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BERNADETTE PARDO: La invasión de los terrestres

Migrantes cubanos protestan en la carretera Panamericana en Peñas Blancas, Costa Rica, el 17 de noviembre.
Migrantes cubanos protestan en la carretera Panamericana en Peñas Blancas, Costa Rica, el 17 de noviembre. AP

La semana entrante se cumplirá un año de la noticia que sorprendió al mundo, la nueva era de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba anunciada simultáneamente por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre. Desde entonces mucho ha cambiado y no ha cambiado nada. El pasado jueves 10, Día Internacional de los Derechos Humanos, turbas organizadas por el gobierno cubano celebraron asediando, maltratando y amordazando a las Damas de Blanco y otros disidentes en la isla. En eso nada ha cambiado.

El cambio sustancial que rehúsa admitir Washington es la creciente ola de refugiados cubanos que trata de cruzar el continente latinoamericano como peregrinos penitentes rumbo a la Meca. La crisis humanitaria creada en países como Costa Rica y Panamá por el tráfico interrumpido de estos miles de cubanos sigue agravándose. Hasta ahora nadie, salvo el misericordioso gobierno de Costa Rica, hace nada.

Los nuevos balseros del siglo XXI son terrestres y se calcula que en estos momentos puede haber decenas de miles entre Ecuador y México. El grupo incluye a niños, ancianos y mujeres embarazadas que viven en condiciones precarias. La mayoría son jóvenes que buscan un mejor futuro, cualquier futuro, algo que no existe en Cuba.

El alcalde de Miami Tomás Regalado fue el primero en advertir sobre la invasión de los terrestres. En junio, Regalado conversó en Camillus House con un grupo de recién llegados de esta odisea que habían sido rescatados de las calles de Miami por un programa del Fideicomiso de los Desamparados. El alcalde dijo entonces: “Lo que se avecina es increíble, estamos en presencia de un nuevo Mariel”. Regalado estima que, tarde o temprano, los miles y miles de cubanos atascados en diversas fronteras del continente llegarán a la Meca, a Miami. Según él, “no estamos preparados”.

El alcalde también reconoció que el gobierno federal sigue ajeno a esta crisis. Las diversas ayudas a balseros cubanos que llegan a nuestras costas no benefician a los terrestres que siguen llegando. Estos tampoco tienen los mismos protocolos de inmigración, lo que demora la obtención de permisos de trabajo, dejándolos literalmente en la calle durante semanas o meses. Funcionarios del gobierno federal con los que habló el Alcalde en julio todavía no le han dado una respuesta.

Entretanto, en todas partes del mundo menos en Cuba mucho ha cambiado. En un país como el nuestro, donde la posible llegada de 10,000 refugiados sirios ha generado una histeria nacional, sospecho que la futura entrada de más de 50,000 cubanos por la frontera con México no será muy popular. Deja que se entere Donald Trump.

Tampoco es muy popular aquí en la capital del exilio la propia Ley de Ajuste Cubano, que según un creciente número de cubanoamericanos, se ha convertido en “un relajo”. A muchos les molesta que los recién llegados de Cuba que nunca han trabajado reciban más ayuda federal que los jubilados, y que además, estos estén felices de regresar a Cuba al año y un día.

Algunos congresistas como Carlos Curbelo se han hecho eco de este disgusto. Curbelo nos dice que “Estados Unidos ha sido muy generoso con el pueblo cubano desde que llegaron al poder los hermanos Castro, ofreciéndole refugio a más de un millón de víctimas”. El Congresista insiste en que esa tradición debe continuar, pero añade: “Lo que es inaceptable es el abuso de la generosidad de Estados Unidos por parte de algunos cubanos que reciben beneficios y luego regresan a vivir en la isla. “ Segun Curbelo, “se burlan de Estados Unidos y de todos los contribuyentes de este país. Pronto presentaré un proyecto de ley para frenar los abusos en torno a las políticas migratorias hacia Cuba”.

Todo esto está muy bien. No hay por qué seguir tolerando abusos. Pero ojo con los ajustes a la Ley de Ajuste. Si los cubanos recién llegados no reciben este tipo de ayuda, terminarán convirtiéndose en una carga pública para los contribuyentes locales.

Hace falta un ajuste pero antes hay que asegurarse de que habrá fondos para las agencias locales que ya le están haciendo frente a este nuevo éxodo masivo del cual Washington parece no haberse percatado.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de diciembre de 2015, 2:35 p. m. with the headline "BERNADETTE PARDO: La invasión de los terrestres."

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