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HELEN AGUIRRE FERRE: Jeb Bush crea mayor revuelo

No hay duda de que Jeb Bush puede causar una conmoción. Después de colgar en Facebook y en Twitter comentarios donde anunciaba que “explorará activamente la posibilidad de aspirar a la presidencia” hizo que mucha gente pensara que contemplaba seriamente la posibilidad de enfrascarse en una contienda presidencial.

Sin embargo, la verdadera noticia fue que Bush creó un Comité de Acción Política (PAC), que se dio a conocer luego de otro anuncio en el que decía que renunciaba a nuevas juntas que podrían causarle un conflicto político. Dará a conocer 250,000 correos electrónicos de los dos períodos en que fue gobernador y escribir un e-book sobre su filosofía para gobernar. El libro saldrá a la luz en un momento muy oportuno, cuando muchos tratan de decidirse y saber si por fin Jeb es conservador o un republicano moderado. Hay que decir que esto no es culpa de Jeb; algunos en el Partido Republicano están tan confundidos que no pueden detectar un conservador inteligente ni aun teniéndolo delante. Bush defiende algunas reformas profundas, entre otros sectores el de la educación, como un problema de seguridad nacional. Aquí entra el Common Core.

Recientes sondeos de opinión demuestran que un 60% de los demócratas y un 76% de republicanos se oponen. Un estudio que realizó Pew el verano pasado concluyó que los conservadores sociales se oponen a esta iniciativa mientras muchos grupos empresariales como la Cámara de Comercio de EEUU son fuertes defensores. ¿Por qué divide Common Core? Es polémico porque estremece el status quo.

Básicamente, Common Core señala las habilidades que necesitan los estudiantes para dominar las asignaturas de Lectura y Matemáticas desde kindergarten hasta el último año de secundaria. Los estándares pretenden ser rigurosos, aumentando el objetivo del rendimiento estudiantil, no como los encontrados en países cuyos niños tienen mejores calificaciones en Matemáticas y Ciencias que los nuestros. Common Core no les dice a los maestros qué deben enseñar ni cómo deben hacerlo, así como tampoco obliga a examinar mucho más a los niños. Esa responsabilidad sigue perteneciéndoles a los distritos escolares locales y a los gobiernos estatales. Muchos estados han tomado este reto con seriedad y tienen buenas razones para ello, ya que preparar a nuestros niños para el futuro es una enorme responsabilidad. Debido a ello, muchos han cambiado su plan de estudios y examinarán a los estudiantes para así medir los resultados. Aquí no hay espacio para la complacencia; Common Core le exige mucho a las escuelas, a los estudiantes y a las familias.

El debate no es solamente sobre educación, sino también sobre el poder político, justamente en momentos en que los gobiernos estatales todavía se recuperan del Obamacare. Hay muchas personas que se oponen a Common Core tras argumentar que aumenta la intrusión federal en los asuntos de cada estado. Los estados deberían también preocuparse.

A los estados y a las juntas de distrito de educación les debe preocupar Common Core, pero no porque su poder para crear reglamentos podría desviarse, sino porque puede crear e implementar exitosos programas educacionales que harían que los estudiantes fueran más competitivos en todas partes. En la actualidad, la mayoría de nuestros estudiantes tienen calificaciones en Matemáticas y Ciencias por debajo del promedio de los estudiantes de los países desarrollados. Al adoptar los estándares de Common Core, a las juntas escolares se les entusiasma para crear nuevos programas que ayuden a los niños a establecer una plataforma para mejores prácticas que otros estados puedan emular de modo que nuestros estudiantes se conviertan en triunfadores a nivel mundial. Si un estado quiere salir de Common Core, puede hacerlo. Es una decisión a tomar que ha estado entre las primeras cosas de la reforma educacional de Jeb.

Los niños en escuelas con bajo rendimiento son víctimas de la pobreza y de sus códigos postales. Los muchachos que viven en barrios miserables se ven obligados a estudiar en escuelas deficientes. No les queda otra opción. Todos los estudiantes, señala Jeb, deben tener un mejor rendimiento si el objetivo académico es más alto, los maestros están mejor preparados y las familias participan más en la educación de sus hijos. La responsabilidad se ha convertido en una nueva palabra en los distritos escolares y no sólo debería medirse el éxito de los niños, sino también el trabajo de los maestros. Jeb ha batallado por los vales escolares, las escuelas charter, créditos fiscales para las escuelas privadas y educación por internet que hace apenas una década eran ideas radicalmente conservadoras. Hoy día, la mayor parte de estas ideas son sumamente populares.

Jeb por lo general no tiene remordimiento sobre sus logros que en realidad son el resultado de un aprendizaje continuo y de largas horas de trabajo. Su legado en la Florida incluye mejoras educacionales que exigen gran responsabilidad. El cambio no es siempre cómodo. Al respaldar Common Core, Jeb deja abierta la discusión sobre cuáles deben ser nuestros estándares académicos nacionales. Para este tipo de debate, Jeb está en el lugar indicado en el momento indicado.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de enero de 2015, 5:56 p. m. with the headline "HELEN AGUIRRE FERRE: Jeb Bush crea mayor revuelo."

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