Fabiola Santiago

FABIOLA SANTIAGO: ¡Vayan al baño!

El representante estatal Frank Artiles le está dando un nuevo significado a la advertencia de nuestras mamás: ¡Niños, vayan al baño antes de salir de la casa!

El republicano de Miami ha presentado un proyecto de ley que haría ilegal para cualquiera de nosotros utilizar un baño público que no corresponda con nuestro género establecido el día que nacimos. Eso significa que las damas que se cuelan en el baño de los hombres cuando hay una larga fila en el de ellas podrían ser acusadas y arrestadas por un delito menor. Voy a tener problemas.

Y si un hombre aparece en el baño y se siente amenazado por el uso de su inodoro por una dama, podría presentar una demanda en la corte civil por daños recibidos y obligar a la dama infractora a pagar sus gastos legales y los costos de la corte. Porque, claro, todos sabemos que si alguien no gana dinero, ¿para qué sirven las leyes?

Las mismas reglas se aplican también a los hombres.

Dios proteja al hombre medio mareado que trasponga la puerta equivocada en uno de esos restaurantes que utilizan figuras artísticas en los letreros de las puertas y no se sepa cuál es cuál, especialmente bajo los efectos de demasiados mojitos. Si entra en el baño de las mujeres, también él estaría violando la Ley de Hacer sus Necesidades Donde le Corresponda a su Anatomía. Él también podría ser demandado por infligir sufrimientos con su presencia.

¿Quién habría podido anticipar que ir al baño sería algo tan complicado en el Siglo 21?

Pero, según el borrador del proyecto de ley HB 583, su regulación incluiría baños en cualquier esfera de la vida pública — cafeterías, teatros, escuelas, centros de trabajo, tiendas — en cualquier sitio en que alguien necesite ir al baño. Imagino que el estado empleará a alguien que se encargará de buscar debajo de faldas y pantalones evidencia de la anatomía legal correspondiente a cada baño.

Artiles no me devolvió la llamada, ni respondió las preguntas que le envié en un correo electrónico. Pero un empleado de su oficina me dijo que el proyecto de ley había sido concebido para evitar que “algún hipotético descarado heterosexual de 200 libras de peso” ande merodeando en los vestidores o baños de mujeres en un gimnasio, un spa, un club o la playa, reclamando su derecho a estar allí como un transexual porque se siente “como una mujer”.

“El que nos preocupa es el malintencionado”, dijo el empleado de Artiles. “Ahora es más difícil encausarlo [porque supuestamente puede utilizar puede utilizar la excusa de ser un transexual en su defensa]. Les da un tecnicismo para evadir la ley”.

¿Pero no están ya los descarados de cualquier tipo y con cualquier excusa cubiertos bajo leyes de conducta indecente y lujuriosa? ¿Acaso no son los republicanos los que se supone que estén a favor de un gobierno más pequeño y con menos regulaciones?

Si Artiles convence a sus compañeros legisladores que los baños públicos del estado necesitan una ley especial que los proteja de problemas hipotéticos no existentes y el proyecto de ley se aprueba, el gobierno estatal prevalecería como el supremo regulador del protocolo de los baños, por encima de cualquier legislación de la ciudad o el condado.

Y por eso es que el proyecto HB 583 es lo que podríamos llamar una legislación vengativa. Artiles está tratando de que la Legislatura estatal apruebe lo que él no pudo lograr al nivel local en Miami-Dade.

Cuando la Comisión del Condado debatió una ordenanza para proteger a los transexuales de actos de discriminación, Artiles envió a un delegado suyo a hablar en favor de una enmienda propuesta por el comisionado Esteban Bovo que contemplaba el uso del baño que ahora contiene el proyecto de Artiles. La Comisión del Condado rechazó la enmienda y aprobó 8-3 la histórica Ordenanza de Derechos Humanos.

El empleado de Artiles dice que no existe la intención de desquitarse. El legislador sólo procura “uniformidad en el estado”. Pero esa es la excusa estándar que la Legislatura controlada por los republicanos ha utilizado para aprobar todas las legislaciones favorecidas por los conservadores que abarcan todo el condado — como las leyes de armas de fuego promovidas por la NRA (organización que defiende el uso de armas) — e imponérselas a la fuerza a ciudades y condados con poblaciones predominantemente demócratas como Miami-Dade y Broward.

La comunidad transexual está con toda razón preocupada de que el proyecto de ley de Artiles exija a mujeres transexuales a utilizar el baño de los hombres y viceversa, porque en el proyecto de ley el género se define como “el sexo biológico de la persona... al nacer”. Padres y madres están también preocupados por tener que enviar a sus hijos e hijas solos al baño en cumplimiento de la ley.

A Artiles no parecen preocuparle los problemas que su proyecto de ley de “plomería” puede causarles a todos. Declaró en BuzzFeed News que utilizar un baño público es una opción.

“Le gente no está obligada a ir al baño”, dijo. “Ellos optan por ir al baño”.

Así que, niños y niñas, señoras y señores, háganle caso a su madre. Orinen antes de salir de la casa. No consuman muchos líquidos. Y si lo hacen en ese futuro regulado por los republicanos, asegúrense de utilizar el baño que la Legislatura les ha asignado, o puede acabar en uno que está esperándolo con su nombre en la cárcel.

Mejor aún, aprendan a aguantar las ganas, en caso de que los colegas de Artiles no halen la cadena para enviar su proyecto de ley adonde pertenece: al inodoro.

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