BERNADETTE PARDO: El miedo no es la mejor estrategia
Por algo los llamamos terroristas. El terror se ha apoderado de nosotros después de la sangrienta masacre en París y no nos deja pensar. Ante los horripilantes ataques de ISIS en Francia reaccionamos como es natural, con horror y con miedo. Pero el miedo no es la mejor estrategia pese a que muchos políticos la están utilizando para avanzar sus campanas.
Desde el fatídico viernes 13 los precandidatos republicanos a la presidencia se han opuesto estridentemente al programa para dar refugio a 10,000 desplazados del conflicto en Siria que ha cobrado más de 200,000 vidas. Jeb Bush y Ted Cruz dijeron que solo debemos dejar entrar a refugiados sirios que son cristianos. Marco Rubio no quiere que entre ninguno porque considera que el riesgo es demasiado grande, aun si 9,999 de ellos son personas pacíficas. Muchos de nuestros congresistas que son refugiados o hijos de refugiados le quieren cerrar las puertas a esta última ola.
Nuestro gobernador Rick Scott se ha unido a los de otros 29 estados para negarles la entrada a sus respectivos feudos a estos refugiados sirios. Y en Tallahassee la legislatura estatal ha reactivado propuestas de ley antiinmigrantes que fueron populares hace una década.
Es cierto que encontraron el pasaporte de un refugiado sirio recién llegado a Europa en lo que quedó de uno de los asesinos de ISIS en el teatro de París. Pero la mayoría de los terroristas involucrados eran franceses o belgas, nacidos en Europa e hijos de inmigrantes. Quizás deberíamos prohibir la entrada de todos los europeos a Estados Unidos. Si se trata de evitar masacres en territorio norteamericano deberíamos tener en cuenta que los que han perpetrado violentas masacres en nuestros cines, escuelas e iglesias son en su mayoría jóvenes blancos y cristianos. ¿Habrá que deportar a este grupo?
En el caso específico de los refugiados sirios y la amenaza que pueda representar este nuevo flujo habría que analizar las estadísticas.
Desde el 2001 Estados Unidos ha admitido a un total de 784,000 refugiados. Entre estos, en más de una década, solo han ocurrido tres arrestos por presuntos vínculos con grupos terroristas y ningún ataque. Este país le ha dado la entrada a 120,000 refugiados de Irak, y ese país es la cuna de ISIS.
Los refugiados sirios en particular pasan por cinco diferentes niveles de inspección que lleva a cabo el FBI, el Departamento de Estado con la cooperación del Departamento de Defensa, el Departamento de Seguridad Nacional y el Centro Nacional contra el Terrorismo. Los que sobreviven ese intenso escrutinio son entrevistados cara a cara por un agente de Homeland Security. Según Michael Leiter, ex director del Centro Nacional de Control de Terrorismo bajo los presidentes George W Bush y Barack Obama el riesgo de que un terrorista se infiltre es minúsculo, aunque admite que ningún proceso es 100 por ciento infalible.
El problema no es el nivel de escrutinio sino la aparente falta de comunicación entre las agencias federales y los gobernadores estatales sobre cómo funciona el proceso. Tanto los gobernadores como los congresistas deberían recapacitar. Condenar a miles de sirios errantes a vivir hacinados en campamentos durante años no solo no es la solución sino que agravaría el problema. Los campamentos de refugiados son el mejor caldo de cultivo para terroristas como los de ISIS.
Hasta el momento, el gobierno federal ha aceptado a unos 2,100 refugiados sirios para el programa de relocalización. Según el Instituto de Migración, la mitad de estos son niños y solo un 2 por ciento son jóvenes en edad militar. De los cerca de cuatro millones de refugiados sirios, la agencia de refugiados de la ONU ha referido unos 20,000 a Estados Unidos.
El mayor peligro de este rechazo a los refugiados es que amenaza nuestros verdaderos valores, los que los verdaderos terroristas intentan borrar del mapa.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de noviembre de 2015, 2:39 p. m. with the headline "BERNADETTE PARDO: El miedo no es la mejor estrategia."