HELEN AGUIRRE FERRE: ‘Demasiado estúpidos’
Jonathan Gruber es el más reciente chico malo de Washington captado en video; no una, sino muchas veces, se ha jactado que venderle al país la Ley de Cuidado Asequible de la Salud (ACA) fue posible porque los votantes norteamericanos “son demasiado estúpidos” para comprender cómo funciona la ACA y de qué forma se financiaría. Lo que Jonathan Gruber dice importa porque el economista del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) es a menudo mencionado como el principal arquitecto de la ACA y porque además, ha hecho un sinfín de presentaciones públicas en las que se enorgullece de la explotación del pueblo norteamericano.
Gruber explica sin ninguna disculpa que mentir era políticamente necesario porque de lo contrario los votantes nunca habrían aceptado los principios fundamentales de la ACA. Gruber dice que el gobierno de Obama y los partidarios de la ACA estratégicamente ocultaron el hecho de que el fallido financiamiento de la legislación se basaba en un aumento fiscal masivo a los jóvenes y los ricos. De igual modo, desenmascara al senador de Massachusetts John Kerry, a quien Gruber califica como “genio” por su papel a la hora de embaucar al público. Fue Kerry quien sugirió que podrían financiar la ACA mediante un nuevo impuesto a la industria de los seguros de salud que después se pasaría al consumidor, quien depende de esa industria.
En una conferencia que dio el año pasado en la Universidad de Pennsylvania, Gruber dijo que “la falta de transparencia es una verdadera ventaja política” para aprobar la legislación, y luego alegremente añadió que “la estupidez del votante norteamericano fue algo realmente crucial para que se aprobara la ACA”. Hablar del público norteamericano en términos tan degradantes frente a una cámara no hace sino mostrar una petulancia política que es peligrosa. Gruber también revela los entresijos que el presidente Obama y los demócratas en el Congreso siguieron para mentirle al público con el objetivo de aprobar el ACA.
“Este proyecto de ley se escribió con mucha dificultad para asegurarse de que el CBO (Oficina de Presupuesto del Congreso) no califique la orden como impuestos”, dijo Gruber en un panel que integró en el 2013. “Si la CBO califica la orden como impuestos, el proyecto de ley muere”. Además, los partidarios del ACA no querían decirles a los votantes que se trataba de una expansión masiva y costosa del bienestar social. “Si usted tiene una ley que dice que los ricos van a pagar, entonces deja ver de forma explícita que los acaudalados pagan y los enfermos reciben dinero, algo que no se habría aprobado”. Para empeorarle todavía más la situación a los demócratas, Gruder agregó: “La falta de transparencia es una enorme ventaja política. Y básicamente, llamarla ‘la estupidez del votante norteamericano’ u otra cosa, pero lo cierto es que fue realmente crucial para aprobar la legislación”.
No todo el mundo, desde luego, se dejó engañar sobre los aspectos fundamentales detrás del ACA: hubo algunos que dijeron que las cifras que el gobierno de Obama promovió no encajan. Es una torpe operación matemática. Tampoco se hizo nada para reducir los costos cada vez más altos del cuidado de la salud.
Los comentarios de Gruber volvieron a darle importancia al debate por la reforma; algunos han dicho que debería revocarse la ACA. En la actualidad hay en camino procesos legales que podrían desmantelarla. La Corte Suprema de Estados Unidos está revisando el caso de King vs. Burwell cuyo fin es determinar si los créditos fiscales del consumidor se aplican a los mercados individuales estatales establecidos en 16 estados o a los mercados administrados federalmente que se usan en 34 estados. Si la corte determina que la ley establece que sólo son elegibles para recibir créditos fiscales los intercambios estatales, entonces la ACA se desmorona.
Es poco probable que los comentarios de Jonathan Gruber terminen hiriendo mortalmente a la ACA pero sí demuestran dos cosas. En primer lugar, que la filosofía liberal de que el gobierno es el único que sabe qué es bueno para el pueblo porque el pueblo es demasiado “estúpido” para conocerlo por sí mismo está vivita y coleando en algunos sectores del mundo académico. En segundo lugar, a Jonathan Gruber se le pagó una cuantiosa suma a través de 501(c) (3) [organización no lucrativa] por su papel “educador” o quienes pagaron fueron los “estúpidos” votantes y contribuyentes norteamericanos por su trabajo en el gobierno como consultor para la ACA. Estos votantes tal vez no siempre estén bien informados pero el hecho de que Jonathan Gruber lo haya dicho frente a una cámara más de una vez hace que quien parece de veras ingenuo sea él.
Quizás el doctor Gruber esté pensando en dar conferencias para un nuevo curso en MIT que podría muy bien titularse “Inmoralidad Política 101”. No hay que conocer las palabras para saber que es un experto en manipular el engaño más obvio como estrategia política.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de noviembre de 2014, 5:00 a. m. with the headline "HELEN AGUIRRE FERRE: ‘Demasiado estúpidos’."