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GUILLERMO DESCALZI: Las lentejas

“Esaú cambió su primogenitura por un plato de lentejas”.

Génesis 25:31-35

La muerte le llegó a un pipero de alcurnia. Es uno de los misterios del comportamiento, queremos algo desesperadamente y después no alcanzamos a entender qué nos llevó a eso, a actuar así. Marion Barry, alcalde de Washington, perdió el puesto y purgó condena por uso de crack. ¿Por qué quiso su plato de lentejas? ¿Por qué nos desvivimos por algo que después no sabemos como quitarnos de encima? Lo que hoy es un logro mañana no lo queremos ni ver. Así fue la carrera a la Luna. El planeta entero siguió absorto el primer alunizaje, con menos interés el segundo, y tras el tercero la humanidad pareció bostezar de aburrimiento. Tanto nos aburrimos que fue fácil cancelar el programa Apolo. No hubo queja.

El deseo y las ganas suelen llevarnos a los caballos hasta que perdemos el interés y entonces… parada de burros. Carrera de caballos y parada de burros, ese es el patrón del deseo y las ganas humanas.

¿Por qué vamos al hipódromo? Es por algo banal, insulso, insaboro e incoloro, el aburrimiento, y luego paramos por saciedad de burros. Somos impotentes ante ellos. Cambiamos por aburridos y saciados. Luego está la necesidad. La necesidad de Marion Barry condicionó su perspectiva. ¿Qué necesidad? En el caso de Marion Barry debe haber sido una necesidad primigenia de estar en la plebe de los que el movimiento de derechos civiles quiso rescatar en los 60, 70 y 80. Eso… y el aburrimiento. ¡Deseamos emoción! Vendemos lo que sea por platos de emoción. Barry no se dio cuenta pero vendió su alcaldía. Cambiamos la realidad por menestras, a poquitos repetitivamente hasta perderlo todo. Es el ‘método’. ¡Lentejitas a cincuenta, lentejitas a cincuenta! ¿Quién las quiere? Lentejas crack o lentejas Coca Cola, dan lo mismo. Parece mentira, cuando las misiones Apolo dejaron de vender Coca Cola, el programa se canceló. Quizás por eso el mismo Barry se auto canceló, porque ya la alcaldía no le daba su Coca Cola.

“Por la plata baila el mico”... o por la emoción, el “Thrill”. Qué vida tan aburrida bajo camisas mandadas a hacer, con nombre bordados, Marion, o sus iniciales, MB, y es curioso pero en inglés se llama moniker al nombre por el que pasamos entre nuestros conocidos. Moniker, como en monito-mico. Por la plata baila el mico, o por crack. ¿Curioso verdad? Tarde o temprano casi todos nos metemos en tratos de lentejas.

¿Será efectivo el poder de las lentejas? Sí, y no nos damos cuenta que podemos librarnos individualmente porque necesitamos escapar al aburrimiento nuestro de cada día, gracias, Señor.

Vamos buscando algo de emoción como si pudiéramos ir donde quisiéramos, como quisiéramos, y no nos importa ser un poco locos y el qué dirán. Uno, individualmente, siempre puede escurrirse por espacios momentáneos. La realidad es intratable pero las lentejas tratan nuestra percepción, y eso suele bastarnos porque vivimos en los parámetros de nuestra percepción. Nos hacen sentir bien, las lentejas, con la ilusión de algún tipo de piratería en el mar de la clase media y normalidad en el que todos estamos supuestos a vivir. Quizás preferimos ser algo locos.

‘Nuestra’ realidad la moldea nuestra percepción. Lo que cambia nuestra percepción cambia nuestra realidad. Hay gente satisfecha o, bueno, medio satisfecha. Hay otra bastante insatisfecha. Los ‘insatisfechos’ suelen tener algo de lo llamado ‘locura’. La palabra, muy desacreditada, viene de locus, lugar, como en loco-moción, moverse de donde están… supuestos a estar. Son ‘locos’. No hay que confundirlos con enfermos. La mayoría es de la categoría ‘normal’, y no hay que confundirlos con sanos. Sanos y enfermos se refieren a salud o enfermedad espiritual, de mente y sentimiento, no a salud física o biológica. Se puede ser loco enfermo o normal sano, y viceversa, normal enfermo o loco sano, auténtico.

Hay lentejas sanas, lentejas enfermas, lentejas normales y lentejas locas. Hay lentejas para todos. Marion Barry y su plato de lentejas crack sorprendió al país en un video de la FBI fumando su pipa en 1990. Purgó cárcel y luego ¡fue reelecto!

Vivimos en estructuras piramidales, casi totalmente inmovilizados bajo miles, cientos de miles y millones de seres. No es fácil ser locus en ellas, cambiar de lugar. Tenemos la impresión de que debemos mantener nuestra ubicación, que es una necesidad porque lo contrario sería una especie de rechazo de nuestro sitio en la normalidad. Hay que darse cuenta de las lentejas. Basta de lentejas. ¿No? No es fácil.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de noviembre de 2014, 2:00 p. m. with the headline "GUILLERMO DESCALZI: Las lentejas."

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