La peor de las plagas
Ya estamos en pleno verano candente y aparte de los huracanes en la Florida eso conlleva una nueva amenaza, la del Aedes aegypti, el mosquito portador del virus del zika, la última plaga de Egipto que nos acecha luego de la invasión de las algas marinas, tema para otra columna.
Sin lugar a dudas, la peor de las plagas que nos afecta a todos radica en el Congreso en Washington, un pantano político tan fétido que ni siquiera los mosquitos del zika se atreven a entrar. Mientras que el número de casos de zika en la Florida sigue aumentando, nuestros congresistas se preparan para unas largas vacaciones de verano. Tienen exactamente una semana para dejarnos saber si estamos condenados a un riesgo innecesario. Sería muy triste condenar a un solo bebé a la microcefalia solo para ganar una batalla política.
Pero como nos dice el senador republicano de la Florida Marco Rubio, en el tema del zika somos víctimas de la política y la politiquería. El culpa tanto a sus colegas republicanos como a los demócratas por este desastre. Rubio fue el primer republicano en apoyar públicamente la propuesta presentada en abril por el presidente Barack Obama para invertir $1.9 mil millones en la lucha contra el zika. Pero sus colegas republicanos se rajaron y rechazaron la propuesta porque venía de Obama. La batalla partidista en el Congreso se extendió a la par que el número de casos de zika en la Florida, que ya sobrepasa los 200. La semana pasada se detectó el primer caso de microcefalia infantil atribuida al zika.
En contraste con la parálisis partidista en Washington, los políticos de la Florida, desde el gobernador Rick Scott, que ha actuado de forma proactiva y responsable, hasta los congresistas y alcaldes del sur de la Florida han presentado un frente unido y bipartidista para tratar de conseguir los fondos de Washington tan necesarios para reforzar el frente de esta batalla. Acabamos de entrar en la fase final.
“Cuatro meses tarde y mil millones de dólares corta” es como Josh Earnest, vocero de la Casa Blanca, describe la última propuesta que ahora circula en el Congreso, que otorgaría mil 100 millones de dólares a iniciativas para prevenir y combatir la propagación del virus. Pero esta propuesta viene con una dosis de veneno. Los republicanos en la Cámara incluyeron cláusulas que prohíben, entre otras cosas, que los fondos para combatir el zika lleguen a clínicas que practican el aborto, un claro ataque a Planned Parenthood que no se menciona por nombre. Es una triste ironía porque estas son la clínicas más necesarias para proveer el control de la natalidad y los tests que recomienda el Centro Nacional de Control de Enfermedades para mujeres en áreas afectadas por el zika.
El senador Rubio admite que incluir este lenguaje en la propuesta fue innecesariamente inflamatorio, pero insiste en que los fondos sí llegarían a las clínicas comunitarias que atienden a pacientes en áreas tan afectadas como Puerto Rico, que ya tiene más de 2,000 casos y donde podrían nacer cientos de niños afectados por microcefalia. Ahora son los demócratas los que quieren librar otra batalla política a costa de estos inocentes. La propuesta de los mil 100 millones de dólares para combatir el zika irá a votación en el senado la semana entrante con el lenguaje controversial intacto. Espero que los senadores demócratas dejen esta batalla para otro día porque ahora no hay tiempo. El Congreso está a punto de entrar en receso hasta septiembre.
“La salud no tiene partido”, nos dijo la comisionada de Miami-Dade Rebeca Sosa, quien ha pedido al Departamento de Salud estatal que proporcione pruebas gratuitas de zika a mujeres embarazadas. El alcalde Carlos Giménez, republicano, le agradeció personalmente al presidente Obama su petición de fondos para el zika cuando este visitó Miami. El gobernador republicano Rick Scott, ante lo que describió como “el fracaso del gobierno federal en tomar acciones inmediatas”, decidió asignar $26.2 millones del presupuesto estatal a la lucha contra el zika.
El condado de Miami-Dade ha dedicado $200,000 a una campaña de educación y eliminación de mosquitos y el alcalde propone incrementar en $400,000 el presupuesto del departamento de control de mosquitos. Nada de esto será suficiente si el Congreso decide irse de vacaciones sin actuar. Sería mucho más barato que tener que construir un muro mucho más alto que el que quiere Donald Trump para evitar que los mosquitos de la Florida lleguen a Washington.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de julio de 2016, 3:08 p. m. with the headline "La peor de las plagas."