El resto de la historia
Admito que, como líder, tengo una deficiencia (entre muchas otras). Esta falta, en particular, se deriva de mi personalidad y estilo de comunicación – lo que resulta curioso dado que estas son también las fuentes de mis cualidades como líder.
El problema es que a veces, cuando voy a millón en el trabajo, tiendo perder un poco la paciencia y prefiero que los miembros de mi equipo me den solo un resumen de su progreso en vez de entrar en todos los detalles – a pesar de que a ellos les guste elaborar. Mientras que esté seguro de que ellos están al tanto de todos los detalles y que han considerado todas las contingencias y han analizado y mitigado los riesgos, yo prefiero visualizar el panorama rápidamente.
Según una investigación del psicólogo John Gottman, de la Universidad de Washington, donde menciona al libro del autor Malcolm Gladwell, BLINK: La habilidad de pensar sin pensar, todo ser humano tiene la capacidad de darle sentido a algo rápidamente. Es lo que Gottman llama la teoría de rebanadas finas. “Nosotros hemos desarrollado la habilidad de ver las cosas en términos de rebanadas finas para sobrevivir y llegamos a confiar en esta habilidad porque hay un montón de situaciones cuando una mirada breve a los detalles de una rebanada fina, incluso de no más de unos segundos, puede decirnos muchísimo”.
Muchos líderes tienden captar conceptos relacionados a las operaciones de sus negocios rápida y eficientemente – y es precisamente en nombre de esta eficiencia que preferimos que los miembros de nuestro equipo lleguen rápidamente al punto clave. Eso está bien, mientras que no sea siempre. Aunque queramos (a veces necesitamos) que nuestros empleados lleguen al punto clave rápidamente, no deberíamos perder ese interés genuino en el resto de la historia porque es importante para ellos.
The Rest of the Story (El resto de la historia) era el nombre que Paul Harvey, el legendario periodista y locutor de radio del siglo XX, le dio ingeniosamente a su segmento diario de radio de por las tardes. Harvey se había hecho famoso años antes con su segmento diario de noticias de la mañana, donde reportaba solamente titulares importantes a nivel nacional. Sin embargo, años después empezó a transmitir El resto de la historia por las tardes donde iba más allá de las noticias a los detalles personales y cuentos inspiradores detrás de las noticias – y fue a través de este segmento que Harvey logró conectar con el pueblo americano a un nivel mucho más profundo y personal. Paul Harvey no sólo nos mantuvo informados, sino que nos mantuvo conectados décadas antes que Facebook y Twitter.
Estoy convencido de que esta es la razón detrás de la popularidad de los medios de comunicación sociales. Todos y cada uno de nosotros llevamos por dentro una necesidad intrínseca de sentirnos conectados con los demás. A veces podemos hacerlo en menos de 140 caracteres como Twitter requiere y a veces no podemos ser tan breves. Pero todos sentimos que tenemos algo para compartir y todos deseamos ser escuchados.
Lo mismo aplica a los miembros de nuestros equipos. Ellos lo dan todo por nuestras organizaciones especialmente cuando se sienten como parte integral de un equipo donde pueden contribuir a un propósito significativo. Quizás algunos trabajan solo por cobrar un salario, pero la mayoría de nuestros empleados buscan más. Trabajan con un sentido de orgullo que alimenta un propósito y da sentido a sus esfuerzos. Existen historias, detalles importantes e interesantes, detrás de esos reportes que esperamos de ellos. Muchas veces esos detalles que a primera vista no nos interesan son las joyas que nos pueden ayudar ser aún más efectivos como líderes y nos hacen lucir aún mejor delante de nuestros clientes porque nos dan algo con que poder establecer una conexión más personal. Y perdemos también la oportunidad de establecer y reforzar las conexiones con nuestro equipo. ¿Y por qué? ¿Por el bien de la eficiencia? ¿De qué sirve la eficiencia cuando las conexiones personales a su alrededor son débiles?
El distinguido artista, escritor y filósofo Makoto Fujimura habla de esta “necesidad de lo innecesario” en su teoría, Culture Care (Cuidado de la cultura) cuando dice, “el arte es inútil y es por eso es esencial para la humanidad. El punto final de la utilidad y la eficiencia se ha convertido en el medio principal por el cual medimos el éxito y todos nos deshumanizamos en ese mundo. Todos somos sólo máquinas o engranajes de una máquina que sólo son útiles siempre y cuando podamos seguir girando de manera eficiente para el propósito de la maquinaria”.
Hay más en los negocios que sólo el punto final, y hay personas reales con historias interesantes detrás de esos reportes que requerimos.
Que nunca seamos tan eficientes como para perder nuestra dignidad y nuestra humanidad.
Manny García-Tuñón es Presidente de Lemartec, una firma internacional de diseño y construcción radicada en Miami, Florida.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de agosto de 2015, 4:55 p. m. with the headline "El resto de la historia."