Desembarco en Cuba
Hace 500 años Cristóbal Colon llegó, por mar como es natural, a “la tierra más hermosa que ojos humanos han visto” y descubrió un nuevo mundo. Medio milenio después los cubanoamericanos del exilio podrán hacer lo mismo y llegar en barco, o en este caso en crucero, a lo que sigue siendo una terra incognita.
Para el exilio cubano es un triunfo palpable que establece claramente la gran ventaja de vivir en un país donde rigen leyes que protegen los derechos de cada ciudadano y no en uno a merced de la arbitrariedad de una tiranía.
La victoria en esta batalla ideológica del exilio comenzó con el ejercicio del derecho fundamental de libre expresión. Liderados por el activista Ramón Saúl Sánchez, cubanoamericanos de Miami protestaron frente a la sede de la compañía de cruceros Carnival en el Doral porque esta rehusaba venderles pasajes a cubanoamericanos en sus próximos viajes a Cuba. Carnival se había doblegado ante las leyes discriminatorias de Cuba que prohíben la entrada por mar de aquellos nacidos en la isla.
Luego el abogado Robert W. Rodríguez presentó una demanda por discriminación contra Carnival ante la corte federal de Miami. “Nos demoró solo una semana lograr una audiencia”, nos dice Rodríguez. Tras solo unos días de presión Carnival dio marcha atrás y anuncio que les vendería pasajes a todos y que estaba a la espera de una decisión del gobierno cubano para determinar si se les permitiría desembarcar. Ayer el gobierno cubano dijo que sí, que los cubanoamericanos que lleguen a la isla a bordo de cruceros o buques de carga sí podrán pisar tierra. El levantamiento de la prohibición de la entrada por mar entrará en efecto el 26 de abril justo una semana antes del viaje inaugural de Carnival a Cuba.
“Si no fuera por nuestras leyes, el gobierno cubano habría podido discriminar contra ciudadanos norteamericanos nacidos allá”, recalca el abogado Rodríguez, quien nos dijo que planear seguir con la demanda porque Carnival inicialmente actuó de forma discriminatoria.
El congresista republicano Carlos Curbelo –del distrito 26– considera que en este caso lo que importa es el cash. Opina que “la claudicación de la dictadura castrista ante la presión proveniente de Miami es producto de su precaria situación económica”.
Annette Taddeo, la precandidata demócrata al Congreso por el mismo distrito, fue una de las primeras en respaldar públicamente la protesta contra Carnival porque, según nos dijo, “no podemos permitir que sea el gobierno cubano el que establezca las reglas”.
Según el ex congresista Joe García, quien se enfrentará a Tadeo en la primaria demócrata, “en este caso todo el mundo actuó de forma inteligente”.
Carnival es una compañía estadounidense con sede en Miami. Las leyes de Estados Unidos prohíben la discriminación por origen nacional. Punto y aparte, lección número uno de lo que significa la participación de una isla aislada en una economía global.
Volviendo al mar, que como dice la canción, es el espejo de mi corazón. Como cubanoamericana me parece un poco chocante regresar a la isla a bordo de un crucero con ambiente de pachanga. Por otra parte, volver a Cuba por mar sería mucho más acorde con la tragedia que hemos vivido. Un viaje más largo y lento nos permitiría ver y oler ese mar multicolor y pérfido donde tantos han muerto huyendo de la isla de los doctores Castro.
Quizás es cierto que el mar sana las heridas. En la certera frase de la escritora danesa Isak Dinesen, “La cura para todo es el agua salada: el sudor, las lágrimas y el mar”.
Periodista cubanoamericana
Twitter: @PedaleaBernie
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de abril de 2016, 3:50 p. m. with the headline "Desembarco en Cuba."