¡Saiko McCartney!
Paul McCartney afirma, entre risas, que los carteles en sus conciertos lo distraen y puede ocurrir que se equivoque durante una de sus propias canciones si se fija en lo que dicen. Sin embargo, comienza a buscar en la multitud y da con aquel que expresa la fidelidad de sus seguidores: “109 asistencias”. Era uno de los 18,000 concurrentes en el Verizon Center de Washington DC, para verlo en vivo otra vez, y el músico comenta en broma: “Me parece que es un poco obsesivo”.
Después ocurre algo excepcional en sus presentaciones, suben a una persona del público, quien resulta ser japonés. Tiene colgado al cuello un CD azul con la imagen del afamado compositor y un cartel donde se lee ¡Saiko McCartney! El Beatle le pregunta qué significa aquella palabra y el fanático le dice: “Lo máximo”. Luego le firma el CD y los asistentes rugen de entusiasmo.
“Siempre me ha fascinado pararme frente al público para interpretar mis canciones”, asegura en una entrevista a fondo publicada recientemente por la revista Rolling Stone a propósito de su nueva gira One on One.
Acaba de cumplir 74 años y recuerda, ante una de las tantas fotos proyectadas sobre su vida, durante el concierto en la capital de los Estados Unidos, que su hija Mary, la bebé que aparece dentro de su abrigo en la contraportada del disco McCartney, ya tiene cuatro descendientes.
Hace cincuenta años que se presentó por última vez en público con los Beatles, fecha que se conmemora este año con el esperado documental de Ron Howard The Beatles: Eight Days a Week- The Touring Years y el álbum The Beatles: Live at the Hollywood Bowl, con nuevas mezclas de canciones en vivo de los años 1964 y 1965, previstos para salir durante el mes de septiembre.
El grupo de ahora lo acompaña desde hace 15 años, más de lo que duraron los Beatles o Wings. Este nuevo tour comienza con el célebre acorde de A Hard Day’s Night y se extiende durante 38 canciones con un breve intermezzo en Hey Jude, a la altura de la 32, para luego acometer un bis de otras seis interpretaciones.
A los siempre emocionantes tributos que dispensa a John Lennon y George Harrison, ha debido sumar al productor George Martin, recientemente fallecido, sin el cual, asegura, no hubieran existido los Beatles. Entre las “novedades” de la gira está el primer éxito de aquellos insospechados veinteañeros de Liverpool, Love Me Do.
El concierto traza la carrera del genio desde la prehistoria de Los Quarrymen, con In Spite of All the Danger, hasta la canción que compuso para Rihanna con Kanye West, FourFiveSeconds. Por supuesto que figuran clásicos de Wings como Jet y Let Me Roll It, así como piezas de su reciente álbum New. De los Beatles agregó delicias como Can’t Buy Me Love; Here, There and Everywhere, We Can Work it Out y You Won’t See Me, entre otras.
Sobre su entrega y energía McCartney le confesó a Rolling Stone: “En los Beatles, yo era el tipo que empujaba. Fue un trabajo muy bueno el que hice”.
Durante el concierto de Washington cierto asistente enarbola con insistencia un cartel de críptico texto alemán. Casualmente, en la mencionada entrevista, McCartney revela la incógnita: “Muchas de las cosas que hicimos en Hamburgo fueron instigadas por mí. Trabajamos en este pequeño tugurio cervecero donde no venía nadie y el administrador del lugar decía ‘Mach schau’ (Hagan show)”.
Afortunadamente para todos sus entusiastas, desde aquella premonición, el show no parece tener fecha de caducidad.
Crítico y periodista cultural.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de agosto de 2016 a las 8:19 p. m. con el titular "¡Saiko McCartney!."