Leslie Pantín: Un viaje inolvidable | Opinión
Tres parejas viajamos a Nueva York para disfrutar de varios eventos culturales y excelentes cenas, organizando la visita para que coincidiera con dos importantes acontecimientos vinculados a Cuba. La primera buena señal llegó al instante: al salir del ascensor en nuestro piso del hotel, la obra que decoraba el pasillo era una fotografía titulada “Cuba Café”.
Al día siguiente -uno de esos días neoyorquinos helados- recorrimos el prestigioso Museo de Arte Moderno, el MoMA, donde se presenta una extraordinaria retrospectiva dedicada a Wifredo Lam, el artista cubano más famoso, cuya herencia combina las raíces china, africana, española y criolla que conforman la identidad del país.
La exposición, When I Don’t Sleep, I Dream (Cuando no duermo, sueño), abierta hasta el 11 de abril de 2026, es la primera retrospectiva en Estados Unidos que abarca toda la carrera de Lam. Reúne obras emblemáticas como La jungla, Madre e hijo -pieza marcada por el dolor del artista tras la pérdida de su esposa y su hijo por tuberculosis-, junto con numerosas pinturas fundamentales (algunas pertenecientes a coleccionistas de Miami), además de cerámicas y dibujos. Todo está presentado con una curaduría impecable.
Curiosamente, fue la exposición del MoMA en 1944, Modern Cuban Painters, que incluía a artistas como Amelia Peláez, Mariano Rodríguez, René Portocarrero, Víctor Manuel, Fidelio Ponce de León, Mario Carreño, Cundo Bermúdez y Carlos Enríquez, entre otros, la que proyectó por primera vez a los grandes artistas cubanos en la escena internacional. Lam, sin embargo, rechazó participar debido a desacuerdos con la dirección del museo. Un año después el MoMA terminó adquiriendo La jungla, su obra más célebre.
En Broadway, el musical Buena Vista Social Club continúa siendo un éxito rotundo. Ganador de cinco premios TONY -el equivalente teatral de los Óscar-, llena salas desde marzo.
El espectáculo revive clásicos cubanos como El Cumbanchero, Lágrimas negras, Qué bueno baila usted de Beny Moré, la dulce Drume negrita, Dos gardenias y muchas otras canciones que hicieron vibrar al público, que no pudo evitar cantar y bailar desde sus asientos.
Fieles a la parte americana de nuestra identidad cubanoamericana, visitamos el famoso Árbol de Navidad del Rockefeller Center, admiramos las impresionantes vidrieras de tiendas icónicas como Saks, Macy’s y Bergdorf Goodman (cuya esposa, “Nena”, ayudó a decenas de mujeres cubanas a conseguir empleo cuando llegaron de Cuba en los años 60), y cenamos en el legendario restaurante Peter Luger, en Brooklyn (fundado en 1887). Un lugar con un ambiente que recuerda a Joe’s Stone Crab y donde, sorprendentemente, solo se acepta efectivo, algo casi impensable en esta era digital. Y, por supuesto, no faltó el clásico pretzel comprado a un vendedor callejero.
Ojalá nuestros empresarios de teatro musical y los directores de nuestros museos en Miami consideren traer tanto Buena Vista Social Club como la exposición de Wifredo Lam, para que todos en nuestra comunidad puedan disfrutarlos y sentirse representados.
Leslie Pantín, President, The Pantin Partnership, 741 Sunset Road, Coral Gables, Fl., 33143. Lesliepantin@gmail.com, LinkedIn PROFILE http://www.linkedin.com/pub/leslie-pantin/15/844/866