ALEJANDRO ALVARADO BREMER: El Chapo Guzmán, el narco ‘bueno’
Por años se ha hecho la distinción en diversos sectores de la sociedad mexicana, incluida la sociedad política, sobre el Chapo Guzmán y los demás narcotraficantes.
En los últimos cuatro sexenios, ha corrido la versión en los corredores de las oficinas de gobierno, incluidos los del palacio legislativo, que con el Chapo había un pacto: ni él se involucraba en cuestiones políticas ni los políticos se metían en sus negocios. Además, como hombre de familia, se apreciaba que el célebre narcotraficante se dedicaba a lo suyo y no andaba en el negocio de los secuestros y la extorsión.
Para el gobierno, desde la administración de Salinas hasta la de Calderón, y quizás para quienes facilitaron sus dos fugas, resultaba conveniente tener un contacto amigable en medio de una partida de maleantes sin escrúpulos, azotes de ciudades enteras, dedicados a los crímenes que más martirizan a las comunidades, como la trata de blancas, el tráfico de personas, el esclavismo, los secuestros, las extorsiones, la ordeña de oleoductos, los asesinatos de políticos “desalineados”, como el que ocurrió la semana pasada en el estado de Morelos.
Además, el Chapo, como lo fue en su momento Pablo Escobar, es un gran benefactor de las comunidades donde opera: es decir, sabe construir su legitimidad social, a sabiendas que eso le ayuda a dividir la opinión sobre su persona y su organización. En la psicología de las familias que se han dedicado por generaciones a actividades ilícitas, como el contrabando, el robo, o el narcotráfico, lo suyo es un negocio legítimo. No hay nada mal en lo que hacen y reafirman su conducta haciendo el bien: construyendo escuelas, clínicas de salud, apoyando a familias en situaciones de emergencia, etcétera. Pero no dejan de ser criminales.
Se sabe que el admirador de Kate del Castillo y Sean Penn tiene una larga lista de asesinatos, y está muy lejos de ser una blanca paloma. De ser extraditado a Estados Unidos, a San Diego o a El Paso, podría enfrentar la pena de muerte. El gobierno de México ya dio su visto bueno para que se inicie ese proceso, que podría concluir en aproximadamente un año, según la procuraduría mexicana, de no proceder los amparos.
Sin duda, el carisma de El Chapo conquistó a Kate y a Sean y las posiciones de los actores en contra de la fallida política antinarcóticos de Estados Unidos, que es la que marca la pauta en la mayor parte del mundo, hicieron recíproca la relación, porque Guzmán ve lo suyo como un negocio que debería ser legal, como lo ha llegado a expresar el ex presidente mexicano Vicente Fox.
En ese marco, él no estaría traficando sustancias prohibidas, sino amor, como quiere la actriz mexicana, quien se ha metido en tremendo enredo, pero que ha apostado, junto con Penn, por la beatificación civil de un hombre con cara de bueno, con simpatías a lo largo y ancho de México y por la producción de una ambiciosa película, la biopic, como le llaman, que podría convertirse en una sensación mundial. Por lo pronto, ya empezó a recibir tremenda difusión.
Consultor político mexicano
@alvaradobremer
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de enero de 2016, 2:29 p. m. with the headline "ALEJANDRO ALVARADO BREMER: El Chapo Guzmán, el narco ‘bueno’."