Ya no seremos Estados Unidos, un país valiente, hasta que rechacemos a sus líderes cobardes | Opinión
Ella da forma a la pregunta con una voz de melancolía de día lluvioso, la enmarca con una meditación de piano.
“Todo lo que nos han dado los que vinieron antes
El sueño de una nación donde la libertad perdurara
El trabajo y las oraciones de siglos nos han traído hasta este día
¿Cuál será nuestro legado? ¿Qué dirán nuestros hijos?”
Así comienza “American Anthem”, el tema de Norah Jones para “The War”, la magistral historia de 2007 de Ken Burns sobre la conflagración que estuvo a punto de incendiar el mundo en la década de 1940. Pero si la canción hablaba de la crisis de aquella generación, su pregunta central también se siente relevante para nuestra crisis, 80 años después.
“¿Cuál será nuestro legado? ¿Qué dirán nuestros hijos?”.
De muchos de nosotros, no dirán nada bueno.
Eso suponiendo que sobreviva algún recuerdo de Estados Unidos que les dé una base de comparación. La historia la escriben los ganadores, después de todo, así que siempre existe la posibilidad de que, si gana la intolerancia, si gana la ignorancia, si gana la negación de las elecciones y moldean el futuro a su imagen, nuestros hijos hereden un país transaccional, de mente pequeña y mezquina, y nunca sepan que hace tiempo Estados Unidos defendía —o al menos, a veces intentaba defender— algo mucho más grande. Que hace tiempo Estados Unidos era valiente.
Si las audiencias del comité del 6 de enero de la Cámara Baja del Congreso, que terminaron el pasado viernes 14 de octubre, no han demostrado nada más, demostraron lo rara que se ha vuelto esa virtud. En cambio, nos encontramos en gran medida con una nación definida por los miedos.
Porque no tuvo las agallas de aceptar su derrota electoral, Donald Trump reunió a una turba armada para atacar el Capitolio.
Porque estaban aterrorizados de que la nación cambiara sin su aprobación, esa turba hizo su voluntad.
Porque tenían miedo a Trump, la mayoría de su partido se tragó la lengua en lugar de protestar.
Porque no tienen el valor moral básico que uno suele aprender en el patio de recreo —perder con dignidad y volver a luchar otro día— están destrozando la propia democracia. A saber: La mayoría de los candidatos republicanos a las elecciones intermedias de este año rechazan o dudan del resultado de las elecciones de 2020, según The Washington Post. Y solo el 42% confía en la imparcialidad de las elecciones estadounidenses, según una encuesta de julio de CNN.
Estados Unidos es una nación de perdedores adoloridos en ascenso.
Esta pusilanimidad pone de manifiesto claramente los actos de valor que nos han demostrado estas audiencias. Como el de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, captada en video dirigiendo fríamente los esfuerzos para salvar el Capitolio y continuar con el funcionamiento del gobierno, incluso mientras huía de una turba que aullaba por su sangre. Y los congresistas republicanos Liz Cheney y Adam Kinzinger renunciando a sus carreras políticas antes que acceder al pacto de mentiras de su partido.
“Nuestro deber hoy es con nuestro país y nuestros hijos y nuestra Constitución”, dijo Cheney. Lo dijo al presentar una resolución para citar a Trump a declarar. El comité la aprobó en una dramática y unánime votación.
Es probable que Trump se niegue a comparecer, aunque uno espera contra toda esperanza que lo haga. Este momento pide a gritos la rendición de cuentas. La debilidad de ese perdedor ha llevado a Estados Unidos a una crisis tan crítica para nuestra viabilidad continuada como la que otra generación afrontó hace ocho décadas. Ellos tuvieron que encontrar el valor para enviar a sus hijos a través de los mares, para escatimar y ahorrar y soportar pérdidas inimaginables. A nosotros solo se nos pide que encontremos el valor para aceptar la verdad.
“¿Cuál será nuestro legado? ¿Qué dirán nuestros hijos?”.
Hace tiempo, Estados Unidos era valiente. Esperemos, por su bien, que aún lo sea.
Leonard Pitts Jr. es un galardonado columnista del Miami Herald.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de octubre de 2022, 7:38 a. m..