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Cuba y los aprendices de brujo

Un afiche de Raúl Castro y Barack Obama en una calle de La Habana, el 17 de marzo del 2016, como parte de los preparativos de la visita del presidente Obama.
Un afiche de Raúl Castro y Barack Obama en una calle de La Habana, el 17 de marzo del 2016, como parte de los preparativos de la visita del presidente Obama. TNS

Dicen que el señor Ben Rhodes tomó nota de todo. La visita a Miami del asesor adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca el viernes 11 dejó más preguntas que respuestas. Más abismos que puentes.

Supongo que por las notas de Rhodes sabremos algún día lo que se dijo a puertas cerradas. Tratándose del bien común de Cuba, debíamos enterarnos por los compatriotas que estuvieron en esas reuniones. Sobre todo, por boca de aquellos que durante dos años estuvieron vendiéndonos este cambio que, a todas luces, sigue siendo un cambio-fraude.

En las reuniones participaron opositores, millonarios y personalidades influyentes en ambas orillas. La mayoría, según las fuentes, abogaron para que el presidente Barack Obama hiciera énfasis en la defensa de las libertades y los derechos humanos. También alertaron que una cosa es el empoderamiento de la sociedad civil cubana y otra el empoderamiento de la sociedad incivil raulista.

Aparentemente, en la reunión de los millonarios trataron de quitarle hierro a las exigencias en materia de derechos humanos. El mismo Rhodes, comentan, tuvo que pararles los caballos. No me sorprendería. Por estos días, cualquiera puede escuchar a algún que otro millonario de Miami hablar del raulismo con una elaborada empatía oligárquica. Como diría Guillermo Cabrera Infante: no será cierto pero las circunstancias lo hacen creíble.

En el programa del lunes de Sevcec A Fondo, en América TeVé, el empresario Carlos Saladrigas volvió a apelar a la poética ferroviaria para explicar el proceso. Inicialmente, Saladrigas hablaba del tren de los cambios. Ahora, son tres los trenes: el económico, el social y el político. No hay que desesperarse, dijo, si el tren económico va más adelantado. El problema, pienso yo, es que la estación del tren económico está tomada por Raúl, mientras que en la del tren social te mueres de hambre y en la del tren político te muelen a palos.

Durante más de dos años, Saladrigas, el cardenal Ortega, monseñor Wenski y otros promotores del cambio nos hablaron como si la dictadura estuviera ansiosa de que Washington le tendiera la mano para emprender las reformas a favor del pueblo. Ahora las reformas no llegan y se nos pide paciencia para construir el capitalismo tal como la pedía Fidel para construir el socialismo.

La apertura real es incompatible con la supervivencia económica, política y probablemente física de buena parte de la familia Castro y su elite. Ellos lo saben mejor que nosotros. No pueden poner un pie fuera de la isla (mucho menos adentro) sin la garantía que les depara la posesión absoluta del estado cubano. Harán elecciones cuando construyan su propio arco de oposición. Cuando también sean dueños por el dinero de lo que siempre querrán ser dueños por las armas.

Con esta visita, Obama entra en arenas movedizas. Para la oposición en la isla puede significar una pérdida de espacio nacional e internacional. Da igual que Raúl quede contento o agraviado. En un reciente artículo, Andrés Oppenheimer nos invita a imaginar lo que hubiera significado para los opositores chilenos el espectáculo reconciliador de Jimmy Carter y el general Augusto Pinochet en un partido de fútbol en Santiago.

Al apostar por Raúl, y esta visita ya es interpretada como una legitimación de Raúl, Obama inflige otra fractura a la nación cubana. Para absolverlo de afinidad ideológica con la dictadura, para absolverlo de la frívola arrogancia de hacer historia con un gesto, habría que acabar de ver esta política como un irresponsable experimento de aprendices de brujo. Tal como hicieron en Egipto y Siria. Eso, por desgracia, tampoco nos sirve de consuelo.

Periodista y escritor cubano residente en Miami

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de marzo de 2016, 4:18 p. m. with the headline "Cuba y los aprendices de brujo."

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