HELEN AGUIRRE FERRÉ: El depauperado Cielito Lindo
Los funcionarios electos están gobernando cuando hay crisis, lo cual resulta evidente a todos los niveles del gobierno, sobre todo en las jurisdicciones locales. Es frustrante y también es una pérdida de tiempo. El Condado Miami-Dade tiene una buena cantidad de ejemplos, siendo el último el depauperado estado de la corte del condado.
El icónico edificio de la calle Flagler, construido en 1925 en el estilo neoclásico, se conoce popularmente como “Cielito Lindo”. El nombre se debe a la vista que se podía contemplar de una cárcel que en determinada época estuvo ubicada en lo alto del inmueble. La vista es una de las pocas cosas que quedan de este edificio que una vez fue majestuoso y que ahora, tristemente, se está cayendo a pedazos.
Una visita a la corte civil revela un enorme daño causado por columnas corroídas, filtraciones de agua y goteras, asbesto, inundación del sótano, termitas y algunas unidades de aire acondicionado que se instalaron hace 60 años cuando Dwight D. Eisenhower era presidente. Parte del edificio tiene un fuerte olor a perro muerto que emana del moho negro que invade las paredes. Sólo siete de los 27 pisos tienen baños. Los ventiladores se utilizan para secar documentos públicos, que están mojados por culpa de las filtraciones y goteras. En la actualidad, seis pisos no pueden usarse debido a la pobre calidad del aire.
A principios de este año, el condado recibió un informe de ingeniería donde se indicaba que las vigas de apoyo tenían que reemplazarse. En caso de que se emita una alerta por huracán, la corte tiene que ser evacuada debido al deterioro. Es incomprensible que este edificio tenga un certificado de ocupación. Es un riesgo de incendio y de salud.
Nadie disputa que la corte tiene que ser reparada, pero hay obstáculos financieros y regulatorios. El edificio forma parte del registro histórico, lo que significa que no puede demolerse. La mayoría está de acuerdo en que no satisface las necesidades del cuarto circuito judicial más grande del país. En vez de decidirlo los funcionarios públicos, depende de los votantes del condado tomar una decisión sobre qué hacer con la corte el próximo 4 de noviembre para emitir $393 millones en nuevos bonos para reparar temporalmente la corte mientras se construye otra en un sitio aún por determinarse. La comunidad legal está a favor de los terrenos propiedad del condado adyacentes a la Corte Juvenil. La pregunta de la boleta pide a los votantes no sólo aprobar millones de dólares en una nueva deuda, sino también un voto de confianza que, en caso que se apruebe, los funcionarios locales tratarán con respeto el dinero de los contribuyentes. Esto es pedir mucho.
Entre algunas otras opciones para obtener fondos que se han barajado están aumentar los gastos de cortes y las multas de tráfico, pero ello podría significar que una multa de tráfico por manejar cinco millas por encima del límite de velocidad, por ejemplo, suba a $200. Eso no va a funcionar. Las multas que cuestan tanto por lo general terminan por no pagarse. No es casual que Miami-Dade tenga el primer lugar de todo el país en choferes que manejan con licencias de conducción suspendidas.
El actual edificio de la corte podría a fin de cuentas venderse para sufragar los costos de construir una nueva que, según jueces y abogados, es lo que hace falta. Para encontrar un comprador que se interese por un edificio en decadencia que no puede demolerse podría hacer falta un milagro. Sin embargo, la Torre de la Libertad es un ejemplo de que algunos milagros ocurren.
Nadie está realmente satisfecho con las propuestas hechas para abordar la crisis de la corte, pero ignorar el problema no es una opción. El condado tiene una obligación constitucional de pagar los gastos y dar acceso a sus residentes a las cortes del condado; no existe otro edificio vacío con espacio para jurados.
Sin duda, el condado y a los líderes de la ciudad tienen mucha culpa por las largas décadas de abandono. Se trata de una discusión importante, si bien no resuelve el problema de financiar las reparaciones o construir una nueva corte. De cualquier modo, es difícil no hablar de esto cuando el dinero de los impuestos se gasta en intentar tapar agujeros en un edificio que se ha administrado con torpeza.
Las encuestas indican que el público está cauteloso de que se trate de una buena inversión y que es mejor que la actual. Los votantes tienen que saber que en estos momentos están gastando dinero para arreglar un edificio que es difícil de mantener e inadecuado para las necesidades de los residentes.
Muchas personas que viven en Miami-Dade han venido de países donde la justicia no existe. Nuestra corte debería ser un templo de justicia, venerado y respetado. Nos merecemos una corte que refleje esos valores, algo que ahora no tenemos. La solución no es decir no. La opción que tenemos no es ideal pero es lo que sucede cuando permitimos que nos gobiernen entre una crisis y otra.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de octubre de 2014, 4:00 p. m. with the headline "HELEN AGUIRRE FERRÉ: El depauperado Cielito Lindo."