Rick Scott, en campaña electoral, se convierte en el nuevo gurú sobre Cuba
Con sus días a cargo del estado ya contados, el gobernador de la Florida, Rick Scott, ha encontrado un nuevo hobby: Cuba.
En diciembre, después de las elecciones presidenciales y de la muerte de Fidel Castro, le envió una carta a Raúl Castro donde le pedía al gobernante cubano que “permitiera una nueva era de libertad y oportunidad para Cuba” o, de lo contrario, continuaría por “el camino de la pobreza”.
Fue algo inútil, como si otros políticos no hubieran estado diciendo lo mismo durante los últimos 58 años. Y la ingenua carta es mucho menos persuasiva si uno la lee con la voz de Scott en la mente.
Si alguien va a hacer una declaración que valga la pena sobre una dictadura que ha sobrevivido a nueve presidentes norteamericanos, no debe comenzar jactándose ante el hermano sobreviviente de las tremendas celebraciones en Miami por la muerte de Fidel. Sin embargo, eso fue exactamente lo que hizo Scott. Y arriba de eso la frase inicial de la versión española de la carta que se le entregó al embajador cubano en Washington es horriblemente caótica. No sé en qué idioma se escribió, pero seguro que no fue en español.
Pero en fin, que importan los detalles si la carta en realidad no iba dirigida a Cuba, sino a los oídos de Miami, pues ya el gobernador anda en campaña electoral. Y, una vez más, se manipula a los cubanoamericanos, siempre en busca de votos.
Scott ha puesto sus ojos en al escaño en el Senado ocupado por el senador demócrata Bill Nelson .
Tras ser electo para el Senado en el el año 2000, Nelson no ha dicho aún si se retira o no en el 2018. Ha tenido que batallar contra un cáncer de próstata, pero en el 2015 anunció que estaba curado. El ex astronauta de 74 años del centro de la Florida es el único funcionario demócrata de Florida que ha ganado una elección estatal en los últimos tiempos. En su biografía se califica como “un verdadero hijo de la Florida” que tiene raíces familiares que se remontan al siglo XIX. Es considerado un héroe americano y goza de un apoyo bipartidista entre moderados y conservadores a lo largo del estado. Aunque Nelson se vuelva a postular o no, será una reñida contienda donde habrá mucho en juego para ambos partidos.
El ultraconservador Scott ganó dos veces el puesto de gobernador por estrechos márgenes. Ayudado por miembros de los tea parties y republicanos cubanoamericanos de línea dura, de nuevo está cortejando a los cubanos más recalcitrantes y comenzó muy temprano a participar en la campaña. Quiere aprovechar que el tema de Cuba está caliente.
¿Y de qué mejor forma hacerlo que convirtiéndose en un cubanólogo y luchador anticastrista de la noche a la mañana? En esta ocasión, deberá hacer algo más que llevar donuts a asilos de ancianos en Hialeah mientras tras sus espaldas les recorta los beneficios de Medicaid.
Cuba no respondió a su carta: “Gracias, Rick, por decir todo eso. Ven a visitar La Habana!” De modo que el jueves, Scott convirtió en realidad su promesa de afectar al gobierno cubano en lo que más le duele: el bolsillo. Acabó con los incipientes esfuerzos de dos puertos de la Florida, en Fort Lauderdale y el Condado Palm Beach, para firmar acuerdos con las autoridades portuarias cubanas. Lo hizo al estilo Trump, con un simple decreto, y sin considerar la política federal sobre Cuba que sigue vigente.
Si hacen negocios con Cuba, le dijo Scott a a los puertos, les quitaré los fondos de impuesto estatal para sus proyectos. Apenas dos segundos después, Port Everglades, que apenas un día antes acababa de recibir el primer cargamento de carbón procedente de Cuba, se negó a firmar un memorando de acuerdo con representantes cubanos que tuvieron que regresar a la isla con las manos vacías.
Antes que se pase a aplaudir el grandioso gesto de Scott, habría que entrar a considerar lo siguiente: Algunos de los mejores argumentos a favor de mantener la política de acercamiento del ex presidente Barack Obama vienen de los republicanos, quienes argumentan que Ronald Reagan usó tácticas diplomáticas y se comprometió con la teoría de los contactos interpersonales para que tuvieran lugar los cambios en la Unión Soviética.
Los republicanos quieren hacer negocios con Cuba. Los amigos de Scott en Texas ya están en negociaciones con Cuba desde el Puerto de Houston y la semana pasada patrocinaron seminarios empresariales para los visitantes cubanos.
Scott ignora que, muy alejado de las bravuconadas de sus temas de campaña, el presidente Donald Trump invitó al embajador cubano a su inauguración. Al igual que sus colegas cubanoamericanos de Miami, el embajador escribió con mucho entusiasmo en Twitter sobre la invitación. Uno de los principales asesores de Trump, Anthony Scaramucci, gerente de fondos de protección, hizo una visita a Cuba después del viaje histórico de Obama y en una entrevista con la revista por Internet OnCuba dijo que la reconciliación entre Cuba y Estados Unidos fue “el evento más fascinante que vivió este año la economía”, y que tiene ambiciosos planes de negocios para llevar a cabo en la isla.
Dudo mucho que Scaramucci esté contento sobre el ardid publicitario que Scott acaba de hacer en los puertos de la Florida.
El plan que Obama lanzó no era perfecto, pero dudo que Rick Scott, el nuevo guru sobre Cuba, tenga uno mejor.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de enero de 2017, 5:25 p. m. with the headline "Rick Scott, en campaña electoral, se convierte en el nuevo gurú sobre Cuba."