GUILLERMO DESCALZI: El hombre más rico del mundo
¿Quién y de donde es o fue el hombre más rico del mundo? Aquí hay una lista, a ver si aciertan: John D. Rockefeller, Bill Gates y Steve Jobs, Estados Unidos. Antenor Patiño, Bolivia. Ramsés II, Egipto. Craso, Roma. Midas de Frigia. Friedrich Alfred Krupp, Alemania. Mansa Musa de Mali. Carlos Slim, México y Vladimir Putin, Rusia. La respuesta correcta es Mansa Musa. ¿Mansa quién?
Mansa Musa vivió entre 1280 y 1337, aproximadamente. Fue rey de Mali cuando abarcaba toda el África Occidental. Murió con el equivalente de 400,000,000,000 millones de dólares actuales.
¿Quiénes ganan en la vida? ¿Los que mueren con más? ¿Perderán los que mueren con menos? Mansa, desde ese punto de vista, es el mayor ganador de la historia, pero nadie ‘se va’ con su riqueza. Lo que pudo llevarse fue lo único que cualquiera puede llevar a lo que haya después, su amor y verdad, punto. Hay indicios de algo de esto en Mansa. Promovió una versión del islam que no incluyó ni la conversión forzada ni la muerte de los no creyentes.
No sabemos cómo acabó. Sabemos que solo la conciencia verdadera es capaz de llevarnos a buen término pero casi todos buscamos seguridad en cosas más tangibles. Los Musa fueron muy efectivos en eso. Sus minas produjeron el 50% de la sal y el oro del mundo conocido en ese tiempo. ¿Sal? En el Imperio Británico las colonias estaban prohibidas de procesar sal. Su comercio lo reservaban para ellos, tan puritanos en el comercio que se fueron a la guerra porque no les dejaban vender opio en China. Vendieron a punta de bala y cañón. Fueron otros tiempos.
Mansa se volvió rey cuando su padre se embarcó en una expedición para encontrar ‘el otro lado’ del Atlántico, y se perdió. Nunca volvió. El nombre de Mansa Musa también se perdió en un océano, el de la historia, algo triste para aquellos que quieren ser recordados y también para quienes desean seguir siendo ‘ellos’ en la eternidad. La pregunta de estos es: ¿Traspasaré yo el umbral de la muerte, mantendré mi nombre, sabré quién soy?
Nos creemos jefes pero estamos para servir. Uno tiene solo su servicio en la vida, nada más, un servicio que nos conecta directamente al consciente transpersonal de la eternidad, y el que se conecta así no es nuestro yo formal. Ese es el nombre que busca para sí, y los nombres se borran. No hay que esperar a que la muerte los borre. Let go and let God. Nosotros mismos debiésemos irlos borrando en vida para dar paso a la acción de Dios en uno.
Mansa fue célebre por su Hajj a la Meca en 1324, el primero jamás efectuado por alguien de África Occidental. Llevó 60 mil personas, incluyendo doce mil esclavos y 80 camellos cargados cada uno con 300 libras, 136 kilos de oro, un total un poco por encima de 10 toneladas métricas. A su paso por El Cairo regaló tanto de ese oro que se devaluó. Dicen que el mercado tardó hasta 20 años en recuperarse.
Las minas de los Musa no tuvieron competencia seria hasta que los portugueses descubrieron el Cabo de la Buena Esperanza y Cristóbal Colón la América. Entonces empezó el verdadero comercio del oro en cantidad, el del Perú y Bolivia, y de la nueva sal, las especies de Cipango y Catay. La inmensa riqueza de los Musa no duró mucho, y no importa porque a fin de cuentas lo único que llevamos más allá del ‘otro lado’ donde se perdió su papá son nuestro amor, esencia de los sentimientos, y nuestra verdad, sustancia de la conciencia. Son nuestro pasaje a Dios trinitario en quien la individualidad se acoge al nombre del padre, no al suyo.
Mansa Musa debe haberse preguntado si sus triunfos en la tierra le darían acceso a la Totalidad en la Eternidad del Infinito, los tres absolutos en uno. Sí, si sus triunfos incluyeron dejar su nombre atrás, el único ‘triunfo’ que vale ‘allá’. También se habrá preguntado si, como indican tantas religiones, habrá gozo, placer, dolor y sufrimiento tras la muerte. Son cosas que no importan ‘allá’ porque son atributos de ‘aquí’ en la existencia. Más allá del primer círculo lo que hay es un estado con nuestra verdad y amor logrados en vida. Mansa con sus 400,000,000,000 millones de dólares, llegó a las puertas de su eternidad igual que todos, con su amor y verdad en la medida que los tuvo. Elevan sin alzarnos sobre los demás. No son fríos y no separan. El amor y la verdad aceptan, incorporan y transforman, dotándonos de conciencia de la presencia de Dios para llegar a la presencia de la conciencia de Dios.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de enero de 2015, 11:47 a. m. with the headline "GUILLERMO DESCALZI: El hombre más rico del mundo."