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Balas perdidas

El detective de Miami Jorge Agrait explica la operación del sistema ShotSpotter, que permite detectar disparos y saber dónde es más eficiente implementar vigilancia redoblada.
El detective de Miami Jorge Agrait explica la operación del sistema ShotSpotter, que permite detectar disparos y saber dónde es más eficiente implementar vigilancia redoblada. cjuste@miamiherald.com

Algunas tribus indias americanas tienen la costumbre de confeccionar cazadores de sueños, pequeños círculos hechos de ramas entretejidas con plumas y cuentas de cristal que supuestamente capturan los mejores sueños. Hoy en día en Miami en los barrios donde es más difícil conciliar el sueño tenemos buscadores de balas. El sistema de sensores acústicos electrónicos conocido como ShotSpotter fue instalado hace más de un año en las zonas calientes de Liberty City, Overtown y la Pequena Haití. Según un estudio realizado por este diario en solo un año, de marzo del 2015 a marzo del 2016, el sistema de ShotSpotter detectó que se habían disparado un total de 8,280 balas, un promedio de 22 balas al día en estos vecindarios. Si esto estuviese ocurriendo en Coral Gables, sería un escándalo, nos dice el alcalde de Miami, Tomás Regalado.

Los constantes tiroteos en estos barrios, ahora documentados tiro a tiro, deberían indignarnos a todos, sobre todo porque con demasiada frecuencia las víctimas de estas balas entrecruzadas y perdidas son niños.

Hay que felicitar al alcalde Regalado, a los comisionados de Miami y al jefe de policía, Rodolfo Llanes, por haber adoptado y mantenido este programa piloto, un primer paso importante para utilizar la tecnología para frenar esta violencia.

Los residentes de estos barrios no necesitan una nueva tecnología para determinar que viven bajo asedio. La mayoría duerme en el piso y no en sus camas para evadir las balas que se cruzan en las noches. Estos residentes, quizás por miedo, quizás porque ya están acostumbrados, no se molestan en llamar al 911 cuando suena un disparo. “Ahora”, nos dice el jefe Llanes, “estamos respondiendo a tiroteos de los que antes no sabíamos”.

Con el sistema de ShotSpotter la policía puede responder aun cuando no se reporta un crimen . En algunas ocasiones policías que estaban patrullando cerca de un disparo detectado por ShotSpotter han logrado arrestar a sospechosos en la escena.

Según el alcalde Regalado, la información de ShotSpotter le permite a la policía saber dónde es más eficiente implementar vigilancia redoblada (patrullas cada 15 minutos).

Obviamente, esta nueva tecnología no es suficiente, sobre todo cuando los residentes de estas zonas calientes no quieren cooperar con las autoridades. El alcalde Regalado admite que la campaña Si ves algo di algo no ha funcionado, “siguen sin hablar”, pero insiste que la gente si se está dando cuenta de que la policía va a responder aunque no la llamen porque detrás de cada bala perdida hay un delincuente peligroso.

Docenas de ciudades, incluyendo Miami Gardens, otra zona caliente, han instalado este sistema, aunque el condado de Broward dio marcha atrás. Después de mucho esperar el condado de Miami- Dade ha asignado $692,000 en el presupuesto para instalar sistemas similares en varios vecindarios.

Aparte de oídos electrónicos también necesitamos más ojos electrónicos. La expansión del uso de cámaras de vigilancia en lugares públicos es esencial, y no estoy hablando de las camaritas en los semáforos. Regalado nos cuenta que recientemente Miami instalo ocho cámaras de vigilancia con el fin de evitar que tiren basura en lotes baldíos. Estas han reducido el costoso problema y han generado 17 arrestos. A Regalado le gustaría ver más de estas cámaras instaladas en las zonas calientes.

La propuesta instalación de unas 400 cámaras en techos, postes de luz y semáforos, que sería monitoreada desde un centro de comando, costaría unos $700,000, pero al menos la mitad vendría de fondos federales para combatir el terrorismo.

Algunos se oponen a lo que ven como una vigilancia excesiva y opresiva por parte del gobierno, entre ellos la Unión de Libertades Civiles (ACLU). Con respeto a mis amigos de la ACLU les recordaría que lo que sucede en un lugar público es público y por ende puede convertirse en récord público. Además, me parece que la libertad civil más fundamental es la de dormir tranquilo en tu cama sin que más de 8,000 balas perturben tu sueño año tras año.

Me encantaría que todos los niños tuviesen un buscador de sueños lindos. Para lograrlo hay que empezar con un buscador de balas.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de agosto de 2016, 7:28 p. m. with the headline "Balas perdidas."

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