Bernadette Pardo: Obamacare y los 34,000 niños
Para muchos de los que llaman a mi programa de radio, Obamacare es una mala palabra que provoca ira instantánea. Sin embargo, a mí gusta el concepto de Obamacare, porque me parece que tratar de proveer acceso al cuidado de salud a los ciudadanos es algo que debe hacer toda sociedad que se respete. La ley federal de ACA, más conocida como Obamacare, es forzosamente un injerto y un invento. La democracia no suele ser muy eficiente. Hasta ahora, la ley ha sido un intento relativamente exitoso y ha ayudado a más gente a obtener seguro médico y a cuidar su salud. Pero no todo es perfecto en el nuevo mundo de Obamacare. En la Florida, 34,000 niños se han quedado en la calle y sin seguro debido a las nuevas reglas que se han puesto en funcionamiento bajo el ACA.
Entre esos niños, está Anthony, de 7 años, hijo de Yadira Basulto, que trabaja como cajera en un supermercado local. Yadira está desesperada porque le acaban de notificar que tendrá que pagar mucho más por el seguro de salud de Anthony bajo el programa estatal Healthy Kids. “Empezamos pagando $20 al mes, luego fue subiendo”, nos dice Yadira, “me acaban de mandar la factura del mes próximo que sería de $300. Yo no puedo pagar eso. Eso es lo que gano en una semana”.
Como explica el senador estatal René García, republicano por Hialeah, y gran abanderado de la salud infantil en la Florida, niños como Anthony ahora caen en una nueva categoría bajo la ley federal. Las primas aumentan porque están en un grupo más pequeño y muchos pierden subsidios federales. Por el momento, no hay mucho que se pueda hacer. El senador García está explorando la posibilidad de pedirle una exención de la ley ACA al gobierno federal para este grupo de niños, hijos de familias trabajadoras que no ganan mucho, precisamente las que presuntamente se beneficiarían más de Obamacare.
En la Florida, el programa Healthy Kids provee servicios y seguros médicos para unos 184,000 niños. Pero ahora 34,000 de ellos ya no califican para subsidios del gobierno federal. La directora ejecutiva de Healthy Kids, Rebecca Matthews, nos dijo que la ley ACA requiere mejoras en la cobertura que ofrecen los seguros, como los servicios de rehabilitación. También elimina los límites en cobertura básica para los asegurados. Estos beneficios cuestan mucho más. Para colmo, la reclasificación de los niños de padres que presuntamente pueden pagar los convierte en un grupo más pequeño y por ende más costoso de asegurar.
Para acceder a los subsidios, una familia no puede ganar más de $34,950 al año ($48,500 para una familia de cuatro). En Miami, esa cantidad apenas cubre los costos de vivienda, comida, auto y gasolina. Los que han perdido el subsidio son gente humilde, trabajadora y luchadora, como Yadira la cajera y José, que está a cargo de revisar parquímetros.
Los artífices de Obamacare deberían revisar sus planos para que reflejen las realidades de la vida en diferentes partes del país. Un salario anual de $34,000 rinde más en una zona rural o en otros estados.
No sería mala idea que los legisladores del estado hicieran algo por estos niños. Los comités de la legislatura ya están reuniéndose en Tallahassee. Podrían explorar dedicarle parte del superávit que se anticipa a ayudar a estas familias a asegurar a sus hijos.
Les recomiendo a los padres de estos 34,000 niños que no se sienten a esperar. Yadira ya se está moviendo. Canceló el seguro de Healthy Kids que ya no puede pagar y está gestionando uno un poco más barato a través de su centro de trabajo. Ojalá que los gobiernos se movieran con la misma rapidez y responsabilidad de una madre preocupada.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de septiembre de 2015, 5:25 p. m. with the headline "Bernadette Pardo: Obamacare y los 34,000 niños."