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DANIEL MORCATE: Una crisis made in Washington y La Habana

A instancia del gobierno de Daniel Ortega, soldados y policías antimotines nicaragüenses reprimieron el otro día con gases lacrimógenos, porras, perdigones y retenes a mil 500 cubanos que habían llegado a la frontera con Costa Rica. Ortega pagaba así parte de la impagable deuda política, militar y policíaca que tiene con el régimen de la familia Castro. El cobarde ataque fue un ejemplo extremo de las vicisitudes a que se están exponiendo decenas de miles de cubanos que huyen en estampida de la isla cárcel, en un éxodo que se intensificó a raíz de la componenda del gobierno del presidente Obama con La Habana. Y que difícilmente cesará. Es una consecuencia no deseada pero previsible de la reanudación de relaciones. La respuesta contundente de cubanos de a pie al pueril entusiasmo dialoguero, a las encuestas frívolas que exaltan su supuesto “optimismo” por el cambio y a los descabellados pronósticos de mejoría en la isla.

La frenética huida ha dado pie a otra décima desafinada: la idea de que se debe únicamente al temor que tienen los cubanos a que la nueva amistad entre Obama y los Castro –y la que promete mantener Hillary Clinton– dé al traste con la Ley de Ajuste Cubano, la cual les permite regularizar su status en Estados Unidos. Es una verdad a medias. En el mejor de los casos. No explica, por ejemplo, por qué el número de cubanos que han escapado a España sobrepasa ya los 120,000, cifra que allí no se veía desde mis días españoles en los 1970. Incluye a los que se acogieron a la Ley de Nietos y a los que viven como extranjeros. El miedo a que cesen los “privilegios” migratorios norteamericanos tampoco explica por qué miles de cubanos se están refugiando en otros países. Y es que la causa fundamental de la estampida de hoy es la misma que ha provocado el éxodo cubano desde hace 57 años: la permanencia en el poder de la terrible y embrutecedora tiranía de los Castro.

Las nuevas relaciones entre Cuba y EEUU más bien están alimentando el pesimismo de muchos cubanos que ven alejarse aún más las posibilidades de que desaparezca o cambie sustancialmente el sistema opresivo que padecen. Lo atestiguan recién llegados y visitantes que residen en la isla. “Ellos (los castristas) nos lo advierten constantemente, que Cuba no va a cambiar”, dicen. El entendimiento con EEUU también está estimulando las visitas de extranjeros a Cuba y, con ellas, el desplazamientos de recursos básicos de la dictadura para atenderlos, desde alimentos hasta medicinas y transporte. Es el testimonio que ha recogido para Fusion el veterano corresponsal Tim Rogers, en el mejor reportaje que se ha hecho sobre el tema.

Al restablecer relaciones con los Castro, el gobierno del presidente Obama dijo que deseaba llevar la esperanza de cambios a Cuba. Era el absurdo que le vendían los ingenuos asesores cuyos cantos de sirena escuchó. Ahora ese error de cálculo acentúa su responsabilidad en la nueva estampida. Washington tiene la obligación de interceder por esos hombres, mujeres y niños que malviven en campamentos improvisados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua y que dependen de la buena voluntad de San José, el único gobierno que les ha dado una acogida humanitaria; por los que están escapando vía Ecuador y Guyana, los únicos países que no les exigen visas; por casi 20,000 más que en México aguardan turno para cruzar hacia Texas; y por otros millares que a duras penas sobreviven en Bolivia y Colombia.

¿Qué podría hacer Washington? Encabezar una cruzada humanitaria internacional para atender las necesidades básicas de estos cubanos, crear campamentos temporales donde ampararles, darles refugio a algunos y buscarles acomodo a otros en terceros países. Costa Rica parece dispuesta a echar una mano. La devolución de estos fugitivos del castrismo a Cuba no debería ser una opción. Al marcharse de la isla, quemaron las ya de por sí precarias naves que tenían. Y saben que el futuro está en otra parte.

Siga a Daniel Morcate en Twitter: @dmorca

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de noviembre de 2015, 0:47 p. m. with the headline "DANIEL MORCATE: Una crisis made in Washington y La Habana."

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