Se llama Alicia Machado, no Miss Piggy. Anota, Trump
El la llamó “Miss Piggy” y “Miss Maquinita de Comer” porque ella subió de peso después de ganar la corona de Miss Universo.
El la llamó “Miss Mucama” porque ella es latina.
La estafó –nunca le pagó el 10 por ciento del dinero de ventas que sus promociones facilitaron a la compañía de él, alega ella– lo cual se hace eco de las quejas de otros contratistas de que Donald Trump no paga sus facturas.
Pero Trump, maestro del cuento y la fábula, fue el que sudó la gota gorda el lunes por la noche durante el primer debate presidencial cuando Hillary Clinton sacó esa historia a colación.
“Donald, ella tiene nombre”, dijo Clinton en el debate en la Universidad Hofstra en Nueva York. “Su nombre es Alicia Machado”.
Y Machado tiene cosas de sobra que decir sobre lo que le sucedió al sueño de una muchacha latinoamericana luego de que Trump lo convirtió en la experiencia más humillante de la vida de ella.
En 1996, cuando Trump compró el concurso de Miss Universo, y Machado –Miss Venezuela– se convirtió en la primera muchacha en ganar la corona de Miss Universo bajo su dirección.
“Empezó a usarme, a exponerme, a abusar de mí”, cuenta ella en una de varias entrevistas en video que están dando la vuelta al mundo ahora que Machado se ha convertido en una voz hispana de la campaña de Clinton. “Era muy jovencita. Me era difícil entender por qué yo estaba en esa situación”.
El estrés de todo aquello la empujó a comer en exceso.
Trump la avergonzó en público por su cuerpo.
“Ella pesaba 118 o 117 libras y subió a 160 o 170, así que a le gusta comer”, dijo dijo Trump a la prensa en ese momento.
Y exigió que hiciera ejercicio en el gimnasio frente a los medios de prensa. Machado lo hizo, escondiendo sus problemas de comida y su depresión detrás de una sonrisa. Sólo tenía 19 años.
“Le garantizo que él no es una buena persona”, dice Machado.
Trump no le ha pagado a algunos arquitectos y contratistas, y cuando Clinton sugirió que él no paga impuestos federales, Trump dijo que era una buena forma de hacer negocios, mientras que la clase media paga un montón. Afirma que no pagar sus facturas es una forma inteligente de hacer negocios, y no pagar al Tío Sam, buena contabilidad; talentos de tipo duro que traerá a la presidencia de Estados Unidos.
Eso hace que la manera en que Machado le ha devuelto la pelota sea brillante.
Ella no sólo aparece en un poderoso anuncio a favor de Clinton, sino que recientemente se hizo ciudadana. Votará por primera vez a favor de Clinton, y con todo gusto. Ella no tendrá dudas, ni se aguantará la nariz mientras vota, ni pensará que Clinton es el menor de dos males posibles. Después del debate más visto en la historia de las elecciones de este país, compareció el martes en casi todos los noticieros nacionales.
“Tal vez mi voz pueda cambiar algunas cosas sobre este señor Trump”, afirma la actriz, cantante y empresaria, quien cuenta con sus propias líneas de productos de belleza y de modas.
En esa época, Trump creyó que se había comprado un maniquí con una corona. Pero Machado resultó ser mucho más que eso: tenía opiniones, y después de que él la avergonzara sobre su peso, casi un año desde el comienzo de su reinado, ella no tuvo miedo de expresar esas opiniones.
La mayoría de las concursantes de las competencias de belleza, dijo, eran anoréxicas o bulímicas. Ella había dejado de comer para poder competir. En el momento en que empezó a comer de nuevo, subió de peso. Estaba harta de esconderlo todo.
Cuando publicistas la llevaron a Rodeo Drive en 1997 para mostrar a la prensa la vida cotidiana de una Miss Universo reinante, ella dijo a un periodista del Miami Herald en ese momento con total franqueza que eso no era más que una maniobra publicitaria, y que ella no podía permitirse hacer compras en tiendas de lujo. Ellos no le pagaban mucho. El precio de $1,000 para zapatos que ella había recibido era de Payless. Su verdadera vida era levantarse a las 4 de la mañana y volar durante horas “a otra conferencia de prensa aburrida”.
Trump, por supuesto, no es buen perdedor ni toma las cosas con elegancia. No puede recibir ninguna crítica sin armar una perreta. No lo podía hacer en esa época, y tampoco lo puede hacer ahora. El respondió el martes que Machado era “la peor persona” que había salido del concurso Miss Universo.
Machado afirma que ella sólo está defendiendo su comunidad.
“Esto no es una venganza para mí”, dijo. “Es simplemente que conozco muy bien a esa persona. Sé lo que él puede hacer. Esto no es un programa de reality TV… El no puede llegar a ser presidente de los Estados Unidos de América”.
Uno puede pensar en el desquite… ¿y quién podría culpar a Machado?
Qué maravilla es ver sudar la gota gorda a un machista en la televisión, frente a 80 millones de televidentes estadounidenses, ante la simple mención del nombre de su víctima.
Fabiola Santiago: fsantiago@miamiherald.com, @fabiolasantiago
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de septiembre de 2016, 0:57 p. m. with the headline "Se llama Alicia Machado, no Miss Piggy. Anota, Trump."