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La conversión de Trump en el camino a la Casa Blanca

El candidato presidencial republicano Donald Trump en un evento de campaña en Youngstown State University en Ohio, el 15 de agosto.
El candidato presidencial republicano Donald Trump en un evento de campaña en Youngstown State University en Ohio, el 15 de agosto. Bloomberg

Esta semana hace falta un GPS para determinar la posición del candidato republicano Donald Trump sobre la inmigración, tema central de su campaña.

Luego de sostener en su debut como candidato que los mexicanos que cruzaban la frontera eran criminales y violadores, de insistir en todos los debates que no hay más remedio que deportar a 11 millones de indocumentados, y gritar hasta la saciedad que su prioridad es construir el muro más grande y más macho en la frontera y obligar a México a pagar los costos, ahora Trump dice estar dispuesto a suavizar su postura sobre inmigración. Esta ha sido hasta ahora intransigente e inamovible.

Pese a haber prometido una “fuerza de deportación”, ahora Trump parece estar dispuesto a permitir que la mayoría de los indocumentados que viven en EEUU puedan quedarse después de pagar multas e impuestos. O sea, lo mismo que estableció el presidente Obama en la orden ejecutiva que es anatema para los republicanos y que han logrado frenar en las cortes.

Esta semana, en la cadena televisiva Fox, Sean Hannity le preguntó al candidato si estaba dispuesto a acomodar a indocumentados que cumplan con la ley y que tengan familias aquí. Trump respondió “que ciertamente se puede suavizar porque no queremos herir a personas. Tenemos muy buena gente aquí”.

Le pedimos una explicación del súbito giro de Trump en el tema de inmigración a Helen Aguirre Ferré, la vocera de su campaña para los hispanos. Nos dijo: “Creo que hemos visto que mientras más se ha enfocado el Sr. Trump en inmigración se ha dado cuenta que es un tema muy complejo y que tiene un enorme impacto en la economía y en las comunidades donde viven tantos indocumentados con sus familias, él no quiere lastimar a las familias. Quiere ser firme pero justo”. Sospecho que Helen, que es muy suave y muy dulce pero muy firme e inteligente, ha tenido mucho que ver con este proceso de “suavización” en plena evolución. Nunca es tarde si la dicha llega, pero me parece que el daño ya está hecho.

Si no pregúntenle a Sadie Elledge. Sadie tiene 18 años, nació en EEUU de padres hondureños y mexicanos y trabaja como camarera en el restaurante Jess’ Lunch en Harrisonburg, Virginia. La semana pasada, después de atender amablemente a una pareja de anglosajones, se dio cuenta que no le dejaron propina, lo cual no es nada nuevo. Pero sí le dejaron una nota que decía: “Solo le damos propina a ciudadanos”. “No importa si soy hispana o norteamericana”, le dijo Sadie a un reportero de televisión, “soy una persona y me deben tratar con respeto”.

Ese respeto es lo que se ha perdido gracias a la campaña cáustica de Trump, que ha creado un clima de odio y rechazo. La demonización de todos los hispanos, justos y pecadores, inmigrantes o nacidos aquí ya ha ocurrido y va a ser muy difícil dar marcha atrás. En este ambiente tóxico, gane quien gane, va a ser casi imposible lograr una verdadera reforma migratoria en el Congreso, que es lo que todos necesitamos.

No todos. La ultraconservadora Ann Coulter opina que lo único que no le perdonarían sus seguidores a Trump es que cambie su posición sobre inmigración.

Quizás por eso los hispanos no están muy convencidos de la conversión de Trump. “Lleva un año insultándonos a todos”, nos dice María Rodríguez, de la Coalición de Inmigrantes de la Florida. “No se puede complacer a esa base y quedar bien con todo el mundo”.

Ahora que se acerca el momento de la verdad, el gran promotor del muro impenetrable quiere construir puentes hacia las minorías que hasta ahora ha insultado y despreciado.

La respuesta más contundente al nuevo Trump ha sido la de la analista republicana Ana Navarro, que escribió el siguiente tuit: “Trump le pregunta a los afroamericanos y a los hispanos, ¿qué demonios tienen que perder votando por mí? Yo le respondo, mi dignidad”.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de agosto de 2016 a las 3:57 p. m. con el titular "La conversión de Trump en el camino a la Casa Blanca."

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