Gettysburg (que duró poco más de 2 minutos) con esta sentencia esperanzadora: “Que esta nación, bajo Dios, tendrá un nuevo nacimiento de libertad y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no fallecerá de la Tierra”. El hecho de que Lincoln terminara su discurso con esta declaración fue una clara implicación de que la libertad y la democracia deben ser protegidas, cuidadas y alimentadas. Palabras de sabiduría del hombre que tuvo que soportar la devastación de una guerra civil y trabajar para reconstruir y reintegrar a una nación dividida.
Casi un siglo antes de 1863, poco después de la firma de la Declaración de la Independencia, nuestro primer presidente, George Washington, advirtió: “En este período auspicioso, los Estados Unidos entró en existencia como Nación y si sus ciudadanos no son completamente libres y felices, la culpa será enteramente suya propia”. (José Jellis, American Creation).
Después de leer estas citas, me sentí inspirado a investigar un poco más para comprender mejor lo que realmente está en juego aquí y aprender de las experiencias de los que han venido antes que nosotros y quienes tuvieron algo que ver con la protección de la libertad y la democracia. Lo que aprendí fue revelador... y preocupante. Mi objetivo esta semana, en esta columna de negocios, es compartir con ustedes algunas de estas citas con la esperanza de despertar en todos no sólo un sentido más profundo de apreciación, sino un verdadero sentido de la responsabilidad, como participantes activos en la protección y promoción de la libertad para todos.
▪ Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual a que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación. Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados. Thomas Jefferson, La Declaración de Independencia
▪ América nunca será destruida desde el exterior. Si fallamos y perdemos nuestras libertades, será porque nos destruimos a nosotros mismos. Abraham Lincoln
▪ La libertad nunca está a más de una generación de distancia de la extinción. No pasamos la libertad a nuestros hijos en la circulación sanguínea. Debe ser defendida, protegida y dada para que hagan lo mismo. Ronald Reagan
▪ La conformidad es carcelera de la libertad y enemiga del crecimiento. John F. Kennedy
▪ La verdadera libertad individual no puede existir sin seguridad ni la independencia económica. Las personas hambrientas y sin empleo son la materia de la que están hechas las dictaduras. Franklin D. Roosevelt
▪ La libertad nunca es dada; es ganada. A. Philip Randolph
▪ Los que niegan la libertad a otros no la merecen para ellos mismos. Abraham Lincoln
▪ Si desea seguridad total, vaya para la cárcel. Allí te alimentan, te visten, te ofrecen atención médica y así sucesivamente. Lo único que les falta es libertad. Dwight D. Eisenhower
▪ Gente libre, recuerde esta máxima: podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera si se pierde una vez. Jean-Jacques Rousseau
▪ Cuando la libertad no tiene un propósito, cuando no quiere saber nada sobre el imperio de la ley grabada en los corazones de los hombres y mujeres, cuando no escucha la voz de la conciencia, se vuelve en contra de la humanidad y de la sociedad."- San Juan Pablo II
Manny García-Tuñón es Presidente de Lemartec, una firma internacional de diseño y construcción radicada en Miami, Florida.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de julio de 2015, 4:06 p. m. with the headline "La frágil libertad que disfrutamos."