GUILLERMO DESCALZI: Republícratas y demócanos
Por qué no estamos en el cielo de ayer? Porque la nueva normalidad política nos tiene cruzados como especies cruzadas, valga la redundancia, Republícratas y Demócanos en disputa. Los candidatos hoy necesitan satisfacer a unos u otros, y no es fácil en su mezcla. Quienes no lo hagan, el presidenciable convencional, no irá a lado alguno. Así se explica la irrelevancia de tantos.
Lo que tenemos es en parte un electorado de clase trabajadora que quiere llegar arriba, arribistas, y clase media que no quiere irse, conservadora, cuasi-republicanos, Demó-canos todos.
La otra parte es de europeo-americanos de clase alta, media y obrera reducidos al rol de minoría étnica en el país, pseudo-demócratas resentidos, Republí-cratas.
El partido que antes se dirigía a la élite hoy apela al neo-resentido y promete ‘ajustar’ a los causantes de su resentimiento, los no-americanos y casi-no-americanos. Se ha vuelto un partido populista de curiosa liberalidad reaccionaria. Sus líderes tradicionales, los que se dedicaron a apaciguarlos en su resentimiento, ahora se asustan del fruto de su dedicación.
El ‘otro lado’, el que antes apelaba al llano, al pueblo, ahora apacigua a la delantera económica del país. Hillary insinúa que cargará los bultos de Wall Street, y a Sanders, su casi designated rival, lo aguanta feliz como socialista ad libitum, por placer, para com-placer la esencia social del partido.
Los líderes republícratas están ensimismados, metidos en sí mismos, más adelante mientras más encerrados en su gloria. Quieren la economía que los enriqueció a pesar del desastre del 2008. Antes el CEO común, promedio, ganaba el sueldo de 30 empleados, 34,800 mensuales. Hoy gana el de 300 empleados, $348,000 al mes.
Trump, Carson y demás se oponen a elevar el salario mínimo federal de 1,160 al mes para unos, $340 para los que reciben propina. Arguyen que elevarlo nos hará quebrar en un mundo de 1 y 2 dólares la hora, además de llevarnos ‘al comunismo’. Igual que Hillary insinúa servir a Wall Street, ellos insinúan que para esos sueldos están… los ‘otros’, los no americanos y casi-no americanos, para eso están. ¿Quieren el piso? Que paguen el piso.
No son muy conservadores. El conservadorismo maximiza la economía maximizando la capacidad del consumidor con lo que paga a sus empleados. Esa lógica se ha perdido, y se van a las barricadas cuando se habla de alzas y beneficios.
Han reinterpretado el creced y multiplicaos, entendiendo por esto el multiplicar los bienes, el dinero. Recibir, en su concepción, no es multiplicar. Por eso ‘atender’ es ‘malograr’, crear dependencia. Tough Love, ser duros es bueno.
Quieren ganar la guerra a crédito pero hay que balancear el presupuesto, y que el gobierno no se meta en sus vidas pero imponga los parámetros de su moralidad mientras son compasivos y deportan a once millones.
¿Quieren ser republicanos tradicionales? Voten demócrata. ¿Quieren ser demócratas a la antigua? Voten republicano. Vivimos en un país de maravilla, de Alicia en el país de las Maravillas. ¿Alguien se llama Alicia, hay algún Candidato-Alicia por acá?
En la nueva realidad los que votan son como ciegos tocando para ver, tanteando. Si tocan la cola de un elefante creerán que están ante una soga para alzarse al nivel de los que tienen, y si tocan la del burro creerán que están ante el mechón de un guerrero griego listo a defenderlos. La realidad es que la cola del elefante es cortita, y si tocas la del burro… alístate para las patadas que te da.
La política americana ha cambiado. Esta nueva realidad pertenece a mezclas demócanas y republícratas de liberalismo conservador, reaccionario y progresista, todo a la vez en este país de maravillas. Alicia… ¿estás?
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de noviembre de 2015, 11:43 a. m. with the headline "GUILLERMO DESCALZI: Republícratas y demócanos."