Fabiola Santiago

FABIOLA SANTIAGO: Espejito, espejito

Espejito, espejito, ¿cuál es el estado más excepcional de la unión?

¡Florida! ¡Florida! ¡Florida!

¿Cuán excepcionales somos realmente?

“Queremos que todas las personas en la Florida tengan la oportunidad de vivir el Sueño Americano”, nos asegura el gobernador Rick Scott en su discurso del Estado del Estado en la sesión inaugural de la Legislatura de 2015. “Creo que somos el mejor lugar en todo el país y el mundo para hacer realidad nuestros sueños. Yo lo llamo el excepcionalismo de la Florida”.

Ahora que el gobernador ha mencionado el tema de la vanidad, contemos las maneras en que somos no solamente especiales, sino los más especiales de todas las latitudes y longitudes en toda la Madre Tierra:

Aquí, los legisladores republicanos — a pesar de ser santurrones en otros temas — apoyan los juegos de azar y quieren expandirlos, a pesar de la conclusión de su propio estudio que establece que este tipo de industria no mejora las comunidades. Pero a cambio de considerables sumas de dinero —especialmente, en contribuciones a sus campañas— están dispuestos a renunciar a principios y calidad de vida para darle la bienvenida a esta pesadilla para los encargados de cuidar el orden público.

Entre los 800 proyectos de ley presentados se encuentra un esfuerzo máximo de la líder republicana de la Cámara, Dana Young de Tampa, de expandir el panorama con dos enormes complejos de casinos de juego contemplados para el Sur de la Florida y cuatro pistas de carreras de perros que operarían máquinas de juego ... sin carreras de perros.

Una buena noticia para los perros galgos, pero terrible para los adictos y las comunidades alrededor de los casinos.

“Los ganchos comerciales que presenta el patrocinador del proyecto de ley son las mismas promesas vacías que la industria de casinos siempre promueven y nunca cumplen”, dice el ex presidente del Beacon Council Frank R. Nero. “La investigación independiente que se realizó sobre el impacto de los casinos de juego es amplia y muy clara. Esta industria no es un contribuyente positivo a ninguna economía local o estatal. Es más, es todo lo contario”.

Pero seguimos adelante con mala legislación en esta Florida excepcional, donde el partido que está supuesto a estar a favor de gobiernos pequeños quiere incluso legislar adonde orinamos.

Cada legislador puede presentar seis proyectos de ley en cada sesión. El republicano de Miami Frank Artiles desperdició una de sus oportunidades en un proyecto desesperado de regular el uso del baño después de que la Comisión del Condado de Miami-Dade ignoró sus objeciones y aprobó una ordenanza antidiscriminatoria para proteger a los transexuales.

Pero más excepcional aún que su proyecto de ley es la conducta del legislador.

Un estudiante universitario de Carolina del Norte que visitó Tallahassee alega que Artiles le dio un puñetazo en la cara en un bar la noche antes de la inauguración de la sesión el martes. Dos testigos corroboraron la historia del joven de 21 años de que Artiles estaba tratando de abrirse paso a empujones camino del repleto bar de Clyde’s para comprar tragos cuando golpeó al estudiante.

Artiles, de 41 años, niega lo ocurrido diciéndole al Miami Herald que todo es una trampa.

¿Una trampa para qué? Definitivamente no para liquidar su proyecto de ley sobre dónde orinar, el cual pasó el escrutinio del Subcomité de Justicia Civil de la Cámara porque no hay una causa mayor que la de lograr que la gente se baje el zíper en el sitio correcto.

¿Qué les parece ese ejemplo de excepcionalismo?

No tan excepcional como la histórica época de la Florida de Ponce de León gobernada por La Habana.

Con semejantes raíces, los legisladores estatales no pueden evitar intervenir en los asuntos de relaciones exteriores. Es el derecho geográfico que Dios nos dio, por lo cual el primer punto de en la agenda estatal de los representantes de la República de Miami fue objetar, mediante una legislación simbólica que expresa su “profundo desacuerdo”, la nueva política del presidente Barack Obama hacia la reconciliación con Cuba.

Menos mal. El mundo es un lugar más seguro ahora.

A fin de no ser menos que ese excepcional contingente de Miami, los legisladores republicanos del Norte y el Centro de la Florida que adoran las armas de fuego han presentado seis diferentes proyectos de ley favorables a la Asociación Nacional del Rifle (NRA en sus siglas en inglés) para impulsar el armar a la gente en nuestras escuelas, colegios universitarios y universidades. Todos los votantes afectados — padres, maestros, administradores, policías — se oponen a esa legislación. Pero nuestros excepcionales legisladores saben más que nadie. Es por eso que incluyen su membresía de la NRA en sus perfiles de la Cámara y el Senado junto con el prerrequisito de su afiliación religiosa.

En esta Florida excepcional, Dios y la NRA andan de manos.

Aun así, nuestro oportunista gobernador quiere que nos pongamos contentos y que sepamos que todos somos — tanto los republicanos como los demócratas — iguales en nuestra apreciación del Estado del Revólver.

“Yo sé que ustedes aman [a la Florida] tanto como yo”, dijo Scott antes de mencionar, en una misma oración, el proveer fondos a las iniciativas sobre el medio ambiente y los intereses agrícola.

Los amantes de la naturaleza y los que la contaminan pueden así compartir $3 mil millones.

Cuando Scott se mira al espejo, lo que ve es excepcional. Y puede que tenga razón, aunque sea por esta única vez.

Wikipedia define el término “excepcionalismo” como “la percepción de que un país, una sociedad, una institución, un movimiento o un período de tiempo es ‘excepcional’ (o sea, inusual o extraordinario) y por tanto no necesita ajustarse a reglas normales o principios generales”.

Percepción sin principios. Lo cual sin duda permite que la Florida de Scott sea elegible para un estatus excepcional.

“Dios bendiga a Estados Unidos y al excepcional estado de la Florida”, concluye Scott cuando se mira en el espejo de la Legislatura de la Florida. “Gracias”.

Y así termina nuestro cuento de hadas.

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