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BERNADETTE PARDO: Una reforma penal justa y necesaria en EEUU

Penitenciaria Estatal de Oklahoma, en McAlester, en enero del 2015. El costo promedio de mantener un recluso en prisión es 30,000 al año.
Penitenciaria Estatal de Oklahoma, en McAlester, en enero del 2015. El costo promedio de mantener un recluso en prisión es 30,000 al año. AP

Mientras que en las guerras púnicas de las primarias no hay treguas ni términos medios ni terreno en común en Washington, nada menos que en el Congreso se vislumbra un posible acuerdo bipartidista sobre un tema no muy popular. Se trata de una iniciativa para reformar las leyes de sentencias mínimas obligatorias que han marginado a los jueces del proceso convirtiendo el sistema de justicia en una fábrica de hacer presos. Con más de dos millones, la población penal de Estados Unidos es mayor que la de varios países con escaños en la ONU.

Sorprendentemente, entre los que opinan que una reforma de estas leyes draconianas es justa y necesaria se encuentran políticos tan disímiles como el presidente Barack Obama y el senador ultraconservador Ted Cruz que aspira a la presidencia.

La política de encarcelar a todo el que viole la ley y tirar la llave al mar tiene su origen en la época de Miami Vice. Reaccionando a la epidemia de drogas en los años 1980 y 1990, el Congreso, incluso durante la administración del presidente Bill Clinton, aprobó una serie de leyes que exigen largas sentencias mínimas obligatorias para estos delitos no violentos. Veinte años después tenemos 2 millones 300 mil personas pudriéndose tras las rejas, 200,000 de ellas en prisiones federales. La mitad de estos presos cumplen largas penas por crímenes de drogas. El afán de castigar hasta la tabla tiene un alto costo humano y económico. Se estima que el costo promedio de mantener un recluso en prisión es de $30,000 al año. El costo humano es que hay más de dos millones de familias partidas y otras tantas vidas perdidas.

“No me gustan estas duras sentencias mínimas obligatorias para delitos de drogas no violentos. Contribuyen a nuestra sobrepoblación penal y son injustas e inefectivas en relación con el gasto público y el costo humano que conllevan”. Esto no lo ha dicho un liberal sino el campeón de los conservadores, el senador Cruz, quien es un abogado brillante y fue procurador general de Texas.

Hay muchos presos malos e irremediablemente violentos que no deberían salir nunca porque son un peligro para la sociedad. La reforma que contempla el Congreso solo aplicaría a aquellos que no han cometido crímenes violentos. La propuesta reduciría de forma modesta y retroactiva las sentencias obligatorias, en vez de cadena perpetua, la tercera ofensa tendría un mínimo de 25 años de prisión; la segunda, uno de 15. También establecería nuevas y severas sentencias mínimas obligatorias para actos de terrorismo.

El congresista republicano de Kendall Carlos Curbelo nos dice que apoya la reforma penal aprobada por el comité de justicia del senado porque considera que las leyes actuales no funcionan. Curbelo también copatrocina propuestas adicionales para incrementar la contribución federal al sistema estatal y local de prisiones. Estas incluyen fondos para programas de rehabilitación de drogas y salud mental.

El Departamento de Prisiones de la Florida tiene 100,000 reclusos bajo su custodia a un costo promedio de $20,000 al año por reo. Recientes reportes en este diario revelan horribles abusos en las prisiones estatales.

Las cárceles de los condados albergan 50,000 presos. En el condado de Miami Dade, según un reporte del 2014, el costo por recluso es de $60,000 al año.

Según nos dice el representante Curbelo, la mayor oposición a la reforma de las leyes de sentencia proviene de la industria privada de prisiones, que gana mucho dinero con cada preso.

El Congreso tiene una pequeña ventana para actuar de forma sensata y bipartidista y aprobar esta reforma antes de que las guerras púnicas se apoderen del proceso político.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de febrero de 2016, 3:02 p. m. with the headline "BERNADETTE PARDO: Una reforma penal justa y necesaria en EEUU."

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