GUILLERMO DESCALZI: La acción en inmigración
Se está desatando un incendio republicano. Sus líderes están orquestando una indignación voraz que no puede estar lejos de los alaridos de Alarico, rey de los visigodos, cuando saqueó Roma en el 410. Son comparables.
Anteriormente escribí de por qué necesitábamos acción presidencial en inmigración. Hoy escribo porque necesitamos decencia, y empiezo pidiéndola a ese agitador, Ted Cruz, y los líderes que inclinan sus cabezas con la esperanza de evitarse la espuma de bocas ultras en la derecha.
El speaker Boehner ha reactualizado su amenaza de ‘cerrar’ el gobierno si Obama pasa por encima del poder legislativo. Es un pedido lógico y aparentemente responsable, pero extremadamente falso. Ya hay reforma de inmigración aprobada en el Senado, una que Boehner rehúsa someter a voto en su cámara porque sería aprobada. ¿Quiere que Obama lo deje actuar? Allí está, esperándolo, la ley aprobada en el Senado. Actúe, pero no, lo que Boehner quiere es anular la voluntad del actual Congreso, que cesa el 31 de diciembre. Ese es su juego y necesita ser denunciado por lo que es, una maniobra de su poder sin reparo a la verdad y la decencia, y él lo sabe.
El speaker Boehner y el futuro líder senatorial, McConnell, ignoran no solo la realidad. También hacen caso omiso a la historia, y quiero aclarar que este escrito no es una crítica a Estados Unidos. Nuestra historia fue como la de las demás potencias de la época. El poder nacional se usaba de esa manera.
El censo del 2010 contabilizó 50.5 millones de hispanos en Estados Unidos. En el censo del 2000 fuimos 35 millones. Más de la mitad del crecimiento poblacional de Estados Unidos se debe a nosotros. El 75% es de origen mexicano, cubano y puertorriqueño. La mayoría de estos es mexicana porque el presidente James Polk invadió México de 1846 al 48, y le quitó la mitad del país. La posterior guerra con España anexó Puerto Rico, e independizó Cuba, que le dio a Washington autoridad legal para intervenir en la isla, cosa que tuvimos hasta 1933. Esa es la razón de la preponderancia de esas tres nacionalidades entre los hispanoamericanos. De las tres nacionalidades quienes más problemas tienen aquí son los mexicanos, que también son quienes más tiempo han estado en el país. Muchísimos de sus indocumentados tienen lazos familiares de algún tipo en Estados Unidos. La Casa Blanca, en atención a esto, ha preparado un plan que suspenderá las deportaciones de quienes tengan familiares estadounidenses. También las suspenderá a todos aquellos que hayan estado en el país un mínimo de entre 5 a 10 años. Se espera que la acción de la Casa Blanca dé permiso de trabajo y número de Seguro Social a unos 5 millones de indocumentados.
En Guatemala, a instancias de la United Fruit Company, desencadenamos una guerra por tierras que resultó en más de 200,000 indígenas muertos. Ocupamos Nicaragua durante 20 años. Regresamos después con un ejército rebelde, la Contra. En el proceso promovimos el narcotráfico. Estuve en varias de sus batallas, vi la muerte ante mí. Sé que el escándalo Irán-Contra fue en realidad el escándalo Irán-Contra-Coca. La administración Reagan admitió la conexión en un reporte de tres páginas fechado el 17 de abril del 86. Promovimos el tráfico de cocaína para comprar armas que vendíamos a Irán para financiar la Contra.
La versión de que los indocumentados rompieron nuestras leyes es correcta pero incompleta. Nuestras acciones produjeron la huida de sus tierras de centenares de miles de personas. No fuimos malos. Actuamos con los estándares de los poderes de la época, pero el hecho es que efectuamos Acciones de Estado que precipitaron esa huida. Hoy vivimos la ficción de que nuestras acciones no tienen nada que ver con los indocumentados.
Pretendemos que el indocumentado viene por empleo y dinero. En realidad sí, viene por eso, pero la inmensa mayoría también viene porque nuestras intervenciones moldearon economías coloniales en las cuales los indígenas y mestizos fueron y siguen siendo un problema en sus propios países. Sería justo y equitativo que una Acción Ejecutiva remedie algo de lo causado por nuestras Acciones de Estado.
Nos jactamos de ser morales y altruistas. Algunos, creyéndose eso, son obstruccionistas contra viento y marea, sin importarles nada. Intiman trabajar para un bien superior pretendiendo que van a impedir una presidencia ilegal. Reagan, a quien admiro, y el primer Bush, tomaron acción ejecutiva en inmigración. ¿Fueron las suyas unas presidencias ilegales? Lo que fue bueno para ellos debe ser bueno para este presidente. ¿O no? No a la obstrucción. Sí a la acción. La gente de buena voluntad necesita apoyar la reforma migratoria por vía ejecutiva. La legislativa está bloqueada. Amores son obras y no razones. Dios actúa con amor.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de noviembre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "GUILLERMO DESCALZI: La acción en inmigración."